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miércoles, 5 de diciembre de 2012

la inspiración



¿Ha notado usted que la inspiración llega cuando no la esta buscando? Llega cuando toda expectativa se detiene, cuando la mente y el corazón se tranquilizan.


domingo, 25 de noviembre de 2012

¿saben ustedes lo que significa amar a alguien?



¿Saben ustedes lo que significa amar a alguien? ¿Saben lo que significa amar un árbol, un pájaro, amar a un pequeño animalito, cuidarlo, alimentarlo, acariciarlo aunque no reciban nada en cambio, aunque el árbol no les dé sombra, ni el animalito los siga o dependa de ustedes? Casi nadie ama de esta manera, no sabemos en absoluto lo que esto significa, porque nuestro amor está siempre obstruido por la ansiedad, por los celos y el temor - lo cual implica que dependemos internamente de otro y necesitamos que se nos guíe. No amamos simplemente y lo dejamos ahí sino que pedimos algo a cambio; y en ese mismo pedir nos volvemos dependientes.



jueves, 20 de octubre de 2011

cuando la mente está completamente silenciosa



Cuando la mente está completamente silenciosa,
tanto en los niveles superficiales como en los profundos;
lo desconocido, lo inconmensurable puede revelarse.

viernes, 27 de mayo de 2011

el silencio es indispensable



¿Puede la totalidad de la mente estar en completo silencio?
Eso sólo puede ocurrir cuando hemos comprendido el valor del pensamiento, dónde éste es importante y dónde carece de importancia. Sin comprender la naturaleza y estructura del pensamiento, jamás darán ustedes con este silencio.
Y el silencio es indispensable. Cuando miramos una nube, y el resplandor de la luz en ella, si nuestra mente se encuentra parloteando, vagando, especulando, verbalizando, no puede ver la belleza de la nube. La mente tiene que estar quieta, y estará quieta si uno ha negado, si ha descartado el control, la autoridad; todas las cosas que la mente ha producido a fin de encontrar la verdad o la iluminación, son de hechura humana y, por tanto, están presas en el tiempo. Y para descubrir aquello que no pertenece al tiempo, que no tiene medida, que es innominable, la mente tiene que estar por completo silenciosa.
Cuando ustedes ven eso, entonces hay claridad en la observación y en el aprender, lo cual es la acción de la inteligencia. Al observar lo que es falso, las células del cerebro se aquietan, y con ello la mente adquiere –sin esfuerzo alguno, de manera suave, fácil y natural- una calma extraordinaria.
Y en ese silencio de la mente no existe el tiempo. En ese silencio no existe el observador ni la experiencia, sino sólo esa cualidad de completo y total silencio. En ese silencio la puerta está abierta. Lo que hay más allá de la puerta es indescriptible, no puede ponerse en palabras.

miércoles, 5 de mayo de 2010

el hombre que realmente quiere descubrir




El hombre que realmente quiere descubrir si existe o no existe un estado más allá de la estructura del tiempo, tiene que estar libre de la civilización; o sea, tiene que estar libre de la voluntad colectiva y permanecer internamente solo. Y esta es una parte esencial de la educación: aprender a permanecer solos a fin de no caer presos ni en la voluntad de muchos ni en la voluntad de uno y, por tanto, ser capaces de descubrir por nosotros mismos lo que es verdadero.
Uno puede conocer muchísimo, acumular grandes depósitos de información; pero una mente nublada por el conocimiento, cargada de información, es incapaz de descubrir. Puede utilizar un descubrimiento mediante su información y su técnica, pero el descubrimiento es en sí mismo algo original que, de manera súbita, irrumpe en la mente prescindiendo del conocimiento; esta explosión del descubrimiento es lo esencial.
¿Saben ustedes qué significa ser sensible? Significa, ciertamente, sentir afecto por todas las cosas; ver un animal que está sufriendo y hacer algo al respecto, quitar una piedra del sendero porque por él transitan muchos pies desnudos, levantar un clavo de la carretera porque el auto de alguien podría pinchar un neumático...Ser sensible es compadecerse de las personas, de los pájaros, de las flores, de los árboles, no porque sean de uno, sino simplemente porque uno está despierto a la extraordinaria belleza de las cosas.
Cuando somos profundamente sensibles, es natural que no arranquemos las flores; hay un deseo espontáneo de no destruir cosas, de no hacer daño a la gente, lo cual implica tener verdadero respeto, amor.

lunes, 3 de mayo de 2010

temor




Pregunta: ¿Cómo puedo librarme del miedo, que influye en todas mis actividades?

