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viernes, 17 de junio de 2011

9 actitudes que pueden cambiar todo



Cambia tu decisión de “hacerlo solo”
Cambia tu selección de emociones
Cambia tu selección de pensamientos
Cambia tu selección de verdades
Cambia tu idea sobre el cambio mismo
Cambia tu idea sobre por qué sucede el cambio
Cambia tu idea sobre el cambio futuro
Cambia tu idea sobre la vida
Cambia tu identidad



sábado, 1 de enero de 2011

conciénciate




Están aquellos que no saben, y que no saben que no saben, nútrelos.
Están aquellos que no saben, y saben que no saben, enséñalos.
Están aquellos que no saben, pero piensan que saben, son peligrosos, evítalos.
Están aquellos que saben, pero no saben que saben, están dormidos, despiértalos.
Están aquellos que saben, pero pretenden que no saben que saben, son actores, disfrútalos.
Están aquellos que saben, y que saben que saben, son conciencia, conciénciate.

domingo, 29 de agosto de 2010

momentos




Hay millones de ellos. Billones de ellos. Trillones de ellos.
Póngalos juntos y forman toda una vida.
Los llamamos momentos.
No tienen una longitud prescrita. Podrían ser un minuto o una hora o un segundo. Vienen y van, y luego se convierten en Recuerdos. Y entonces se quedan. Son suyos para siempre y nadie se los puede quitar. Ni tampoco pueden deshacerse de los malos que no quieren conservar.
Están sucediendo en este momento, mientras están leyendo esto, y a través de todos ellos –los lentos y los demasiado rápidos, los buenos y los malos, los divertidos y los que son simplemente horribles– sólo hay una cosa que importa.
Después de algunos años de coleccionarlos, se dan cuenta de esto. Para entonces ya es demasiado tarde para hacer algo acerca de los que ya han pasado. Pero siempre pueden hacer algo acerca del que está viniendo Justo Ahora. Y el que viene Después. Y los cientos más que van a suceder este día. Y los miles más que van a suceder esta semana. Y los millones más que van a suceder este mes. Y los billones más que van a suceder este año. Y los trillones más que van a suceder antes de que se mueran–cuando sea que se mueran.

Sí, pueden hacer algo acerca de esos. Y mientras contemplan lo que pueden hacer acerca de ellos, y lo que quieren hacer con ellos, se darán cuenta de que sólo hay una cosa que importa.
Cuantos más de ellos pasen, más de ellos van a atesorar mientras estén aquí, y más de ellos van a anhelar antes de que lleguen. Hasta que un día van a dejar de anhelarlos. Habrán tenido suficiente. Estarán totalmente bien si ya no viene ninguno. Y entonces van a morir. Y cuando mueran, en el Momento en que mueran, van a saber Lo Único Que Importa.
Van a saber en ese Momento Quiénes Son, y En Quién Se Han Convertido.
Y van a saber que En Quién Se Han Convertido es lo que han hecho ustedes de sí mismos.
Van a saber que son una persona que se ha hecho a sí misma, que nadie ha tenido nada que ver con Quiénes Son Ustedes sino sólo ustedes; que no hay nadie más a quien culpar, y nadie más a quien alabar. Van a saber que lo han hecho todo ustedes mismos. Y entonces van a anhelar de nuevo. Cuando sepan esto, van a volver a anhelar más Momentos.

Así que los tendrán. Ustedes van a volver, y van a tener algunos más. Pero van a olvidar lo que sabían. Van a olvidar que no hay nadie más a quien culpar, y nadie más a quien alabar. Van a olvidar que ustedes están creando cada Momento tal como es, y como siempre será recordado. Van a olvidar que lo están haciendo todo por ustedes mismos.
A menos que no lo olviden.
Y si no lo olvidan –si se acuerdan– entonces van a obtener una calidad de control sobre la creación de sus Momentos que nunca han pensado que es posible. Y cada Momento será un tesoro. Porque ustedes lo van a crear así. No importa lo que esté sucediendo, no importa lo que otros estén haciendo o diciendo o pensando. No importa lo que esté sucediendo “allá”, aquí no habrá más que tesoros. Porque habrán comprendido Lo Único Que Importa.
Y en este Momento mágico van a tener en claro que no han hecho nada de sí mismos, que no se han “convertido” en nada, sino que siempre fueron aquello en lo que imaginaron convertirse. Van a saber que siempre estuvieron, están ahora y siempre van a estar, donde una vez pensaron que tenían que ir y siempre fueron lo que pensaban que querían ser.
Entonces se darán cuenta de que no había nada que tuvieran que hacer más que Ser.
Aquí.
Ahora.
Habrán descubierto que ustedes son Lo Único Que Importa.

Con amor y abrazos,
 Neale.

viernes, 6 de agosto de 2010

todas las experiencias en la vida tienen un propósito




Todos los acontecimientos, todas las experiencias tienen como propósito la creación de la oportunidad. Los acontecimientos y las experiencias son Oportunidades, simplemente.
Sería un error juzgarlos como "obras del demonio", "castigos de Dios", "recompensas del Cielo", o cualquier otra cosa intermedia. Simplemente son Acontecimientos y Experiencias, cosas que suceden.
Lo que les da significado es lo que pensamos de ellos, lo que hacemos al respecto y lo que somos en respuesta a ellos.
Los acontecimientos y las experiencias son oportunidades que atraes tú, creadas por ti mismo, individual o colectivamente, a través de la consciencia. La consciencia crea experiencia. Estás intentando elevar tu consciencia. Has atraído estas oportunidades a fin de usarlas como instrumentos en la creación y experimentación de Quién Eres Tú. Quién Eres Tú es un ser de consciencia más elevada de la que ahora manifiestas.
Debido a que es Mi Voluntad que sepas y experimentes Quién Eres Tú, te permito atraer hacia ti cualquier acontecimiento o experiencia que elijas crear para alcanzar este fin.
Otros Participantes en el Juego Universal se unen a ti de vez en cuando, ya sea como Encuentros Breves, Participantes Periféricos, Compañeros Temporales de Equipo, Interactores a largo plazo, Parientes y Familia, Seres Amados, o Camaradas en la Senda de la Vida.
Tú atraes hacia ti a esas almas, y ellas te atraen hacia ellas mismas. Es una experiencia mutuamente creativa, la cual expresa las elecciones y deseos de ambas.
Nadie llega a ti por accidente.
Las coincidencias no existen.
Nada ocurre al azar.
La vida no es producto de la suerte.
Los acontecimientos, al igual que las personas, las atraes tú, para tus propios propósitos. Las mayores experiencias y creaciones planetarias son el resultado de la consciencia de grupo. Se ven atraídas hacia tu grupo como un todo, como resultado de las elecciones y deseos del grupo como un conjunto.

martes, 27 de julio de 2010

dios siempre se comunica




¿Cómo habla Dios, y a quién?

Cuando lo planteé, he aquí la respuesta que obtuve:

Hablo a todo el mundo. Constantemente. La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.

Intrigado, le pedí a Dios que me lo explicara mejor. Y esto es lo que dijo:

En primer lugar, vamos a cambiar la palabra hablar por la palabra comunicarse. Es un término mucho mejor; resulta más completo y más apropiado. Cuando tratamos de hablar a otros - tú a Mí, Yo a ti -, inmediatamente nos vemos restringidos por la increíble limitación de las palabras. Por esta razón, no me comunico únicamente con palabras. En realidad, rara vez lo hago. Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento. El sentimiento es el lenguaje del alma. Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto.

A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad. El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. De nuevo. Si tú quieres.

Le dije a Dios que si quería, pero que en ese momento deseaba aún más una respuesta completa y detallada a mi primera pregunta. He aquí lo que Dios me dijo:

También me comunico con el pensamiento. El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo. Al comunicarme con el pensamiento, a menudo utilizo imágenes. Por ello, los pensamientos resultan más efectivos como herramientas de comunicación que las mismas palabras. Además de los sentimientos y pensamientos, utilizo también el vehículo de la experiencia, que es un magnífico medio de comunicación. Y finalmente, cuando fallan los sentimientos, los pensamientos y la experiencia, utilizo las palabras. En realidad, las palabras resultan el medio de comunicación menos eficaz. Están más sujetas a interpretaciones equivocadas, y muy a menudo a malentendidos.

