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lunes, 11 de abril de 2011

la gente que me gusta




Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse gente.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

martes, 26 de octubre de 2010

delirios





Es bueno de vez en cuando tener delirios. Vienen con su poquito de locura, de enajenación, pero no importa. En ciertas fases nos hacen perder el tino, quizás porque el tino suele ser tedioso.

Los delirios nos sacan del mundo cotidiano, nos arrojan en brazos de la desmemoria, y así, sin la menor prevención disfrutamos del olvido.

Por una vez (¡y qué excepción!) saltamos por encima de la valla llamada horizonte y nos abrazamos con otros delirantes que nos inventan nombres y destinos.

Los delirantes pasamos al lado de la muerte y le hacemos un guiño. Nos movemos como si fuéramos eternos, sin tomar precauciones, más o menos sonámbulos, festejando los rayos y los truenos, y mirando a través de la lluvia.

Los delirios son premios, vida entre paréntesis, pero cuando el paréntesis se cierra y regresamos a lo cotidiano, a lo cabal, a lo de siempre, sentimos entre pecho y espalda una aguda nostalgia del delirio.

domingo, 11 de julio de 2010

sobre sencillez




La sencillez es una de las virtudes más complicadas de este viejo mundo.
Cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incómodo riesgo de ser tomado por tonto, por babieca.
Hay críticos, por ejemplo, que son propensos a elogiar solamente a aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos.
Esos mismos críticos tampoco los entienden, claro, pero tienen cierta habilidad para cabalgar por fuera del misterio, haciendo de su ignorancia una forma inédita de discreción.
Si uno lee a Baldomero Fernández Moreno o a Antonio Machado, y capta la sabiduría de su sencillez, quisiera salir a abrazarlos, como si aún estuvieran ahí, con su pluma en ristre. Cómo enseñan, cómo abren sin prejuicios las puertas de su vida y nos regalan las llaves para que abramos la nuestra.
Todo mandante, ya sea el mandamás como el mandamenos, se afana (sobre todo cuando afana) en no ser sencillo.
La dificultad es su muro de contención, su bastión, su blindaje.
En la sencillez, los hombres y mujeres se amparan, se comprenden, se alivian. En la complejidad, en cambio, se ven con desconfianza y con rencores.
Cómo no tener en cuenta que la muerte es la cumbre de la sencillez.

miércoles, 30 de junio de 2010

vaivenes




Cada existencia tiene sus vaivenes,
que es como decir sus pormenores.
El tiempo es como el viento, empuja y genera cambios.
De pronto nos sentimos prisioneros de una circunstancia
que no buscamos sino que nos buscó.
Y para liberarnos de esa gayola es imprescindible
pensar y sentir hacia adentro, con una suerte de taladro
llamado meditación. De pormenor en pormenor vamos
descubriendo el exterior y la intimidad,
digamos el milímetro de universo que nos tocó en suerte.
Y sólo entonces, cuando encontramos al muchacho
o al vejestorio que lleva nuestro nombre,
sólo entonces los pormenores suelen convertirse en pormayores.

domingo, 27 de junio de 2010

utopías




Lo imposible es una burla de los dioses.
Fue por eso que éstos desaparecieron. No fueron capaces de nadar
en ese río, nadar en la nada. Todos venimos al mundo con
la obsesión de un imposible. Y cuando tomamos conciencia
de que el imposible es eso: un imposible,
ya es tarde para refugiarnos en la sensatez.
Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido.
Algunos lo llaman utopía, pero la utopía es más seductora.
No tiene puertas cerradas como lo imposible.
No nos desprecia como lo prohibido.
La utopía tiene la gracia de los mitos, la maravilla de las quimeras.
Si tenemos ánimo, paciencia y un poco de ilusión,
podemos navegar en la barcaza de la utopía, pero no en el
acorazado de lo imposible.
Lo prohibido es un desafío que casi siempre nos derrota.
La única posibilidad de vencerlo es llevarle la contra a los pontífices,
que siempre han sido los jefes de lo prohibido.
También lo son los dictadores, pero los pontífices al menos no torturan.
A veces lo imposible lo llevamos en el ánimo, y
éste no es capaz de dar el salto sobre lo prohibido.
Y si como excepción alguien se anima a dar el salto,
se encontrará con que lo prohibido es un abismo.
Y entonces chau.

martes, 8 de junio de 2010

a veces me siento



A veces me siento
como un águila en el aire.

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.

Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.



viernes, 16 de abril de 2010

el miedo


No se juega con el miedo porque el miedo puede ser un arma de defensa propia, una forma inocente o culpable de coraje. El miedo nos abre los ojos y nos cierra los puños y nos mete en el riesgo desaprensivamente. Andamos por el mundo con el miedo a cuestas como si fuera un pudor obligatorio o en su defecto una variante del fracaso. Tal vez sea el mandamiento o quizás el mandamiedos de alguna desconocida ley, de un dios cualquiera. Por las dudas, una buena fórmula contra el miedo puede ser la que dejó escrita el bueno de Pessoa: «Espera lo mejor y prepárate para lo peor».

miércoles, 10 de marzo de 2010

pérdidas



El pasado es una colección de silencios,
pero hay partículas calladas, irrecuperables provincias de mutismo,
albas y crepúsculos que quedaron ocultos,
más allá de ese horizonte tan poco hospitalario;
tallos que nunca más se expandirán en rosas,
oscuras golondrinas que se aclararán en uno que otro vuelo.
Lo perdido tuvo color pero ahora es incoloro.
Los latidos del gastado corazón invaden nuestra noche,
pero el insomnio actual tiene otra partitura.
Lo perdido es también un par o dos de labios que probaron el sabor de los míos, y que ahora tan sólo puedo besar en mi memoria.
Lo perdido es la luna redonda que yo hacía ovalada en mi retina
y el firmamento con estrellas que ahora es apenas un cielo raso azul.
Todo se va borrando, todo pasa a ser sombra y vacío.
Y el obligado acabose no nos ayuda a hallarlo.

martes, 8 de septiembre de 2009

no te rindas


No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar, y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas.

Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino, y el amor es cierto.
Porque no hay heridas, que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos, abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas.

Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.

Porque cada día es un comienzo nuevo.

Porque ésta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás sola.

Porque yo te quiero.


mario benedetti