Krishnamurti: ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo, y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas, tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado, y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento; y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo, pues, no es una abstracción; sólo existe con relación a algo.

La pregunta es: "¿Cómo librarse del miedo?" En primer término, cualquier cosa que sea vencida tiene que ser subyugada una y otra vez. No es posible vencer, sobreponerse a un problema; el problema puede ser comprendido, no vencido. Esos son dos procesos completamente diferentes; y el proceso de vencer conduce a mayor confusión, a mayor miedo. Resistir, dominar, batallar con un problema, o erigir contra él una defensa, es sólo crear mayor conflicto. Si en lugar de ello podemos comprender el miedo, penetrarlo plenamente paso a paso, explorar todo su contenido, el miedo jamás volverá en forma alguna.

Como ya lo dije, el miedo no es una abstracción; sólo existe en relación a algo. ¿Y qué entendemos por miedo? Al final de cuentas, tenemos miedo de no ser, de no llegar a ser algo. ¿No es así? Ahora bien, cuando existe el miedo de no ser, de no progresar, o el miedo a lo desconocido, a la muerte, ¿puede ese miedo ser vencido por una determinación, por una conclusión, por alguna opción? Es evidente que no. La mera supresión, sublimación o substitución crea mayor resistencia, ¿verdad? El miedo no puede, pues, ser vencido mediante forma alguna de disciplina, de resistencia. Este hecho tiene que ser claramente percibido, sentido y experimentado; el miedo no puede ser vencido por ninguna forma de defensa o de resistencia. Tampoco puede uno librarse del miedo buscando una respuesta, o por medio de una simple explicación intelectual o verbal.

Ahora bien: ¿de qué tenemos miedo? ¿Tenemos miedo de un hecho o de una idea acerca del hecho? ¿Tenemos miedo de la cosa, tal como es, o tenemos miedo de lo que creemos que es? Tomemos la muerte como ejemplo. ¿Tenemos miedo del hecho de la muerte o de la idea de la muerte? El hecho es una cosa, y la idea acerca del hecho es otra. ¿Tengo miedo de la palabra "muerte" o del hecho en sí? Como tengo miedo del vocablo, de la idea, nunca encaro, nunca comprendo el hecho, no estoy jamás en relación directa con el hecho. Es tan sólo cuando estoy en completa comunión con el hecho, que el miedo no existe. Mas si no estoy en comunión con el hecho, entonces tengo miedo; y no hay comunión alguna con el hecho mientras yo tenga una idea, una opinión, una teoría, acerca del hecho. Tengo que ver con toda claridad. Si tengo miedo de la palabra, de la idea o del hecho. Si estoy cara a cara con el hecho, nada hay que comprender al respecto: el hecho está ahí, y puedo habérmelas con él. Mas si me da miedo la palabra, tengo que entenderla, penetrar todo el proceso de lo que implica la palabra, el término.
Por ejemplo: uno tiene miedo de la soledad, miedo del dolor y de la angustia de estar solo. Ese miedo, por cierto, existe porque uno nunca ha considerado realmente la soledad, nunca ha estado en completa comunión con ella. En cuanto uno se abre completamente al hecho de la soledad, puede comprender lo que ella es; pero uno tiene una idea, una opinión acerca de ella, basada en un conocimiento previo; y es esa idea, esa opinión, ese conocimiento previo acerca del hecho, que crea el miedo. El miedo, pues, es evidentemente el resultado de poner nombre, de aplicar un término, de proyectar un símbolo que representa el hecho; es decir, el miedo no es independiente de la palabra, del término.
Tengo una reacción, supongamos, ante la soledad: digo que me da miedo no ser nada. ¿Tengo miedo del hecho en sí, o ese miedo se despierta porque tengo un conocimiento previo del hecho? Ese conocimiento es la palabra, el símbolo, la imagen. ¿Cómo puede haber miedo de un hecho? Cuando estoy frente a frente a un hecho, en directa comunión con él, puedo mirarlo, observarlo; no hay, por lo tanto, miedo del hecho. Lo que causa miedo es mi aprensión acerca del hecho, de lo que el hecho pudiera ser o hacer.
Es, pues, mi opinión, mi idea, mi conocimiento respecto del hecho, lo que origina el miedo. Mientras demos más importancia a la palabra que al hecho, mientras al hecho se le dé un nombre y con ello se lo identifique o condene, mientras el pensamiento juzgue el hecho como observador, tiene que haber miedo. El pensamiento es producto del pasado y sólo puede existir gracias a las palabras, nombres, a los símbolos, a las imágenes, y mientras el pensamiento considere o traduzca el hecho, tiene que existir el miedo.