¿Y eso por qué?

Pues debido a lo que son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No son la verdad. No son el objeto real. Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede experimentar. Por eso os he dado otras herramientas de conocimiento: son los llamados sentimientos; y también los pensamientos.

La suprema ironía del asunto es que vosotros hayáis dado tanta importancia a la palabra de Dios, y tan poca a la experiencia. En efecto, dais tan poco valor a la experiencia que, cuando vuestra experiencia de Dios difiere de lo que habéis oído sobre Dios, automáticamente desecháis la experiencia y os quedáis con las palabras, cuando debería ser precisamente lo contrario. Vuestra experiencia y vuestros sentimientos sobre algo representan lo que efectiva e intuitivamente sabéis acerca de ello. Las palabras únicamente pueden aspirar a simbolizar lo que sabéis, y a menudo pueden confundir lo que sabéis. Así pues, esas son las herramientas con las que Yo me comunico; aunque no sistemáticamente, pues ni todos los sentimientos, ni todos los pensamientos, ni toda la experiencia ni todas las palabras proceden de Mí.

Muchas palabras han sido pronunciadas por otros en Mi nombre. Muchos pensamientos y muchos sentimientos han sido promovidos por causas que no son resultado directo de Mi creación. Y muchas experiencias se derivan también de dichas causas. La cuestión consiste en discernir. La dificultad estriba en saber la diferencia entre los mensajes de Dios y los que proceden de otras fuentes.

Esta distinción resulta sencilla con la aplicación de una regla básica: Vuestro Pensamiento más Elevado, vuestra Palabra más Clara, vuestro Sentimiento más Grandioso, son siempre Míos. Todo lo demás procede de otra fuente. Con ello se facilita la labor de diferenciación, ya que no debería resultar difícil, ni siquiera para el principiante, identificar lo más Elevado, lo más Claro y lo más Grandioso.

No obstante, te daré algunas directrices: El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría. Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad. El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor. Alegría, Verdad, Amor. Los tres son intercambiables, y cada uno lleva siempre a los otros. No importa en qué orden se encuentren.

Una vez determinado, utilizando estas directrices, que mensajes son Míos y cuáles proceden de otra fuente, lo único que falta es saber si Mis mensajes serán tenidos en cuenta. La mayoría de Mis mensajes no lo son. Algunos, porque parecen demasiado buenos para ser verdad. Otros, porque parece demasiado difícil seguirlos. Muchos, debido simplemente a que se entienden mal. La mayoría, porque no se reciben.

Mi mensajero más potente es la experiencia, e incluso a ésta la ignoráis; especialmente a ésta la ignoráis. Vuestro mundo no se hallaría en el estado en que se encuentra si simplemente hubierais escuchado a vuestra experiencia. El resultado de que no escuchéis a vuestra experiencia es que seguís reviviéndola, una y otra vez; puesto que mi propósito no puede verse frustrado, ni mi voluntad ignorada. Tenéis que recibir el mensaje. Antes o después. Sin embargo, no os forzaré. Nunca os coaccionaré; ya que os he dado el libre albedrío - la facultad de hacer lo que queráis -, y nunca jamás os lo quitaré.

jueves, 1 de julio de 2010

tú crees que la vida en la Tierra...




¿Tú crees que la vida en la Tierra es mejor que la vida en el paraíso? Yo te digo que en el momento de morir te darás cuenta de que gozas de la mayor libertad, la mayor paz, la mayor alegría y el amor más grandioso que hayas conocido.
¿Debemos, por lo tanto, castigar a la Zorra Bre´r por lanzar al zarzal al Conejo Bre´r?

lunes, 21 de junio de 2010

qué ocurre si no quieres que desaparezca lo que estás mirando





Pero ¿qué ocurre si no quieres que desaparezca lo que estás mirando?
¡Debes quererlo siempre! No hay nada que conservar en vuestra realidad. Pero si escoges la ilusión de tu vida antes que la realidad última, puedes simplemente recrearla, tal como la creaste en un principio. De este modo, puedes tener en tu vida aquello que decidas tener, y eliminar de tu vida aquello que ya no desees experimentar.
Pero nunca te resistas a nada. Si piensas que por medio de tu resistencia la eliminarás, piensa otra vez. Lo único que harás es colocarla con más firmeza en su lugar. ¿No te he dicho ya que todo pensamiento es creador?
¿Incluso un pensamiento que diga que no quiero algo? Si no lo quieres, ¿por qué piensas en ello? No le concedas un segundo pensamiento. Pero si debes pensar en ello -es decir, si no puedes dejar de pensar en ello-, entonces no te resistas. En lugar de ello, mira a lo que sea directamente, acepta su realidad como creación tuya, y luego decide mantenerlo o no, según desees.

¿De qué dependería esa decisión?
De Quién y Qué piensas que Eres. Y de Quién y Qué decides Ser.
De esto es de lo que depende toda decisión, cualquier decisión que hayas tomado en tu vida y puedas tomar en el futuro.

Así, una vida de renuncia ¿es un camino equivocado?
No exactamente. El término «renuncia» tiene un significado equívoco. En realidad, no puedes renunciar a nada, pues aquello a lo que te resistes, persistirá. La auténtica renuncia no renuncia a nada; simplemente escoge de forma distinta. Se trata de un movimiento hacia algo, no de un alejamiento de algo.
No puedes alejarte de algo, pues te perseguirá y volverá una y otra vez. Por lo tanto, no te resistas a la tentación; simplemente, apártate de ella. Acércate a Mí y apártate de cualquier cosa distinta de Mi.
Pero debes saber esto: no existen los caminos equivocados, puesto que en este viaje no puedes «dejar de ir» adonde vas.
Es simplemente una cuestión de velocidad, sencillamente una cuestión de cuándo llegarás; pero también eso es una ilusión, ya que no existe el «cuándo», como tampoco existen el «antes» o el «después». Sólo existe el ahora; un eterno momento del siempre en el que te experimentas a ti mismo.

Entonces ¿qué sentido tiene? Si no hay ningún camino que «recorrer», ¿qué sentido tiene la vida? ¿Para qué debemos preocupamos por nada de lo que hagamos?
Bueno. Por supuesto, no debéis; pero haríais bien estando atentos. Simplemente, observad quiénes y qué sois, hacéis y tenéis, y mirad a ver si eso os sirve.
El sentido de la vida no es ir a un lugar; es darse cuenta de que ya estáis allí, y siempre habéis estado. Estás, constantemente y para siempre, en el momento de creación pura. El sentido de la vida es, pues, crear quienes y quién sois, y luego experimentarlo.

¿Y qué ocurre con el sufrimiento? ¿Es el sufrimiento el camino hacia Dios? Algunos dicen que es el único camino...
A Mí no me gusta el sufrimiento, y si alguien dice lo contrario es que no me conoce.
El sufrimiento es un aspecto innecesario de la experiencia humana. No sólo es innecesario; es también insensato, desagradable y peligroso para la salud.
Entonces, ¿por qué hay tanto sufrimiento? ¿Por qué Tú, si eres Dios, no le pones fin, ya que tanto te desagrada?
Ya le he puesto fin. Pero sencillamente os negáis a utilizar las herramientas que os he dado para hacerlo.
Y es que el sufrimiento no tiene nada que ver con los acontecimientos, sino con cómo reacciona uno ante ellos.
Lo que sucede es meramente lo que sucede. Pero lo que uno piense de ello es otra cuestión.
Yo os he dado las herramientas con las que responder y reaccionar ante los acontecimientos de modo que el dolor disminuya -en realidad, se elimine-, pero no las habéis utilizado.

