sábado, 31 de diciembre de 2011

recuerdo la época en que no tenía visión



Recuerdo la época en que no tenía visión, satori,
cada vez que oía la flauta mi corazón se afligía.
Ahora no tengo sueños vanos en mi almohada,
me limito a dejar que el flautista ejecute el son que le plazca.



viernes, 30 de diciembre de 2011

no busquéis el camino en los otros




No busquéis el camino en los otros,
en un lugar lejano;
el camino está bajo nuestros pies.
Ahora viajo solo.
Pero puede encontrarlo en todas partes;
ciertamente, él es ahora yo,
pero ahora yo no soy él.
Así también, cuando encuentro lo que encuentro,
Puedo obtener la verdadera libertad.




jueves, 29 de diciembre de 2011

el dolor



Y dijo una mujer: Háblanos del dolor.
Y él respondió:
Vuestro dolor es la fractura de la cáscara que envuelve vuestro entendimiento.
Así como el hueso del fruto debe quebrarse para que su corazón se exponga al sol, así debeis conocer el dolor.
Si vuestro corazón pudiese vivir siempre deslumbrado ante el milagro cotidiano, vuestro dolor no os parecería menos maravilloso que vuestra alegría.
Y aceptaríais las estaciones de vuestro corazón, como siempre habéis aceptado las estaciones que experimentan vuestros campos.
Y contemplaríais serenamente los inviernos de vuestra aflicción.
Gran parte de vuestro sufrimiento es por vosotros mismos escogido.
Es la amarga poción con la cual el médico que se oculta en vosotros cura a vuestro Yo doliente.
Confiad, por lo tanto, en el médico, y bebed su medicina en silencio y tranquilidad:
Porque su mano, aunque pesada y dura, está guiada por la suave mano del Invisible.
Y la copa que Él os ofrece, aunque quema vuestros labios, fue modelada con la arcilla que el alfarero humedeció con sus lágrimas sagradas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

nadie sino tú





Nadie puede salvarte sino
tú mismo.
te verás una y otra vez
en situaciones
casi imposibles.
intentarán una y otra vez
por medio de subterfugios, engaños o
por la fuerza
que renuncies, te des por vencido y/o mueras lentamente
por dentro.

nadie puede salvarte sino
tú mismo
y será muy fácil desfallecer,
pero muy fácil,
pero no desfallezcas, no, no.
limítate a mirarlos.
escucharlos.
¿quieres ser así?
¿un ser sin cara, sin mente,
sin corazón?
¿quieres experimentar
la muerte antes de la muerte?

nadie puede salvarte sino
tú mismo
y mereces salvarte.
no es una guerra fácil de ganar
pero si algo merece la pena ganar,
es esto.

piénsalo.
piensa en salvarte a ti mismo.
tu parte espiritual.
la parte de tus entrañas.
tu parte mágica y ebria.
sálvala.
no te unas a los muertos de espíritu.

mantente
con buen talante y garbo
y al cabo,
si fuera necesario,
apuesta tu vida en plena refriega,
al carajo las probabilidades, al carajo
el precio.

nadie puede salvarte sino
tú mismo.
¡Hazlo! ¡sálvate!
entonces sabrás exactamente de
qué hablo.

martes, 27 de diciembre de 2011

la sabiduría del agua




El agua no lucha contra los obstáculos, sino que los rodea. Por eso se le podría atribuir impecabilidad, mesura y sabiduría. Pero, sobre todo, generosidad, pues siempre adopta la forma de aquello que lo contiene y no lucha por imponer la suya, ya que carece de ella. No tener forma es lo que la hace sabia y fuerte.

lunes, 26 de diciembre de 2011

el despertar




El Despertar según el Zen surge durante un acontecimiento inesperado, una casualidad, una circunstancia o coincidencia favorable, para las mentes preparadas para acogerlo.
Cómo el ladrón en la "casa vacía": el alma se desembaraza de su "ego".

Una monja estudiaba el Zen día tras día, desde hacía treinta y tres años. Había entrado en el monasterio como joven novicia a los diecisiete años. Tenía ahora cincuenta. Su vida de fertilidad había terminado. No sentía amargura por ello. Se dedicaba a las ocupaciones cotidianas con paciencia y buen talante. Preparaba el arroz o la cebada, iba mañana y tarde a buscar agua al pozo que había a unos cien metros. A veces la visitaba una nube de melancolía, pero ella la apartaba. Ponía en práctica el zazen con regularidad, meditaba, estudiaba los escritos de los grandes maestros del pasado. Pero nunca había conocido el Satori, la paz inimaginable, que inunda bruscamente el alma asombrada, la risa, la gran risa del Despertar.
Un atardecer, volvía del pozo cuando caía la noche. Observó sin pensar en ello el reflejo de la luna en el agua del cubo. Era un cubo viejo, cuyo fondo había reparado ella con bambú trenzado. Y de repente cedió la compostura y el agua se escapó y al instante desapareció también la luna con el agua del viejo cubo. En aquel preciso instante, ella conoció el Satori. Fue libre.

domingo, 25 de diciembre de 2011

sanación





Sanación
Tú cargas tu herida. Con el ego todo tu ser es una herida. Y tú la llevas contigo. Nadie tiene interés en hacerte daño. Nadie está interesado en herirte intencionalmente; todo el mundo está ocupado en salvaguardar sus propias heridas. ¿Quién tiene pues la energía para hacerlo? Pero aún así sucede, porque estás tan dispuesto a que se te hieran, tan dispuesto, solamente esperando, deseoso que suceda, cualquier cosa.
Tu no puedes tocar a un hombre del Tao. ¿Por qué? Porque no hay nadie a quien tocar, no hay herida. Él está sano, curado, es uno. Esta palabra total es hermosa. La palabra curar viene de total y la palabra sagrado también viene de total (del inglés heal y whole). Él es total, está curado, es sagrado.
Permanece atento a tu herida. No le ayudes a crecer, deja que se cure; y será curada únicamente cuando vayas a las raíces. Cuanto menos estés en la cabeza, más se curará la herida. Sin cabeza no hay herida. Vive una vida sin cabeza. Desplázate como un ser total y acepta las cosas.
Sólo por veinticuatro horas inténtalo: aceptación total, suceda lo que suceda. Alguno te insulta; acéptalo, no reacciones y observa lo que sucede. De repente sentirás una energía fluyendo en ti que no has sentido antes.


Comentario:
Es una época en la cual las heridas profundamente enterradas del pasado salen a la superficie, listas y dispuestas a ser curadas.
La figura en esta carta está desnuda, vulnerable, abierta al toque amoroso de la existencia. El aura alrededor de su cuerpo está llena de luz y, la cualidad de relajación, de cuidado y amor que le rodea, disuelve su lucha y sufrimiento. Lotos de luz aparecen en su cuerpo físico y alrededor de los cuerpos sutiles de energía que dicen los curadores que nos rodean. En cada uno de estos niveles sutiles aparece un cristal curativo o un patrón.
Cuando estamos bajo la influencia curativa del Rey del Agua, ya no nos ocultamos más de nosotros mismos o de otros. En esta actitud de apertura y aceptación podemos ser curados y ayudar a otros a estar sanos y totales.