Es, pues, la mente la que crea el miedo, siendo la mente el proceso de pensar. El pensar es "verbalización". No podéis pensar sin palabras, sin símbolos, sin imágenes. Esas imágenes, que son los prejuicios, el conocimiento previo, las aprensiones de la mente, se proyectan sobre el hecho, y de ahí surge el miedo. Sólo se está libre del miedo cuando la mente es capaz de considerar el hecho sin interpretarlo, sin ponerle un nombre, un rótulo. Esto es sumamente difícil, porque los sentimientos, las reacciones, las ansiedades que tenemos, son prontamente identificados por la mente y reciben un nombre. El sentimiento de los celos es identificado por esa palabra. Ahora bien: ¿es posible no identificar un sentimiento, captar ese sentimiento sin ponerle nombre? Es el poner nombre al sentimiento lo que le da continuidad, lo que le infunde vigor. No bien dais un nombre a eso que llamáis miedo, lo fortalecéis; mas si podéis captar ese sentimiento sin denominarlo, veréis que él se debilita. Por consiguiente, si uno quiere estar completamente libre del miedo, es esencial que entienda todo el proceso de denominar, de proyectar símbolos, de dar nombres a los hechos. Es decir, el estar libre del miedo sólo es posible habiendo conocimiento propio. El conocimiento propio es el comienzo de la sabiduría, y ésta es el fin del miedo.

jueves, 29 de abril de 2010

como una pluma



Lo que más me interesa es que me dejen tranquilo, y estoy buscando una manera de que nunca me inquiete nada. ¿Y porqué no? Debo preocuparme para descubrir algo, ¿no es cierto? Tengo que pasar por tremendos trastornos, agitación, ansiedad, para poder descubrir, ¿no es así? Porque si no me preocupo, me quedaré dormido y tal vez sea esto lo que la mayoría de nosotros desea en realidad: que nos calmen, que nos hagan dormir, alejarnos de toda inquietud, encontrar el aislamiento, el retiro, la seguridad.

viernes, 12 de marzo de 2010

transformación



La transformación del mundo resulta de la transformación de uno mismo, porque uno mismo es producto y parte del proceso total de la existencia humana. Para que uno pueda transformarse, es esencial que se conozca; sin conocer lo que somos, no hay base para el recto pensar ni puede haber transformación alguna. Uno debe conocerse tal como es, no como quisiera ser, lo cual es tan sólo un ideal y, por lo tanto, es algo ficticio, irreal; sólo lo que es puede ser transformado, no lo que uno desearía ser. Conocernos tal como somos requiere una vigilancia extraordinaria de la mente, porque lo que es experimenta modificaciones, cambios constantes; y para poder seguirlos con rapidez, la mente no debe estar atada a ningún dogma, a ninguna creencia en particular, a ningún modelo de acción. Si uno quiere ir en pos de algo, no es bueno estar atado. Para conocernos a nosotros mismos, nuestra mente debe hallarse en un estado de percepción alerta, de vigilancia, estado en el que se halla libre de todas las creencias, de todas las idealizaciones, porque las creencias y los ideales nos dan un solo color, falseando la verdadera percepción. Si queremos saber lo que somos, no podemos imaginar algo que no somos ni creer en ello. Si soy codicioso, envidioso, violento, de poco vale que tenga meramente un ideal de no-violencia, de no codicia [...]. La comprensión de lo que somos feos o hermosos, malvados o dañinos, lo que fuere-, el comprender sin distorsión alguna lo que realmente somos, es el principio de la virtud. La virtud es esencial, porque ella nos brinda libertad.

jueves, 21 de enero de 2010

lo sagrado



Todo cuanto hemos inventado,
los símbolos en la iglesia, los rituales, todo ha sido puesto ahí por el pensamiento.

El pensamiento ha inventado todas estas cosas que llamamos sagradas.
Ha inventado al salvador.
Ha inventado los templos en la India.
y el contenido de los templos.

De modo que el pensamiento en sí mismo no es sagrado.
y cuando el pensamiento inventa a Dios,
Dios no es sagrado.

Qué es sagrado entonces?

Esto sólo puede entenderse o puede ocurrir,
cuando nos hemos librado por completo del miedo, del dolor y cuando existe este sentimiento de amor y compasión que tiene su propia inteligencia.

Entonces cuando la mente se haya totalmente silenciosa puede tener lugar aquello que es sagrado.




krishnamurti