Perdona, pero ¿por qué no eliminas los acontecimientos?
Una buena pregunta. Desgraciadamente, Yo no los controlo en absoluto.
¿Que no los controlas en absoluto?
Por supuesto que no. Los acontecimientos son sucesos en el tiempo y el espacio que vosotros producís por decisión propia; y Yo nunca interferiré en vuestras decisiones. Hacerlo equivaldría a ignorar la propia razón de haberos creado. Pero todo esto ya lo he explicado antes.
Algunos acontecimientos los producís intencionadamente, y otros los atraéis más o menos conscientemente. Algunos de ellos -los grandes desastres naturales se hallan entre los que incluís en esta categoría- los atribuís al «destino»·
Sin embargo, «el destino» no es mas que el conjunto de todos los pensamientos; en otras palabras, la conciencia del planeta.

La «conciencia colectiva»...
Precisamente. Eso es.
Hay quienes dicen que el mundo tiene los días contados. Nuestra ecología está agonizando. Nuestro planeta se encamina hada un gran desastre geofísico: terremotos; volcanes; quizás incluso un cambio en la inclinación del eje terrestre. Y hay otros que afirman que la conciencia colectiva puede cambiar todo eso; que podemos salvar a la Tierra con nuestros pensamientos.
Los pensamientos se convierten en acción. Si un número suficiente de personas creen que se debe hacer algo en auxilio del medio ambiente, salvaréis a la Tierra. Pero debéis apresuraros, pues se ha hecho ya mucho daño y durante mucho tiempo. Y se requerirá un gran cambio de actitud.

¿Quieres decir que, si no lo hacemos, veremos cómo la Tierra es destruida, junto con sus habitantes?
Yo he hecho las leyes del universo físico lo bastante claras como para que cualquiera pueda entenderlas. Hay leyes de causa y efecto que ya han aparecido suficientemente clarificadas a vuestros científicos, a vuestros físicos, y, a través de ellos, a vuestros líderes mundiales. No es necesario clarificar dichas leyes una vez más.

Volvamos al sufrimiento. ¿De dónde hemos sacado la idea de que el sufrimiento es bueno, de que el santo «sufre en silencio»?
El santo sí «sufre en silencio», pero eso no significa que el sufrimiento sea bueno. Los aprendices de Maestro sufren en silencio porque entienden que el sufrimiento no es el camino hacia Dios, sino más bien un signo cierto de que todavía les queda algo que aprender en el camino hada Dios; algo que recordar.
El auténtico Maestro no sufre en silencio en absoluto, sino que únicamente parece estar sufriendo sin quejarse. La razón de que el auténtico Maestro no se queje es que el auténtico Maestro no está sufriendo, sino simplemente experimentando una serie de circunstancias que vosotros llamarías insoportables.
Un Maestro practicante no habla de sufrimiento, sencillamente porque entiende claramente el poder de la palabra; por lo tanto, simplemente decide no hablar de ello.
Hacemos real aquello a lo que prestamos atención. Y el Maestro lo sabe. El Maestro se reconoce en que escoge aquello que decide hacer real.
Todos vosotros lo hacéis de vez en cuando. No hay ninguno de vosotros que no haya hecho desaparecer un dolor de cabeza, o que una visita al dentista haya resultado menos dolorosa, por medio de una decisión al respecto.
Un Maestro simplemente toma la misma decisión en asuntos de mayor importancia.

Pero ¿por qué sufrimos? ¿Por qué tenemos siquiera la posibilidad de sufrir?
No podéis conocer, ni llegar a ser, aquello que sois, en ausencia de aquello que no sois, tal como ya te he explicado.

Sigo sin entender por qué tenemos la idea de que el sufrimiento es bueno...

domingo, 6 de junio de 2010

hasta que tu voluntad se manifieste




Oh, por favor. ¿Tenemos que transitar por estos juegos?

No. Pero hasta ahora así es como has decidido vivir tu Vida. Continuamente cambias de parecer. Recuerda: la vida es un proceso constante de creación. Cada minuto estás creando tu realidad. La decisión que tomas hoy, con frecuencia no es la elección que haces mañana. Sin embargo, he aquí un secreto de todos los Maestros: cada vez que elijas, elige lo mismo.

¿Una y otra vez? ¿No es suficiente una vez?

Una y otra vez hasta que tu voluntad se manifieste en tu realidad.

Para algunos podría llevar años. Para otros, meses. Para otros más, semanas. Para aquellos que se acercan a la maestría, días, horas, o minutos incluso. Para los Maestros, la creación es instantánea.
Podrás decir que estas en el camino de la maestría cuando veas la brecha entre Albedrío y Acción.
Tu dijiste: "La decisión que tomas hoy con frecuencia no es la elección que haces mañana". ¿Cómo interpretar tus palabras? ¿Acaso nunca debemos permitirnos un cambio de parecer?
Cambia tu parecer todo lo que quieras. Sin embargo, recuerda que con cada cambio de idea se produce un cambio en la dirección de todo el universo.
Cuando "tomas una decisión" acerca de algo, pones en movimiento al universo. Ciertas fuerzas más allá de tu capacidad de comprensión - mucho más sutiles y complejas de lo que podrías imaginar - participan en un proceso cuyas intrincadas dinámicas estás ahora a punto de empezar a entender.
Estas fuerzas y este proceso son todos partes de la extraordinaria red de energías interactivas que comprenden la totalidad de la existencia que tú llamas vida.
Son, en esencia, Yo mismo.

Así que cuando cambio de idea, te estoy creando dificultades, ¿es así?

Nada es difícil para Mí, pero podrías volver las cosas muy difíciles para ti mismo. Por lo tanto, establece un juicio y un solo propósito acerca de una situación. Y no distraigas tu mente hasta que lo hayas convertido en una realidad. Manténte enfocado. Permanece concentrado.
Esto es lo que significa ser firme. Si eliges algo, elígelo con todo tu poder, con todo tu corazón. No seas apocado. ¡Sigue adelante! Sigue acercándote. Apégate a tu determinación.

No aceptar un no como respuesta.

Exactamente.

sábado, 5 de junio de 2010

mi voluntad




Dios, ¿es así como va a ser?

Sí.

Así lo pensé.

Excepto que en este libro yo expondré algunos temas por Mí Mismo, sin que me preguntes. No hice mucho de eso en el primer libro, como bien lo sabes.

Sí. ¿Por qué añades ese giro aquí?

Porque este libro se escribe a solicitud Mía. Yo te pedí que vinieras - como lo has señalado -. El primer libro fue un proyecto que empezaste por ti mismo.
Para el primer libro elaboraste una agenda. Para este libro no la hay, excepto cumplir con Mi Voluntad.

Sí, es lo correcto.

Ésa, Neale, es una muy buena posición. Espero que tú - y otros - la adoptarán con frecuencia.

Pero yo pensaba que Tu Voluntad era mi voluntad. ¿Cómo puedo no cumplir con Tu Voluntad si es la misma que la mía?

Ésa es una pregunta compleja - y no es un mal punto para empezar; un punto de despegue sin ninguna falla para que empecemos este diálogo.
Retrocedamos unos cuantos pasos. Yo nunca dije que Mi Voluntad era tu voluntad.

¡Sí lo hiciste! En el libro anterior dijiste muy claramente: "Tu voluntad es Mi Voluntad".

En efecto, pero no es lo mismo.

¿No lo es? ¿Acaso me engañaste?

Cuando Yo digo "Tu voluntad es Mi Voluntad", no es lo mismo que decir "Mi Voluntad es tu voluntad".
Si cumplieras con Mi Voluntad todo el tiempo, no tendrías que hacer nada más para alcanzar la Iluminación. El proceso habría terminado. Ya estarías ahí.
Un día de no hacer nada excepto Mi Voluntad te llevará a la Iluminación. Si hubieses hecho Mi Voluntad todos los años de tu vida, no necesitarías enfrascarte en este libro ahora.
Por lo tanto, es evidente que no has estado cumpliendo con Mi Voluntad. De hecho, la mayor parte del tiempo ni siquiera conoces Mi Voluntad.

¿No la conozco?

No, no la conoces.

Entonces, ¿por qué no me dices cuál es?

