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miércoles, 16 de marzo de 2011

autocuración




Tarde o temprano, todos los seres enfermamos y el dolor reduce nuestra capacidad para el trabajo y el placer, llegando incluso a arrebatarnos la vida. Sin embargo, pocas son las personas conscientes de que a menudo la enfermedad aparece cuando malgastamos nuestra energía, permitimos que nos la roben o no logramos combatir los miedos, las fobias o la falta de autoestima. Comprenderlo nos abre el camino de la autocuración, un milagro posible si interpretamos las dolencias del cuerpo como lo que de verdad son: expresiones de un malestar espiritual que tiene curación.

martes, 15 de marzo de 2011

hacerse consciente precisa nervio, aguante




Desde un punto de vista energético, hacerse consciente precisa nervio, aguante. Es muy difícil, y a veces muy dolo­roso, evaluar las creencias personales y separarnos de aque­llas que ya no apoyan nuestro crecimiento. Pero, por la pro­pia naturaleza de la vida, el cambio es constante, y no se trata sólo de un cambio externo, físico. También cambiamos in­teriormente; abandonamos ciertas creencias y reforzamos otras. Las primeras creencias que ponemos en duda son las tribales, porque nuestro desarrollo sigue la estructura de nuestro sistema energético; nos limpiamos de ideas de aba­jo arriba, comenzando por las primeras y más básicas.

Evaluar nuestras creencias es una necesidad espiritual y biológica. El cuerpo físico, la mente y el espíritu requieren ideas nuevas para crecer y prosperar. Por ejemplo, algunas tribus poseen muy pocos conocimientos acerca de la im­portancia del ejercicio y la alimentación sana hasta que un miembro de la familia cae enfermo. Entonces tal vez se pres­cribe un nuevo programa de ejercicios físicos y de dieta pa­ra el familiar enfermo, y esto introduce una realidad total­mente diferente en la mente y el cuerpo de otros familiares, una realidad que hace referencia a la necesidad de hacer elec­ciones más responsables y conscientes en el cuidado perso­nal, como aprender a valorar la autoridad sanadora de la nu­trición y el ejercicio.

Las crisis de la vida nos dicen simbólicamente que nece­sitamos liberarnos de las creencias que ya no nos sirven pa­ra el desarrollo personal. Esas circunstancias que nos obligan a elegir entre cambiar o estancarnos son los mayores retos. Cada nueva encrucijada significa entrar en un nuevo ciclo de cambio, ya sea adoptando un nuevo régimen de salud o una nueva práctica espiritual. Y el cambio significa, inevitable­mente, dejar a personas y lugares conocidos para avanzar ha­cia otra fase de la vida.

Muchas de las personas que conozco en mis seminarios están inmovilizadas entre dos mundos, el viejo mundo que necesitan dejar y el nuevo mundo en el que tienen miedo de entrar. Nos atrae hacernos más «conscientes», pero al mis­mo tiempo nos asusta, porque significa que tenemos que asu­mir la responsabilidad personal de nosotros mismos y de todo lo que nos afecta: salud, profesión, actitudes y pensa­mientos. Una vez que aceptamos la responsabilidad personal, aunque sea de un solo aspecto de nuestra vida, ya no podemos volver a utilizar el «razonamiento tribal» para justificar o dis­culpar nuestro comportamiento.

En la conciencia tribal no existe la responsabilidad per­sonal de forma bien definida, de modo que es mucho más fá­cil esquivar la responsabilidad en las consecuencias que tie­nen nuestras decisiones personales en el ambiente tribal. La responsabilidad tribal sólo abarca los aspectos físicos de la vida, es decir, la persona individual es responsable de sus fi­nanzas, asuntos sociales, relaciones y ocupación. La tribu no exige que sus miembros se responsabilicen de las actitudes que heredan. Según el razonamiento tribal, es aceptable jus­tificar los prejuicios personales diciendo: «En mí familia to­dos piensan así.» Es dificilísimo salirse de la zona de agrado que acompaña a esas justificaciones; sólo tenemos que pen­sar en la cantidad de veces que hemos dicho: «Todo el mun­do lo hace, ¿por qué yo no ?» Este argumento es la forma más rudimentaria de la verdad sagrada Todos somos uno, y se utiliza corrientemente para evadir la responsabilidad de todo tipo de actos inmorales, desde la evasión de impuestos y el adulterio hasta quedarse con el cambio de más que da el de­pendiente de una tienda. Sin embargo, los adultos espiritualmente conscientes ya no pueden utilizar ese razona­miento tribal. La evasión de impuestos se convierte en un robo deliberado; el adulterio se convierte en el quebran­tamiento consciente de los votos del matrimonio, y quedar­se con cambio de más se hace equivalente a cometer un ro­bo en la tienda.

