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sábado, 15 de octubre de 2011

10 consejos zen




1. No se apoye en los demás. No se apoye en nada.
2. Mantenga la espalda siempre bien derecha, pues conecta el cielo con la tierra.
3. No se ponga usted en las nubes y a los demás bajo tierra; todos somos uno.
4. Esta respiración no volverá a aparecer, obsérvela atentamente.
5. No podemos detener el ruido, pero podemos detenernos a nosotros mismos. Podemos aceptar el ruido.
6. Lo que usted es en este momento contiene todo el mensaje de lo que ha sido.
7. Todos los sitios son el sitio correcto.
8. No se ponga otra cabeza encima de la que ya tiene. ¿Que tiene de malo la suya?
9. Ir a algún sitio no le lleva a ninguna otra parte.
10.No hacer nada es más que suficiente. Las flores crecen por si mismas.

martes, 27 de septiembre de 2011

al beber una taza de té verde detuve la guerra



¿Que té verde es éste? ¿podemos aprender a beberlo? A fin de beber realmente una taza de té verde, de detener la guerra, interna y externa, primero debemos tornarnos receptivos. Debemos apreciar profundamente la taza en la que se sirve y los esfuerzos de quienes han hecho posible que llegue hasta nosotros. Nuestras bocas deben hallarse suficientemente vacías como para degustar esta taza de té. Y claro está, no podemos limitarnos a tragarlo. Lo recibimos sorbo a sorbo. Honremos al té verde y éste nos honrará a nosotros. Es la unica manera en que el té verde puede detener la guerra que ruge en nuestro interior.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿como puedes coger una cria de tigre sin entrar en la guarida del tigre?




Debemos entrar en la guarida del tigre. Debemos entrar en nuestro interior y hacernos conscientes de las violentas fuerzas que dirigen nuestras vidas y las vidas de aquellos con los que entramos en contacto. Debemos estar dispuestos a estar con nuestra propia violencia, a verla, olerla, sentirla, y a poseerla. Debemos contar con el coraje de proyectarla al exterior de nosotros mismos.
Por lo general, lo que percibimos no es la verdad sino distorsiones provocadas por nuestra propia mente violenta.
Si practicamos de manera regular, un día nos daremos cuenta de que el poder que la mente violenta utiliza para tenernos en un puño ha disminuido mucho. Hay ocasiones en que incluso desaparece por completo. Es cuando aparece el cielo. Entonces la mente violenta se convierte en lo que siempre fue, en nada mas que el sueño de un demente. Entonces nos damos cuenta que le hemos dado todo el poder que tenía al creer en ella y con la atención que le hemos dedicado. Al no mirar lo que era real.