Mostrando entradas con la etiqueta wayne dyer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta wayne dyer. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de julio de 2011

el ego es el yo falso



El ego es el yo falso. Y cuando lo defiendes, estás defendiendo una ilusión. Estás defendiendo algo que realmente no es quien eres. Tu yo auténtico está mucho más allá del ego.

lunes, 18 de julio de 2011

hay una voz en el universo



Hay una voz en el Universo que nos impulsa a recordar nuestro propósito de estar en esta gran tierra. Esta es la voz de la inspiración, que está dentro de todos y cada uno de nosotros.

martes, 24 de mayo de 2011

con muy poca preparación



Con muy poca preparación, damos el paso hacia el ocaso de la vida. O peor aún, damos es paso con la presunción falsa de que nuestras presunciones e ideales nos van a servir como solían hacerlo. Pero no podemos vivir el ocaso de la vida, de acuerdo al programa de la mañana. Porque lo que fue grandioso en la mañana, se volverá pequeño en la noche.
Y lo que en la mañana era cierto, a la noche se habrá convertido en una mentira.

sábado, 14 de mayo de 2011

si te encuentras a alguien



Si te encuentras a alguien cuya alma no esté en línea con la tuya,
mándale amor y sigue tu camino.

viernes, 13 de mayo de 2011

una mente en paz



Una mente en paz, una mente centrada en no dañar a los demás,
es más fuerte que cualquier fuerza física del universo.



lunes, 14 de diciembre de 2009

ser o no ser espiritual



Ser espiritual

1. Utiliza el pensamiento multidimensional
2. Cree en la posibilidad de ser guiado con amor
3. Se consagra al auténtico poder interior
4. Se siente en relación con toda la humanidad
5. Conoce una dimensión más allá de la causa y efecto
6. Motivado por la ética, la serenidad y la calidad de vida
7. Practica la meditación
8. Ve en la intuición la palabra de Dios
9. Ve la respuesta violenta al mal como una participación en dicho mal. Se consagra a aquello que defiende
10. Tiene sentido de responsabilidad con y de pertenencia al universo. Siente un respeto reverencial por el hecho de hallarse aquí
11. Vive una vida de perdón
12. Cree en la capacidad de manifestar milagros

Ser no espiritual

1. Sus creencias y pensamientos se limitan a los cinco sentidos
2. Cree que estamos siempre solos
3. Se consagra a la consecución de poder exterior
4. Se siente separado de todos los demás
5. Cree en la causa y efecto
6. Motivado por el logro, el rendimiento y las adquisiciones
7. Rechaza la meditación
8. Ve en la intuición corazonadas impredecibles
9. Odia el mal y lucha contra él. Se consagra a aquello que combate
10. No tiene sentido de responsabilidad con o de pertenencia al universo
11. Guarda rencor y busca la venganza por lo que considera agravios
12. Los milagros son acontecimientos impredecibles y afortunados


wayne dyer

domingo, 13 de diciembre de 2009

cuando el alumno está preparado


La primera vez que leí el Bhagavad Gita fue como si un rayo hubiera iluminado mi vida. Una experiencia similar tuve cuando leí las cartas de san Pablo en el Nuevo Testamento. Estas dos sabias y antiguas obras habían formado parte de mi biblioteca durante más de treinta años. Debía de haberlas mirado centenares de miles de veces, y probablemente las había hojeado también de niño y cuando asistí a la universidad. Y, sin embargo, no tuvieron ningún sentido para mí hasta que estuve preparado, hasta el momento en que me guiaron hacia descubrimientos milagrosos y me ayudaron a dar un propósito a mi vida.
Un antiguo proverbio zen dice: «Cuando el alumno esté preparado aparecerá el maestro». Cuando estés realmente decidido en tu mente a experimentar la realidad mágica y a vivir todos y cada uno de tus días con un propósito, se te mostrará el modo de lograrlo. Examinemos las cuatro palabras clave de este proverbio zen.