Muchas veces es necesario examinar las adherencias a los prejuicios tribales para que pueda comenzar la curación. Un hombre llamado Gerald acudió a mí para que le hiciera una lectura, diciendo que se sentía agotado. Cuando le exploré la energía recibí la impresión de que tenía un tumor malig­no en el colon. Le pregunté si le habían hecho pruebas mé­dicas; él titubeó un instante y luego me dijo que le habían diagnosticado cáncer de colon. Me dijo que necesitaba mi ayuda para creer que podía curarse. Una parte de él deseaba desconectarse de la actitud de su tribu hacia el cáncer, por­que todos sus familiares que habían enfermado de cáncer ha­bían muerto. Ni él ni su familia creían que el cáncer pudiera curarse. Hablamos acerca de un buen número de métodos que podrían servirle, entre ellos las numerosas terapias que ayudan a las personas a desarrollar una actitud más positiva mediante visualizaciones. Lo más importante es que Gerald ya había reconocido intuitivamente que su conexión ener­gética con esa actitud tribal era un problema tan grave como la propia enfermedad. En su proceso de curación, Gerald recurrió al apoyo terapéutico para liberarse de su creencia tri­bal respecto al cáncer. Estuvo dispuesto a probar todas las opciones que tenía disponibles.

sábado, 1 de agosto de 2009

el saboteador



Yo soy el que te dice: “Mejor no te metas, lávate las manos y deja las cosas como están”.
Yo soy el que busco pretextos para evitar la entrada del rebelde del héroe y sobre todo del guerrero de corazón impecable.
Mi creencia es evitar toda posibilidad de cambio.
Mi misión es dar continuidad a los hábitos para que estos se repitan una y otra vez.
Que cada quién se quede con su papel, que me siga prostituyendo al lado del Lobo, que las victimas sigan siendo victimas, que los héroes sigan tratando de rescatar a las victimas.
Ese es mi papel de Saboteador.

El arquetipo del Saboteador (o Depredador), es una energía natural que todos poseemos y que a menudo se manifiesta a través del malestar.
Puede sabotear los esfuerzos que hagas para ser feliz y salir airoso de tus problemas si no eres consciente de los patrones de pensamiento y conductas que ese arquetipo provoca en ti.
Puede conseguir que te resistas a aprovechar las oportunidades.
El Saboteador es el espejo que refleja tu miedo a asumir la responsabilidad de tu vida y tus creaciones.
El arquetipo del Saboteador es el que tiene una conexión más próxima con tu capacidad de sobrevivir en el mundo físico.
El temor a no poder satisfacer las necesidades básicas de la vida —alimentación, vivienda o relaciones sociales y profesionales— es lo que da poder a este arquetipo para obsesionarte. Puedes silenciar al Saboteador con actos valerosos y haciendo caso a tu intuición.
Este arquetipo cumple la maravillosa función de impulsarte a actuar guiado por las corazonadas más que por el pensamiento racional.
Para aprender a escuchar esa voz, debes seguir sus sugerencias. Sólo a través de la acción puedes manifestar la valentía necesaria para ampliar tu entorno creativo. Empieza por tomar decisiones de poca envergadura, que pueden ser acciones que transformen tu vida o deseos disfrazados de impulsos inofensivos.
Lo más significativo del Saboteador es el miedo a introducir el cambio en tu vida, un cambio que te exige reaccionar de forma positiva a las oportunidades de moldear y fortalecer tu espíritu.
Por otra parte, resulta imposible detener el proceso de cambio.
En lo más profundo de tu ser, sabes que para tener poder y usarlo, hace falta un cambio. Aunque muchas personas quieren tenerlo todo, no quieren serlo todo.
Todos tus actos no tienen la misma capacidad para transformar el entorno.
La decisión de salir a cenar con un grupo de amigos, por lo general, no cambia tu vida de forma tan radical como la decisión de casarte, emprender un negocio o trasladarte a vivir a otro continente.
La decisión de seguir los consejos de una voz interior que te orienta en la búsqueda de tu vida espiritual es, sin duda alguna, una decisión que transformará el mundo que conoces.

"Se me da de maravilla sabotear mi autoestima —dijo Erin—. En vez de agradecerle a alguien que me haga un cumplido, intento desviar la conversación hacia otros derroteros. Siempre estoy despreciando mi talento. Pero en la vida de pareja, este autosabotaje es lo peor de todo. Tengo un compañero maravilloso, y cuando me dice que me quiere o que cree que soy estupenda, le digo que está loco. Es lo más parecido al comportamiento de alguien que intenta sabotear una relación. Él me lo ha reprochado varias veces, me pregunta por qué no le creo cuando me expresa sus sentimientos. Yo le he dicho que lo hago para darle una especie de descanso, para que sepa que no tiene que fingir para hacerme sentir bien. Es una conducta letal del lado oscuro de mi Saboteador. Ahora intento ser consciente de las veces en que soy injusta conmigo misma, y no dejo de hacerme cumplidos. Parece un juego, pero para mí no lo es en absoluto.
Siento que el Saboteador se ha convertido en mi contrincante en una partida de ajedrez, sentado justo enfrente de mí. Tras cada uno de mis movimientos, le miro para estudiar su reacción.
Estoy decidida a no interponerme en el camino de todo lo que mi compañero puede aportarme. Nuestra vida en pareja es parte de mi potencial máximo, que es disfrutar de la experiencia de ser esposa y madre con alguien que adoro."

El arquetipo del Saboteador se alimenta de los miedos y cuestiones relacionados con la baja autoestima que te hace tomar decisiones que obstruyen tu fortalecimiento y tu éxito.
Debes enfrentarte a este poderoso arquetipo que todos poseemos y convertirlo en tu aliado. Una vez que lo hayas hecho, descubrirás que llama tu atención para que te fijes en situaciones en las que corres el peligro de que te saboteen, o de autosabotearte.
Cuando te sientas bien en compañía de tu Saboteador, aprenderás a escuchar y tener en cuenta esas advertencias, y te ahorrarás la gran cantidad de sufrimientos generados por el hecho de cometer el mismo error una y otra vez.
Si lo ignoras, el lado oscuro del Saboteador se manifestará en forma de comportamiento autodestructivo o en el deseo de socavar a los demás.

el contrato sagrado, caroline myss