Lo hago. Pero tú no me escuchas. Y cuando escuchas, no oyes realmente. Y cuando oyes, no crees lo que estás oyendo. Y cuando crees lo que estás oyendo, no sigues las instrucciones de todas formas.
Así que decir que Mi Voluntad es tu voluntad es obviamente inexacto.
Por otra parte, tu voluntad es Mi Voluntad. Primero, por que la conozco. Segundo, por que la acepto. Tercero, porque la alabo. Cuarto, porque la amo. Quinto, porque Yo la poseo y la llamo Mía Propia.
Esto significa que estas en libertad de hacer lo que desees y que Yo haré Mía tu voluntad, por medio de un amor incondicional.
Ahora bien, para que Mi Voluntad fuera la tuya, tendrías que hacer lo mismo.
Primero, tendrías que conocerla. Segundo, tendrías que aceptarla. Tercero, tendrías que alabarla. Cuarto, tendrías que amarla. Finalmente, tendrías que referirte a ella como la tuya propia.
En toda la historia de tu raza, sólo unos cuantos hicieron esto consistentemente. Un puñado lo hizo casi siempre. Otros lo intentan mucho. Una buena parte de personas lo hacen de vez en cuando. Y, prácticamente, todo el mundo lo hace en raras ocasiones, si bien algunos nunca lo han hecho.

¿En que categoría me ubico?

¿Acaso importa? ¿En que categoría quieres estar a partir de ahora? ¿No es ésa una pregunta pertinente?

Sí.

¿Y tu respuesta?

Me gustaría estar en la primera categoría. Me gustaría conocer y cumplir Tu Voluntad todo el tiempo.

Eso es loable, encomiable y probablemente imposible.

¿Por qué?

Es mucho lo que aún tienes que madurar antes de que puedas pretender eso. Sin embargo, yo te digo: podrías proponértelo, podrías moverte hacia la Divinidad en este mismo instante si así lo eligieras. Tu madurez no requiere mucho tiempo.

Entonces, ¿por qué ha tomado tanto tiempo?

Es verdad. ¿Por qué ha sido así? ¿Qué estás esperando? ¿Acaso crees qué Yo te estoy reteniendo?

No. Creo con certeza que yo me estoy reteniendo a mí mismo.

Bien. La claridad es el primer paso hacia la maestría.

Me gustaría obtener la maestría. ¿Cómo puedo hacerlo?

Sigue leyendo este libro. Ahí es exactamente a dónde te estoy llevando.

lunes, 31 de mayo de 2010

dejar ir los sueños




Pregunta: Querido Neale: Mi pregunta tiene que ver con la creación de los propios sueños. A menudo se dice que uno debe “dejar ir”, pero ¿cómo puedo dejar ir lo que quiero crear en mi vida? Mis sueños nunca parecen realizarse sin mucha devoción. He dejado ir muchos sueños, y eso sólo me ha llevado a una experiencia muy decepcionante de la vida. Por otra parte, ¿cómo puede uno realmente conocer a Dios –o al chocolate, digamos– con sólo un concepto y no la experiencia? Y del mismo modo, ¿cómo puedo aceptar verdaderamente que el Universo es justo y equitativo si no tengo la experiencia de que es así? Creo que tratar de convencerme a mí mismo de estas cosas es una forma de auto-engaño. MH, Chicago, IL.

Respuesta de Neale: Querido MH, de hecho, es la vida que la mayoría de nosotros estamos viviendo lo que es una forma de auto-engaño. En última instancia, nada de lo que ves es verdaderamente real, y aquello que efectivamente es real no se puede ver. Por eso es tan importante “no juzgar por las apariencias”. Permíteme regresar primero a la parte superior de tu carta, sin embargo, y ver si no podemos avanzar hacia la parte inferior.

Conversaciones Con Dios puede ser un poco diferente de la sabiduría convencional en este sentido, pero CCD no dice nada acerca de “dejar ir” los propios sueños. Por el contrario, CCD deja muy claro que sin una pasión por algo, hay muy poco en la vida. Sin embargo, CCD dice que haríamos bien en dejar ir nuestras expectativas, y cualquier necesidad de ciertos resultados determinados. Podrías pensar que esto es una contradicción de términos, y puede parecer así hasta que miras más de cerca.
Veamos un ejemplo. Supongamos que una persona tiene un sueño de cambiar el mundo entero; de cambiar nuestra conciencia mundial acerca de cómo elegimos vivir unos con otros; de alterar el patrón de nuestra experiencia global de Dios. Algunas personas siempre han tenido ese sueño, y nunca lo han “dejado ir”, aun cuando parecía que las posibilidades para que ese sueño se hiciera realidad eran muy remotas. Sin embargo, aunque ellos se han aferrado a su sueño, hace mucho tiempo que renunciaron a cualquier necesidad de un resultado determinado. Por lo tanto, es el sueño continuo lo que impulsa el motor de su experiencia continua, no la apariencia o la falta de apariencia de un resultado en particular.

Dicho de otra manera, estas personas siempre soñaron con este evento, ya sea que se produzca o no en realidad. En este sentido, su trabajo nunca termina, porque incluso si terminan cambiando el mundo, siempre seguirán soñando con hacerlo. En otras palabras, no importa cuán buenas sean las cosas que vienen, ¡tienen una idea de que las cosas siempre se pueden hacer mejores! Así el sueño no termina nunca, y la misión no se cumple nunca verdaderamente, ¡porque es el sueño lo que motiva a estas personas, no su logro! La Madre Teresa fue una persona así. Y también Martin Luther King.

Hay muchas personas así en nuestro mundo. Podría haber una viviendo justo en la casa junto a la tuya. O, quizás, incluso en tu casa.
Por cierto, la forma como es con estas personas es precisamente la misma forma como es con Dios. El “sueño” de Dios, si se quiere, es que todos estemos algún día completamente realizados. Sin embargo, el momento que esto suceda, se creará una nueva definición de lo que significa “completamente realizado”, porque si estuviéramos completamente realizados, ¡el juego se terminaría! No es ganando puntos que se experimenta el juego. Fíjate que una vez que anotas, te has salido del terreno de juego. El juego está en llegar a la zona final, no en estar allí. Una vez que un equipo llega a la zona final, cada uno regresa hasta el punto donde empezaron, y de común acuerdo, ¡todo empieza de nuevo!

Esto continúa hasta que se acaba el tiempo, suena el silbato, y el juego se termina. Lo único diferente acerca del juego de la vida es que el tiempo nunca se acaba. El silbato nunca suena. El punto: para alcanzar la felicidad, serenidad, y una sensación de paz acerca de la vida, nos haría bien desapegarnos de los resultados, pero no es de ningún beneficio en absoluto desprendernos de nuestro sueño de obtener resultados. Esto es parte de lo que CCD llama la dicotomía divina.
En su extraordinaria publicación, Un Manual hacia la Conciencia Superior, el difunto Ken Keyes Jr, puso este principio en términos cotidianos cuando dijo que la verdadera libertad emocional sólo se obtiene cuando cambiamos nuestras “necesidades” por “preferencias”, eliminando así nuestras “adicciones” emocionales. Considero que el libro de Ken debe ser uno de los más útiles jamás escrito, y yo sinceramente los animo a encontrar una copia y leerlo.

Ahora también preguntas, cómo puede uno llegar a “conocer a Dios” cuando Dios es sólo un concepto y no una experiencia. CCD señala que la mayoría de las personas sólo llegan a “conocer” acerca de una cosa siempre y cuando experimenten esa cosa en particular. Lo que nos pide la iluminación que hagamos, el libro dice, es “conocer” una cosa primero, y por tanto experimentarla! Por ejemplo, si sabes que la vida siempre funciona, probablemente siempre lo hará. Si sabes que el mundo es un lugar amigable, por lo general se presentará de esa manera. Si conoces a Dios, Lo experimentarás. Y si simplemente sabes que tu oración será contestada, lo será. Harías bien, MH, en volver a leer la sección de CCD que trata acerca de “conocer” algo antes de experimentarlo.