Alumno.
Sé un alumno. Permanece abierto y dispuesto a aprender de todos y cada uno. Ser alumno significa tener espacio interior para un nuevo saber. Cuando estás verde creces y cuando estás maduro te pudres. Permaneciendo verde, evitarás la maldición que representa ser un experto. Cuando sepas de corazón que cada persona que encuentras en la vida tiene algo que enseñarte, podrás aprovechar al máximo lo que ésta te ofrezca. La capacidad de crear realidad mágica supone en primer lugar el ser un alumno de la vida.

Preparado.
Sé un alumno dispuesto. Tu nivel de preparación para crecer y convertirte en tu propio hacedor de milagros no es más que un estado mental. Como alumno, sabes que todos y todo pueden de algún modo ser tus maestros. Como alumno dispuesto, ansías lo que todos y todo pueden ofrecerte. El «giro equivocado» que te lleva a un lugar nuevo e inesperado es una oportunidad para crecer. Cuando eres un alumno preparado, el extraño que te habla de cómo superó su adicción hace años se convierte en un guía que se te envía para ayudarte a hacer frente a tu propia adicción personal. Cuando estuve preparado, preparado de verdad, para dejar atrás el alcohol, se me apareció el maestro en una meditación con estas palabras: «No necesitas mirar más. Hazlo ahora, tendrás toda la ayuda que estés dispuesto a recibir». Yo había oído estas palabras miles de veces, pero mi falta de disposición era siempre un obstáculo. Esta vez, estaba preparado y pude alejarme del alcohol sin volver a mirar atrás. En casi todos los artículos de revistas que leí en los días siguientes parecía hablarse de gente que encontraba el valor necesario
para dejar atrás el alcohol y las drogas. Es posible que esas historias personales hubiesen estado ahí siempre, pero no me sirvieron como poderosos recordatorios hasta que estuve realmente preparado.
Preparado significa dispuesto. Disposición genuina y auténtica. Cuando estés así dispuesto, descubrirás a tu propio maestro personal.

