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domingo, 11 de diciembre de 2011

contra más poseemos, más deseamos, menos somos



Aunque poseyéramos todo lo que deseamos, aún no estaríamos satisfechos. Tal es la causa de nuestra enfermedad, sobro todo en el seno de una sociedad que nos promete todo, pero que no nos priva de lo esencial, ya que lo esencial no pertenece de ninguna manera al orden del tener, sino del ser, y contra más poseemos, más deseamos, menos somos.
Nuestra verdadera riqueza, la que nos pertenece en propiedad y la que nadie puede robarnos, está dentro de nosotros, profundamente escondida y casi siempre mal conocida.
No se puede llegar a alcanzar este fondo de nosotros mismos, estable y apacible, no se puede descubrir esta riqueza olvidada sin un método radical y riguroso.
El Zazen, la práctica constante y asidua del Zen, es la llave que abre este reino interior.

sábado, 10 de diciembre de 2011

antes de estudiar zen



Antes de estudiar Zen,
las montañas son montañas y
los ríos son ríos;
mientras estás estudiando Zen,
las montañas ya no son montañas y
los ríos ya no son ríos;
pero una vez que alcanzas la
iluminación las montañas son
nuevamente montañas y
los ríos nuevamente ríos.

viernes, 4 de septiembre de 2009

el laberinto





Cheng-hu se encontraba perdido en el laberinto.

De la cámara principal salían cincuenta caminos distintos.

Le había llevado una semana explorar nueve de ellos.

- A menos que tenga suerte -se dijo-, moriré antes de encontrar el camino correcto. No terminaba de pensar esto cuando se encontró con Shin-tzu. No se conocían pero Cheng creyó en Shin era la respuesta a su ruego.

- Que suerte que te encuentro –dijo Cheng- estoy perdido entre tanto camino. Tú podrás decirme cuál conduce a la salida.

- Yo también estoy perdido -dijo Shin

–Qué mala suerte -se quejó el primero-, encuentro a alguien y no me sirve de nada

- ¿Por qué dices que no te sirvo? –preguntó Shin
- Dijiste que estabas perdido... -contestó Cheng, como si fuera obvio su razonamiento
- Me imagino que habrás recorrido algunos caminos sin poder salir. Yo he recorrido por mi parte doce caminos que no conducen a ninguna parte, juntos los dos sabemos mucho más del laberinto que antes de encontrarnos y eso es indudablemente mejor que nada.

cuento zen