Una forma de llegar a “conocer” a Dios es tomar algún tiempo cada día para meditar en silencio. Esto podría, por supuesto, no conducir a nada. Y así, si estás apegado a los resultados podrías desalentarte y decepcionarte pronto. Sólo si estás desapegado, sólo si los resultados no son el punto de todo, va a ser serena tu meditación. Y es en la serenidad que se encontrará a Dios.
Una segunda manera de conocer a Dios es hacer que otra persona conozca a Dios. La experiencia que alientas en otro, alientas en ti mismo. Esto se debe a que no hay nadie más ahí fuera. Así que no pases tus días y horas preguntándote cómo puedes llegar a conocer a Dios. Pasa tus días y horas preguntándote cómo puedes ser un instrumento a través del cual los demás lleguen a conocer a Dios.
Porque aquello que das a los demás, te das a ti mismo.

Y ésa es una gran verdad.

jueves, 22 de octubre de 2009

la ilusión de ignorancia





La décima ilusión es: Existe la ignorancia

Conforme cada ilusión se superponía a la anterior, iba haciéndoseles más difícil explicarse la vida. Cada vez les surgían más preguntas que no podían responder. Si esto era verdad, entonces, ¿por qué aquello? Si aquello era verdad, entonces, ¿porqué esto? En poco tiempo, los filósofos y los maestros comenzaron a menear la cabeza. "No sabemos", dijeron, "y no sabemos si será posible saberlo". Así nació la idea de la ignorancia.
Esta idea sirvió para tantos propósitos que se difundió con rapidez y pronto se convirtió en la respuesta fundamental. Sencillamente no sabemos.
Pronto, sus instituciones comenzaron a encontrar en esto no sólo un refugio sino también cierto poder. "Simplemente no sabemos" se convirtió en "se supone que no debemos saber", que a su vez se convirtió en "ustedes no necesitan saber", lo cual finalmente se convirtió en "lo que no sabes no te hace daño".
Las religiones y los gobiernos ostentaban la autoridad para poder decir lo que quisieran y actuar como se les antojara, sin responder ante nadie.
"Se supone que no debemos saber" se convirtió en una doctrina religiosa. Existen ciertos secretos del Universo que Dios no desea que sepamos, declaró esta doctrina, y tan sólo preguntárselos es una blasfemia. Esta doctrina pasó rápidamente de la religión a la política y al gobierno.
Como resultado, hubo una época en la historia en que formular ciertas preguntas, planteadas de cierta manera y en determinado momento, podía provocar que le cortaran la cabeza a uno.
Literalmente la prohibición contra las preguntas elevó la ignorancia al nivel de una virtud deseable. No hacer preguntas se volvió muy sabio y de muy buena educación. Se convirtió en una conducta aceptada. Es más, se convirtió en la conducta esperada.
Aunque parece que el castigo por hacer preguntas impertinentes no es tan severo hoy como en tiempos pasados, existen lugares de su planeta donde ha cambiado poco.
En este preciso momento hay regímenes totalitarios que insisten en que sólo se escuchen las voces de asentimiento y que se silencien las voces disidentes, a veces de manera brutal.
Justifican este comportamiento bárbaro proclamando que "era necesario para mantener el orden". Responden alas protestas de la comunidad internacional con poses de indignación, con políticas represivas que, declaran que se trata de "asuntos internos".
Ahora te digo: la esencia del amor es la libertad. Cualquiera que te diga que te ama y que te protege, te dará libertad.
Así de sencillo. No es necesario ir más lejos ni cavar más hondo en busca de una explicación más compleja.
Te lo he dicho antes y lo repetiré una vez más. Sólo existen dos energías en el núcleo de la experiencia humana: el amor y el temor.
El amor concede libertad, el temor la arrebata.
El amor abre, el temor cierra.
El amor invita a la expresión total, el temor la castiga.
Según esto, sabrás quién te ama, o quién te teme.
No prestes atención a sus palabras: presta atención a sus actos.

El amor siempre invita a romper las cadenas de la ignorancia, a formular cualquier pregunta, a buscar cualquier respuesta, a pronunciar cualquier palabra, a compartir cualquier pensamiento, a apoyar cualquier sistema, a adorar a cualquier Dios.
A vivir tu propia verdad.
El amor te invita, siempre, a vivir tu propia verdad.
De este modo puedes saber si se trata de amor.
Te amo. Por eso te digo que la ignorancia es una ilusión.
Sabes todo lo que tienes que saber sobre Quién Eres Realmente, que es la esencia del amor.
No tienes que aprender nada; sólo debes recordar.
Te han dicho que no puedes conocer a Dios y que incluso preguntar por Mí es una ofensa contra Mí. No es verdad. Ninguna de esas afirmaciones es verdad.
Te han dicho que necesito algo de ti y que si no Me lo das, no podrás regresar a Casa, a la Unión conmigo. No es verdad.
Ninguna de esas afirmaciones es verdad.
Te han dicho que estás separado de Mí y de tus congéneres. No es verdad.
Ninguna de esas afirmaciones es verdad.
Te han dicho que no hay suficiente y que, por tanto, debes competir por todo, incluso por Mí.
No es verdad. Ninguna de esas afirmaciones es verdad.

Te han dicho que si no haces lo que te exijo en esta competencia, serás castigado y el castigo será la condenación a la tortura eterna. No es verdad.
Ninguna de esas afirmaciones es verdad.
Te han dicho que mi amor por ti es condicional, y que los que saben cuáles son mis condiciones y cumplen con ellas, y con todas las necesarias para ganar en la competencia por la vida, son superiores. No es verdad.
Ninguna de esas afirmaciones es verdad.
Finalmente, te han dicho que no sabes que estas afirmaciones son falsas y que nunca lo sabrás, puesto que es demasiado complejo para que lo puedas entender. No es verdad.
Ninguna de esas afirmaciones es verdad.

Aquí tienes la verdad

l. Dios no necesita nada
2. Dios no puede fracasar y tú tampoco
3. Nada está separado de lo demás
4. Hay suficiente
5. No debes hacer nada
6. No serás juzgado
7. No serás condenado
8. El amor no pone condiciones
9. Una cosa no puede ser superior a sí misma
10. Tú ya sabes todo esto


neale donald walsch

martes, 13 de octubre de 2009

la ilusión de superioridad




La novena ilusión es: Existe la superioridad

Los seres humanos llegaron a la conclusión de que si existía la condicionalidad sería necesario saber cuáles eran las condiciones para disfrutar y crear la vida, así como la vida después de la vida que uno deseara. La conclusión inevitable es que el que sabe cuáles son las condiciones está mucho mejor que el que no lo sabe.
Y la especie humana no tardó en sustituir "estar" por "ser". Así nació la idea de superioridad.