Maestro.
El maestro está en todas partes. La ayuda que necesitas te será facilitada por el universo en cuanto conviertas tu preparación en disposición. En cuanto estés dispuesto, encontrarás maestros en cada rincón de tu vida.
El maestro puede muy bien ser un alma experimentada dispuesta a ayudarte y guiarte hacia los milagros que buscas. Puedes interpretar la aparición de esa persona en tu vida ahora, en el momento mismo en que estás preparado, como un accidente o una ruptura divina por tu parte. Pero, de un modo u otro, ese alma sabia ha estado siempre a tu disposición. Es tu disposición la que hace que el maestro pueda ayudarte. Los maestros aparecen bajo diversas formas. El tuyo puede ser una cinta que alguien ha dejado «por accidente» en tu coche y que tú, «por accidente», pones en el momento preciso. Es posible que la semana pasada la hubieras oído durante dos minutos y hubieses rechazado su contenido; ahora, tu disposición permite
su presencia como maestro. Tu maestro puede también ser un libro o un artículo que te haya recomendado un amigo. Puede ser tu asistencia imprevista a una conferencia o un servicio en la iglesia para el que alguien te ha dado su entrada porque tenía que salir de la ciudad; el mensaje del orador parece estar dirigido de manera específica a ti. El maestro puede ser un niño que te coge de la mano y te hace una pregunta en la que tú no habías pensado hasta ese momento, y la respuesta que le das al niño es la respuesta que te das a ti mismo.
Tu maestro puede ser invisible y aparecer en forma de un pensamiento que viene a tu mente en un momento tranquilo, de contemplación, y te anima a seguir una dirección determinada.
Centenares de veces se me han presentado personas después de pronunciar yo una charla y me han contado cómo se habían presentado «por accidente» en uno u otro acontecimiento determinado y habían oído exactamente lo que necesitaban oír en ese momento. Por ejemplo, una mujer escuchaba una cinta mía mientras se dirigía a su casa en coche. En la cinta, yo hablaba del tema del que hablo antes: «Cuando el alumno esté dispuesto aparecerá el maestro». De repente, cuando pasaba por delante de la iglesia Unitaria, donde yo debía hablar, la mujer vio mi nombre en la marquesina anunciando mi aparición esa noche a las siete. Eran las siete menos cuarto. La mujer dejó el coche en el aparcamiento, compró una entrada y asistió al acto. Al término de la charla, se acercó a mí en el escenario, temblorosa, para hablarme de este incidente.
-Nunca he hecho esto en el camino a casa, nunca. Iba en el coche de mi amiga y ella había dejado por casualidad en la platina esa cinta en la que habla usted; estaba sonando cuando he puesto en marcha el coche. He pensado mucho últimamente en hacer cambios interiores en mi vida, y después de oírle esta noche, sé que se ha presentado aquí en Chicago precisamente para que yo pudiera hacerlo. Estaba preparada y he sido enviada directamente para oírle esta noche.
Me han repetido historias de este tipo centenares, si no miles, de veces. «Necesitaba oírle a usted hoy, y sé que ha venido aquí para mí.» Sin embargo, yo he dado seminarios públicos de varias sesiones por todo el país durante veinte años, en casi todas las grandes ciudades. Esas personas me habían visto anunciado anteriormente, pero su falta de disposición impedía la aparición del maestro aun cuando éste quizás apareciera en la puerta de la vecina.
Cuando tú, el alumno, estés preparado y dispuesto, el maestro aparecerá. Sólo tienes que echar un vistazo en derredor, mirar con ojos nuevos y preguntarte en silencio: «¿Quién es mi maestro?».
Aparecerá. El maestro hace su aparición en todo y en todos cuantos lugares te encuentras. Como ya hemos dicho, no existen en realidad los accidentes. El universo tiene un propósito. Si el maestro estaba allí y tú lo has pasado por alto, ello formaba parte de la perfección en ese momento en concreto. El maestro estaba allí antes que tú, pero no estaba allí para tí. Aquello era entonces y esto es ahora. Hoy, cuando estás dando un propósito a tu vida y adquiriendo la capacidad de hacer aparecer milagros en tu vida, reconocerás al maestro.
Cuando el insecto herido, moribundo, te recuerde la necesidad de ser compasivo, es que el maestro ha aparecido. Cuando la persona sin hogar, con su aspecto desastrado y la mano extendida, te recuerde la necesidad de ser piadoso, es que el maestro ha aparecido. Cuando el soldado cargado con sus instrumentos mortíferos y dispuesto a matar al enemigo asignado te recuerde la necesidad de enviar amor y paz allí donde éstos son más difíciles, también es que el maestro ha aparecido.
Cuando te hagas la pregunta «¿De qué manera va a aparecer el maestro?», medita sobre este pequeño sonsonete de Jarnes Broughton y tendrás la respuesta:

Esto es Ello
y yo soy Ello
y tú eres Ello
y así es
y él es Ello
y ella es Ello
y ello es Ello
y eso es ...
¡Eso es! La aparición del maestro está en todas partes y, sin él, te verás andando a tientas.
Es cierto que ningún ser humano es una isla. Estamos todos relacionados y todos aprendemos y crecemos juntos en este viaje. En tu preparación para hacer milagros y para la realidad mágica, contarás con toda la ayuda que necesites.
Has examinado ya la idea de dar un propósito a tu vida y de prepararte para la ayuda que vas a necesitar en esta empresa. Sin embargo, la principal premisa de este libro es la de que hay un reino de existencia humana que trasciende lo que hemos llegado a considerar como normal o posible. Yo llamo a esta dimensión realidad mágica. Una vez te sientas auténticamente abierto a vivir tu propio propósito aquí y estés abierto a la recepción de cualquier ayuda divina que puedas requerir siendo un alumno dispuesto, estarás en disposición de creer en tu capacidad para convertirte en tu propio hacedor de milagros.

wayne dyer

viernes, 11 de septiembre de 2009

el baile





La mayoría de nosotros bailamos siguiendo los pasos que nos han mostrado las personas que hemos conocido, y a menudo no nos damos cuenta de que todavía bailamos según ese ritmo en la edad adulta. Como sugiere Jackson Browne, tenemos que aprender a sembrar algunas semillas propias, convertirnos en el coreógrafo de nuestra propia vida y danzar al son de la música que hayamos compuesto nosotros.

El siguiente paso, pues, es la conciencia de que lo único que hay es el ahora. Hoy es el único día de su vida. No tiene por qué estar limitado por su historia.
Reelabore su relación con la realidad.
Ya no será un mero bailarín, también será compositor, coreógrafo y el alma rectora de ese baile.

tu yo sagrado, wayne dyer

jueves, 27 de agosto de 2009

tres caminos hacia la iluminación





Si miro atrás y observo el cuadro entero de mi vida, puedo ver desde la perspectiva del momento actual que todos y cada uno de los aspectos de ella han sido necesarios y perfectos. Cada paso conducía a un lugar más elevado, aun cuando estos pasos parecieran a menudo obstáculos o experiencias penosas. Todas las personas realmente felices y de éxito que yo me he encontrado confirman este conocimiento de que no existen en realidad los accidentes.

Ven el universo como algo con un propósito, incluidos los llamados accidentes. Todos están de acuerdo en que todo acontecimiento único que tiene lugar en nuestras vidas conduce a un lugar más elevado.

Como decía Henry Miller, «No hay que ordenar el mundo, porque el mundo es la encarnación del orden. Somos nosotros quienes debemos ponernos al unísono con ese orden». Empieza ahora mismo a reconsiderar toda tu experiencia vital y a verla como un hermoso tapiz o viaje hacia una mayor conciencia. Hay un modo muy sencillo de hacerlo, y es imaginar la vida como un viaje con tres caminos ascendentes.

1. Iluminación a través del sufrimiento.

En el primer camino de nuestro viaje, aprendemos a través de un proceso que yo llamo «iluminación a través del sufrimiento». En ese momento de la vida, que no tiene nada que ver con la edad cronológica, te preguntas: «¿Por qué a mí?», cuando ocurre algo doloroso o difícil. SI, por ejemplo, se trata de la ruptura no deseada de una relación, pasarás esos momentos sufriendo y preguntándote cómo y por qué puede haberte acontecido semejante desastre. Pasado un tiempo, cuando te recuperes, serás capaz de mirar atrás y decir: «Ahora sé por qué tuve que pasar por esa ruptura», y verás, con la ayuda de la visión retrospectiva y el sufrimiento, que ese hecho te ha permitido avanzar y pasar a otra experiencia vital importantísima.

Desde la perspectiva que da el mirar atrás, te darás cuenta de que deblas experimentar ese dolor a fin de trascenderlo. Este es el patrón de crecimiento que experimentan muchas personas: ocurren acontecimientos, el sufrimiento hace su aparición y a continuación surge la luz. Estos acontecimientos pueden ocurrir en prácticamente todas las áreas de la vida: adicciones, quiebras, enfermedades, vacío espiritual, despidos del trabajo, problemas fiscales y cualquier cosa entre una y la otra. La experiencia consiste en aprender a través de la visión retrospectiva, repitiendo una y otra vez este patrón de sufrimiento. Hay personas que prosiguen este ciclo a lo largo de toda su vida. Nunca abandonan el primer camino y nunca experimentan el estadio superior de la iluminación. Se pasan literalmente la vida sufriendo y, después de caminar mucho, pueden ver o no que cierto acontecimiento era necesario y que constituía en su momento una prueba que se les planteaba. Parece que nunca reciban el mensaje que nos dice que la vida nos hace exámenes y que, a menos que aprendamos de nuestros errores, estamos condenados a repetirlos. Por ejemplo, se pasan la vida preguntándose: «¿Por qué a mí, Dios mío?; ¿por qué me ocurre esto a mí?». Para las personas de esta categoría, la realidad mágica es inalcanzable.