La superioridad tuvo muchos usos. El principal fue proporcionar una justificación indiscutible para hacer todo lo necesario a fin de garantizar que hubiera "suficiente" de todo, incluyendo el amor de Dios. Saber las condiciones daba derecho a no tomar en cuenta a algunos, a intentar convertir a otros o sencillamente a eliminar a las personas que no conocieran o no aceptaran las condiciones.
Por lo tanto, el interés por saber cuáles eran las condiciones de la Vida se convirtió en una cuestión primordial. A esta sabiduría la llamaron ciencia. Y a la sabiduría relacionada con las condiciones de la existencia posterior a la vida la llamaron conciencia. Si uno sabía cuáles eran estas condiciones y las comprendía, se decía que uno tenía una "buena conciencia", o que era "consciente".
Se dijo que la "conciencia elevada" era resultado del estudio serio de lo que denominaron teología, derivado de teo y logos, o sea, la lógica de Dios.
Después de mucho estudio, concluyeron que existían circunstancias en las cuales se podía cumplir el requisito, así como circunstancias en las que era imposible. También existían circunstancias en las que uno era perdonado por no cumplir el requisito.
Estas circunstancias llegaron a conocerse como "las condiciones". Se añadió el "tener" al "hacer". Deben tener suficiente inteligencia para obtener "buenas calificaciones", quedar en el primer lugar de su clase y encontrar un buen empleo. Después podrán tener "éxito".
Deben tener suficiente dinero para comprar "una casa fabulosa" y sentirse "seguros".
Deben tener tiempo suficiente para tomar "vacaciones" y sentirse "descansados, revitalizados y relajados".
Deben tener suficiente poder para determinar "su propio destino" y sentirse" libres".
Deben tener suficiente fe para "encontrar a Dios" y "salvarse".
Así han configurado su mundo. Cuando alguien tiene los elementos adecuados, puede hacer las cosas bien y convertirse en lo que siempre ha deseado.
Lo difícil es hacer todo lo que hay que hacer sin tener los elementos que ustedes piensan que deben tener.
No puedes conseguir un buen trabajo y triunfar, aun teniendo inteligencia, a no ser que pertenezcas al género correcto. No puedes comprar una casa maravillosa, aun contando con el dinero, si no tienes también el color de piel correcto. No puedes encontrar a Dios, aun teniendo fe, a menos que también seas de la religión correcta.
Contar con los elementos correctos no garantiza que puedas obtener todo lo que deseas, pero es una gran ventaja.
Mientras más sabes (o crees que sabes) sobre estas condiciones, más superior te sientes. Como ya te he mencionado antes, la superioridad otorgó (o animó a concederse) la autoridad para hacer lo que consideraran necesario para asegurarse más Vida y más Dios, de los cuales nunca había suficiente.
Por eso debían hacer lo que debían hacer, porque no había suficiente.
Esto es lo que tú te has dicho.
Toda tu especie ha aceptado este mantra.
Ustedes son más de uno, de modo que no hay suficiente para todos.
¡No hay suficiente alimento, no hay suficiente dinero, no hay suficiente amor, no hay suficiente Dios!
Deben competir por todo ello. Y si deben competir, deben tener alguna manera de determinar quién gana.
Su respuesta fue la superioridad.
Aquel que sea superior gana y la superioridad se basa en ciertas condiciones.
Algunos trataron de garantizar su triunfo añadiendo arbitrariamente ciertos elementos a las condiciones. Encontraron la manera de declararse triunfadores por anticipado.
Declararon, por ejemplo, que los hombres eran superiores a las mujeres. ¿No salta a la vista?, se preguntaron algunos pensadores. (Por supuesto, esta pregunta la planteaban hombres principalmente.)
De la misma manera, los blancos se declararon superiores.
Luego, los norteamericanos.
Y, desde luego, los cristianos.
¿O fueron los rusos? ¿O los judíos? ¿O las mujeres?
¿Podría ser verdad todo esto? Por supuesto que sí. Todo dependía de quién creara el sistema.
Los primeros seres superiores no fueron los hombres... y los hombres estuvieron de acuerdo. Después de todo, ¿no eran las mujeres quienes creaban la vida? Y, ¿no era la vida aquello que todos anhelaban más que nada? De modo que durante el período del matriarcado se consideró que las mujeres eran superiores.
De igual modo, la raza blanca no fue la primera y, por tanto, no fue la superior.
En realidad, no es superior actualmente.
Ni son superiores los hombres.
Ni los judíos.
Ni los cristianos.
Ni los musulmanes, los budistas o los hindúes; tampoco los demócratas ni los republicanos; ni los conservadores o los comunistas, ni ningún otro grupo.
La verdad que te hará libre, la que no puedes permitir que sea revelada porque hará libres a todos es: No existe la superioridad. Ustedes lo han inventado todo.
Han definido lo que es superior para ustedes, según su preferencia, deseo o entendimiento (que es realmente muy limitado). Han definido lo que creen que es mejor basándose en su perspectiva, sus objetivos y sus planes.
Sin embargo, algunos han declarado que se trata de Mis planes. Dios los llamó los Elegidos, o la Única Fe Verdadera, o el único camino hacia la salvación.
Todo esto nos regresa a la primera ilusión de que existe la necesidad.
Ustedes se imaginan que como Dios tiene necesidades, también tiene un plan.

Este primer error los llevó a lo que pudiera ser su último error. Por eso te digo: la idea de superioridad tal vez sea el último error que cometan.

Creen que son superiores a la naturaleza y tratan de someterla. Al hacerlo destruyen precisamente el hábitat que fue creado para protegerlos y para ser su paraíso.
Creen que son superiores unos a otros y tratan de someterse entre sí. Al hacerlo, destruyen precisamente la familia que fue creada para abrazarlos y darles su amor.
Su especie hace que sea muy difícil experimentar la Vida en su forma presente debido a la creencia en estas ilusiones. Como no usan estas ilusiones para su propósito original, convierten lo que se pretendía que fuera un bello sueño en una pesadilla.
Pero puedes arreglarlo en este preciso instante. Ve estas ilusiones como lo que son: realidades creadas con un propósito, y deja de vivirlas como si fueran reales.
En particular, deja de vivir la novena ilusión con tanta convicción. Más bien úsala para adquirir conciencia de que la superioridad no es real. No puede existir la superioridad si Todos Somos Uno. Una cosa no puede ser superior a sí misma.
Todas las cosas son Una y no existe nada más. "Todos Somos Uno" no es tan sólo una hermosa frase. Es la descripción exacta de la naturaleza de la Realidad Máxima. Cuando lo comprendas comenzarás a percibir la vida y tu trato con los demás será diferente. Verás la relación de todas las cosas de otra manera. Notarás la conexión en un nivel mucho más alto. Tu conciencia se ampliará, tu visión será más penetrante. Literalmente podrás ver el interior.
Al tener mayor capacidad para alcanzar los niveles más profundos de la vida podrás ver más allá de la ilusión y "conocer una vez más" o "re-conocer" tu realidad. Mediante este proceso podrás recordar Quién Eres Realmente.
Este cambio de conocer a reconocer puedes hacerlo despacio. Puedes emprender el viaje dando pasos pequeños. Con pasos pequeños se pueden conseguir grandes progresos. Recuérdalo siempre. Uno de estos pasos podría ser el poner fin al concepto de "mejor".
La idea de la superioridad es la idea más seductora que se ha infiltrado en la mente humana. Puede convertir en un instante el corazón en una piedra, cambiar el calor por el frío, el sí por el no.
Una sola oración pronunciada desde el púlpito, el atril o la tribuna, en los congresos nacionales y por los líderes de las cumbres mundiales, podría cambiarlo todo.
"Nuestro camino no es el mejor, sino sólo uno más".

Esta humilde frase podría cerrar la brecha entre religiones y partidos políticos, y frenar los conflictos entre sus naciones.
Con una palabra podrían ponerle fin a todo eso.

"Namasté": El Dios que está en mí honra al Dios que está en ti. Qué sencillo. Qué bello. Qué maravilloso.

Sin embargo, cuando estamos atrapados en una ilusión, qué difícil es apreciar el Dios que está en cada uno de nosotros y en todo. Toda persona debería estar consciente de la ilusión, estar consciente de que es una ilusión.
No obstante, si no es una ilusión, sino la vida tal cual, ¿cómo es que, justo cuando nos creemos superiores, nos comportamos de la manera más baja? ¿Por qué cuando nos consideramos mejores actuamos peor?
Era evidente que había un defecto en la novena ilusión. Esto les debía haber puesto de manifiesto que la idea de superioridad era falsa. Pero sabían, en un nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.
Una vez más, tenían razón. Pero cometieron un error. En lugar de ver la ilusión como tal y usada para el fin que pretendía, pensaron que debían corregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la novena ilusión crearon la décima.


neale donald walsch

domingo, 4 de octubre de 2009

los principios de la vida




La capacidad de crear tu realidad es una expresión de la Divinidad. Por eso funciona siempre. Es imposible que no funcione. Es un principio fundamental del universo. Es la naturaleza de las cosas.
Acabo decir que la atracción es una herramienta cuya eficacia es máxima cuando se emplea para el propósito para el que fue concebida. Es decir, suele producir resultados deseados cuando se le da el uso para el que fue diseñada. Pero siempre está produciendo algún resultado, pues siempre se está usando, de manera consciente o inconsciente por parte de los que la usan.
Éste es el gran don de Dios: energía continua, encendida continuanmente.
Aquí estamos hablando de un proceso sistemático de causas y efectos que no se apaga nunca.
Dios es ese proceso. Dios es ese sistema. Esto es lo que quiere decir Dios cuando nos dice : “Yo estará siempre con vosotros, hasta el fin de los tiempos”.
Es una faceta de Dios que en general no se entiende y que rara vez se explica. Casi nunca se explica en relación con el tema de la Creación Personal.
Debemos poner ahora en su contexto esta cuestión de la “atracción”.
La Energía de Atracción forma parte de un sistema más amplio de causas y efectos del universo.
Hablar de la “atracción” como si fuera una ley por sí misma sería un poco como hablar de la gravedad sin debatir los efectos físicos de la gravedad y sus causas. Vale, las cosas se caen, ¿y qué?
Vamos a estudiar, pues, a fondo, los grandes principio de la vida.
La vida se expresa por medio de:
La Energía de Atracción, que te otorga poder.
La Ley de los Opuestos, que te otorga oportunidades.
El Don de la Sabiduría, que te otorga discernimiento.
La Alegría de la Maravilla, que te otorga imaginación.
La Presencia de los Ciclos, que te otorga eternidad.

Este sistema más amplio regula el Proceso de la Creación Personal. Hasta podrías dar a este sistema, y a este proceso, el nombre de “Dios”.
Esta idea es nueva para muchas personas. Invítate a ti mismo a explorar esta ides de momento ¿ Es posible que Dios, a fin de cuentas, sea en realidad un proceso? ¿Y es posible que este proceso sea la experiencia llamada Vida? ¿Es que el Proceso de la Creación Personal no es más que el devenir de la vida según se expresa de manera natural?

He llegado a entender que la Vida es Dios. Es Dios siendo Dios y convirtiéndose en lo que va a ser Dios a continuación. Se trata de un sistema complejo y extraordinario que incluye un proceso que produce una expresión llamada vida.
Este sistema es un círculo. Represéntate mentalmente este círculo. En este círculo, el proceso de la vida produce la expresión de la vida; la expresión de la vida crea la vivencia de la vida y la vivencia de la vida crea el proceso de la vida. Una cosa conduce a la otra, la otra a otra más y se cierra un círculo que no termina nunca. Todo es Uno.
La vida al ser creada, es el proceso.
La vida al aparecer, es la expresión.
Y la vida al afectarnos, es la vivencia.

El modo en que nos afecta viene determinado por nosotros, y esto es una cosa que no entiende la mayoría de la gente.
El ciclo eterno del proceso/expresión/vivencia es la Divinidad Misma. Es Dios, diosando.
Ésta es la manifestación de la Presencia de los Ciclos. Todas las cosas responden a esta presencia. Todas las cosas existen en los ciclos. Todas las cosas tienen su ser dentro del sistema y fuera de este sistema no hay nada.
La atreacción forma parte de este sistema, así como los otros grandes Principios de la Vida. El empleo consciente de los Principios que constituyen la base del proceso de la Creación Personal produce una Expresión de la vida que conduce a la Vivencia de la Divinidad.
¿Me sigues hasta aquí? No me pierdas de vista. No dejes de seguirme. Vuelve a releer un poco si quieres. No dejes de seguirme.

Ahora bien… del mismo modo que la física explica y controla los aspectos físicos, también la metafísica explica y controla los aspectos y elementos de nuestras vidas que son superiores a lo físico.
La atracción forma parte de esta metafísica. Es un imán de energía. Atrae hacia sí, todo lo semejante a sí mismo. Sigue por completo el principio que dice que lo semejante atrae lo semejante.
Este imán de energía, este poder que procede de Dios, lo estamos utilizando nosotros en el proceso de la Creación Personal y lo estamos utilizando constantemente, seamos conscientes de ello o no, lo reconozcamos o no.
De manera que, cuando debatamos nuestro propio poer de producir nuestra propia realidad, ya no tendremos que preguntarnos ¿ Dónde interviene Dios en todo esto?

Ahora ya lo sabemos.


neale donald walsch

martes, 29 de septiembre de 2009

la ilusión de condicionalidad




La octava ilusión es: Existe la condicionalidad

Para que exista la condenación, debe haber algo que no se comprenda acerca del amor.
Llegaron a esta conclusión e inventaron la condicionalidad como característica de la vida para resolver el dilema que representaba.
Todo en la vida debe ser condicional.
¿No saltaba a la vista? se preguntaron algunos filósofos.
¿No han comprendido la segunda ilusión?
El resultado de la vida es incierto.
Existe el fracaso.
Esto significa que se puede perder el amor de Dios.
El amor de Dios es condicional. Debes cumplir el requisito.
Si no, serás separado. ¿Acaso no te lo enseñó la tercera ilusión?

Tu cultura ha sido muy persuasiva. Por este medio me he referido sobre todo a los relatos de la cultura occidental, pues en ella comenzó este mensaje. Pero, la cultura oriental y todas las demás culturas y tradiciones, tan ricas y variadas también tienen sus historias y la mayoría se basa en las diez ilusiones.
Como ya he dejado claro, existen más de diez ilusiones.
Ustedes crean cientos de ellas al día. Cada cultura ha creado la suya pero, de uno u otro modo, todas se basan en los mismos errores. Lo demuestra el que todas hayan ocasionado los mismos resultados.
La vida en tu planeta está llena de avaricia, violencia, matanza y amor condicional.
Han aprendido que el amor es condicional porque creen que el amor del Ser Supremo, no importa cómo lo interpreten, es condicional. O, si no creen en un Ser Supremo, sino en la Vida, entonces la conciben como un proceso que se expresa dentro del contexto de la condicionalidad. En otras palabras, una condición depende de otra. Algunos lo llaman causa y efecto.
Pero, ¿qué sucede con la primera causa? '
Nadie ha podido responder a esa pregunta, ni siquiera sus científicos más importantes han podido descubrir el misterio. Tampoco sus filósofos más sobresalientes han podido resolver el problema.
¿Quién creó al que todo lo crea?
Conciben un Universo de causa y efecto, está bien, pero, ¿qué originó la primera causa?
Aquí es donde tropiezan los maestros y donde termina tu recorrido; aquí están los límites de tu comprensión. Ahora rebasaremos esos límites.

No existe la condicionalidad en el Universo. Lo que Es, es Lo que Es y no existen condiciones en las cuales no sea. ¿Entiendes?
No es posible que "Lo que Es" no sea. No existen condiciones en las cuales esto pueda suceder. Por eso la Vida es eterna. Porque la Vida es Lo que Es y Lo que Es nunca puede dejar de ser.
La vida siempre fue, es hoy y siempre será un mundo infinito.
Lo mismo sucede con Dios, pues Dios es la Vida misma.
Lo mismo sucede con el amor, pues el amor es Dios mismo.
Por tanto, el amor no tiene condiciones.
El amor simplemente es.
El amor no puede dejar de "ser", y no existen condiciones en las cuales se le pueda hacer desaparecer.

Puedes sustituir la palabra "Vida" o la palabra "Dios" por "amor" en la oración anterior y seguirá siendo verdadera. El amor condicional es una paradoja.
¿Lo captas? ¿Lo comprendes? Estos términos se excluyen mutuamente. La experiencia de la condicionalidad y la experiencia del amor no pueden existir al mismo tiempo y en el mismo lugar. Lo que está destruyendo a la humanidad es creer lo contrario.
Tu civilización ha elegido vivir la octava ilusión hasta un punto muy elevado y por ese motivo corre el peligro de extinguirse.
Ustedes no corren ese peligro.
Es imposible, ya que son la Vida misma.
Sin embargo, la forma en que hoy expresan la Vida, la civilización que han creado y que están a punto de destruir, no es irremediable. Una de las maravillas de ser Quienes Son Realmente es que pueden cambiar de forma cada vez que lo deseen. De hecho, así pasa todo el tiempo.
Pero si les gusta la forma en que viven ahora, ¿por qué cambiada? Ésa es la pregunta a la que se enfrenta la especie humana.
Se les ha concedido un paraíso para vivir. Se les han facilitado todas las alegrías posibles de la Vida física. Se encuentran dentro de un verdadero Jardín del Edén. Esa parte de su Historia es verdadera. Sin embargo, no han sido separados de Mí, y no hay necesidad de que así sea. Podrán gozar .este paraíso cuanto deseen. O podrán destruido en un instante.
¿Qué prefieren?
Están a punto de elegido segundo.
¿Es ésta su elección? ¿Es ésta su decisión consciente?
Estudien esta pregunta con mucho cuidado. Hay mucho en juego en su respuesta.