2. Iluminación a través de los resultados.

Si reconoces en el primer camino un patrón existente en tu propia vida, probablemente es que has pasado del sufrimiento como medio de aprender a la «iluminación a través de los resultados». En este nivel, aprendes a dejar de preguntarte: «¿Por qué a mí, Dios mío?» y desarrollas en ti un conocimiento que dice: «No hay accidentes, todo lo que experimento es de algún modo necesario para que pueda avanzar y pasar a la siguiente etapa». En lugar de hacerte la pregunta: "¿Por qué a mí?", empiezas a preguntarte: «¿Qué hay en esta experiencia que yo pueda utilizar para mi beneficio, aun cuando no comprenda en estos momentos por qué ocurre?». es este un cambio de enorme importancia. Cuando la mente esta concentrada en lo que se puede aprender de una experiencia, no se regodea en pensamientos que puedan conducir al sufrimiento, pensamientos como: «¿Por qué a mí?», «¡Qué espantoso!» o «¡Qué mala suerte tengo!». El cambio producido en la mente permite contemplar el resultado del acontecimiento o de la experiencia y lo que se puede aprender de él. En lugar de compadecerte, adoptas una actitud más positiva. Te preguntas: «¿Cómo puedo crear el resultado que deseo a través de esta enfermedad que estoy sufriendo en estos momentos?», o bien: «¿Qué puedo aprender acercade mí mismo y cuánta fuerza puedo reunir para hacer frente de manera eficaz a este problema?. Muchas personas se pasan la vida entera recorriendo este segundo camino. Han superado el sufrimiento como estilo de vida. Se preguntan siempre: «¿Cuál será el resultado en relación conmigo?». Son éstas las personas con objetivos, concentradas en derechos y ambiciones concretos con vistas a los cuales trabajan de manera asidua; ven oportunidades en los obstáculos.

Vivir para los resultados es muy superior a vivir el sufrimiento. Da sentido a la vida y nos mantiene motivados para fijarnos metas cada vez más elevadas. Elimina prácticamente el dolor que nace de la autocompasión. Para muchas personas que viven su vida para los resultados, no existe lugar superior. Están centradas en los resultados y, cuando los logran, buscan resultados nuevos y más grandes. Sin embargo, a sus vidas les falta la posibilidad de experimentar la realidad mágica y la capacidad para hacer que se produzcan milagros. Para ello hay que pasar al tercer camino de este viaje metafórico.

3. Iluminación a través del propósito.

Nada puede ayudar más a una persona a superar o soportar los pesares que la conciencia de tener una tarea en la vida. Victor Frankl escribió estas palabras mientras soportaba la locura y la brutalidad del campo de concentración nazi de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Aprender que tienes una misión heroica y ponerte a la altura de esa misión es el tercer paso que te recomiendo cuando empieces a introducir realidad mágica en tu vida. Llamo a este camino «iluminación a través del propósito».

Todo en el universo tiene un propósito.

De hecho, la inteligencia invisible que fluye a través de todo con un fin determinado fluye también a través de ti. A fin de experimentar la realidad mágica es necesario efectuar un cambio espectacular y pasar de los resultados a los propósitos. Se empieza a lograr esto viendo nuestra presencia aquí desde una nueva perspectiva. Prueba brevemente este nuevo modo de pensar acerca de ti mismo y ve si tiene sentido y si te parece adecuado. Si te parece absurdo y no crees que vaya a ser adecuado para ti, vuelve a los resultados o al aprendizaje a través del sufrimiento.


wayne dyer