A pesar de que no exista una verdadera condicionalidad en el Universo, ustedes creen firmemente que existe. Con seguridad, existe en el reino de Dios. Todas las religiones lo enseñan; por lo tanto, debe existir en el Universo. Decidieron que esto era un hecho. Así, pues, generaciones enteras se han dedicado a averiguar qué condiciones les permitirían crear la vida que deseen, así como la existencia después de ésta, en el caso de no cumplir el requisito. Si lo cumplen, no hay problema. Pero, ¿y si no?
Esta búsqueda los ha llevado a un callejón sin salida, pues no existen las condiciones. Pueden tener la vida que deseen, y la vida después de la vida que se imaginen, simplemente eligiéndola.
No se lo creen; no puede ser tan sencillo, dicen. No, no... ¡hay que cumplir un requisito!
No se consideran seres creativos. Ni tampoco me consideran a Mí creativo. Piensan que de alguna manera, Yo puedo dejar de obtener lo que deseo (que todos mis hijos regresen a Mí), lo cual significa que Yo no soy un ser realmente creativo, sino un ser dependiente. Si Yo fuera de verdad creativo, podría crear todo lo que deseara. Pero aparentemente dependo de ciertas condiciones para poder obtener lo que deseo.
Ustedes no tenían la más remota idea de cuáles condiciones debían cumplir para regresar a casa con Dios. De modo que hicieron lo mejor que pudieron... y se las inventaron. Las llamadas religiones explicaron cuáles eran.
Las religiones no sólo indicaron cuáles eran los requisitos, sino también cómo volver a conquistar el amor de Dios en caso de no cumplir el requisito. Así surgieron los conceptos de perdón y salvación. Eran las condiciones del amor. Dios dice "Te amo si...", ahí estaba la condición.
Si hubieran visto las cosas con objetividad, el que cada religión explicara el perdón y la salvación de manera diferente podría haber sido la prueba de que todo era inventado. Pero la objetividad no es su fuerte, incluso en la actualidad.
Siguen creyendo que no es invención, que Yo puse condiciones para volver conmigo. Que existan cientos de religiones que señalen miles de condiciones diferentes, no se debe a que Yo les haya dado un mensaje incoherente, sino a que la especie humana no ha sabido interpretarlo.
Claro que tú sí lo has comprendido, son los demás, los de otras religiones, los que no lo han comprendido. Ahora que hay varias maneras de solucionarlo: no haciéndoles caso o intentando convertirlos, o tal vez eliminarlos.

Tu especie lo ha intentado todo. Tenía derecho, ¿no? Era su responsabilidad, ¿no? ¿Acaso no era la encomienda de Dios? ¿No recibieron la orden de convencer y convertir a los demás para que ellos supieran también cuál era la verdad? Y, ¿no estaba justificado realizar matanzas y limpiezas étnicas cuando no podían convencer a los demás? ¿No existía algo implícito que les daba este derecho?
Empezaron a plantearse estas preguntas.
Era evidente que había un defecto en la octava ilusión. Esto debió poner de manifiesto que la idea de condicionalidad era falsa. Pero ustedes sabían, en un nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.
Una vez más tenían razón.
Pero cometieron un error.
En lugar de ver la ilusión como tal y usada para el fin que pretendía, pensaron que debían corregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la octava ilusión crearon la novena.


neale donald walsh

martes, 22 de septiembre de 2009

la ilusión de condenación




La séptima ilusión es: Existe la condenación

El juicio debía tener una consecuencia.
Si existía un juicio, debía ser por algo.
Era evidente que uno era juzgado con el fin de determinar si merecía recibir los premios por cumplir con el requisito.
Lo elaboraron recabando información e intentando encontrar la respuesta remitiéndose a las historias originarias de su cultura y a las primeras ilusiones en que se basaban.
La explicación que se dieron fue que los había separado de Mí por no haber cumplido con Mi primer requisito.
Cuando eran perfectos, vivían en un mundo perfecto, el Paraíso, y disfrutaban de la vida eterna. Pero cuando cometieron el pecado original se volvieron imperfectos, y su gama de perfecciones se acabó.
Lo más perfecto de su mundo perfecto era que no se morían. No existía la muerte. No obstante, al finalizar su vida perfecta, pensaron que la cuarta ilusión era cierta. Existe la insuficiencia. No hay suficiente. Ni siquiera había suficiente Vida.
La muerte era la consecuencia, el castigo por no cumplir con el requisito.
Pero, ¿cómo?, se preguntaron los pensadores más avanzados de su especie. Si todo muere, ¿cómo podía ser la muerte el castigo por no cumplir el requisito? ¡Incluso los que sí lo cumplían se morían!
Tal vez la razón de que existiera la muerte fuera simplemente la insuficiencia del Universo.
La insuficiencia imperaba.
Esto lo dedujeron de la cuarta ilusión.
Pero si la muerte era resultado de la insuficiencia, ¿entonces cuál era realmente el resultado de no cumplir con el requisito?
Había algún error.
No tenía sentido. Regresaron al mito original. Dios expulsó a Adán y a Eva del Jardín por no cumplir el requisito.
Esto creó la separación, lo cual creó la insuficiencia, lo cual creó el requisito.
De modo que la insuficiencia es la consecuencia del castigo de Dios.
El castigo fue la separación; y la insuficiencia, el resultado.
La muerte es insuficiencia de Vida, y por extensión, el castigo.
Así lo razonaron. El propósito de morirse debía ser el castigo por no cumplir el requisito, pues sin la muerte sólo quedaba lo que siempre había existido, a saber, la Vida Eterna. Y si pudieran vivir eternamente, ¿cuál sería la consecuencia de no cumplir el requisito de Dios?
De este modo lo que siempre ha existido recibió el nombre de premio. ¡Eso es!, se dijeron. La Vida Eterna es el premio. Pero entonces surgió otro dilema. Si existía la muerte, la Vida Eterna no podía existir. Hmmmm.
Un nuevo reto: cómo concebir que ambas puedan existir aunque parezcan excluirse mutuamente.
Decidieron que la muerte del cuerpo físico no significaba la muerte. Decidieron que la vida debía continuar después de la muerte física, ya que la existencia de la muerte excluía la posibilidad de una vida sin fin.
Pero, si la vida continuaba después de la muerte física, entonces, ¿cuál era el objeto de la muerte?
No tenía objeto. Así que fue necesario crear otra consecuencia en la vida posterior a la muerte. Lo llamaron condenación.

Pensándolo bien, encajaba a la perfección. Concordaba con lo establecido en la segunda ilusión: el resultado de la vida es incierto; ¡existe el fracaso!
Ahora podían tenerlo todo. Podían tener muerte y Vida Eterna, castigo y premio. Al situarse después de la muerte, se convencieron de que la muerte no era el castigo, sino la máxima manifestación de la insuficiencia, la evidencia más impresionante de que existía la cuarta ilusión.
Ahora sí que era cierto que una ilusión sostenía a la otra. La conexión era perfecta. Habían acabado su tarea y se encontraban ante la realidad producida por su cultura, así como por su creación ilimitada y por el legado de los mitos que la fortalecían.
Los mitos son el sostén de la Historia y la Historia es el sostén de las ilusiones. Ésta es la superestructura de su cosmología.
Éstos son los fundamentos de su razonamiento.
Y todos son falsos.

La muerte no existe.
Decir que existe la muerte es como decir que tú no existes, y tú eres la Vida misma.
Decir que existe la muerte es como decir que Dios no existe, y Dios es todo lo que existe (Dios es justamente eso).
Y si todo forma parte de una unidad (lo cual es cierto), si algo muere, todo muere, Dios también. Si algo muere, Dios muere.
Esto, claro, no puede ser. Por lo tanto, debes saber lo siguiente: la muerte y Dios se excluyen mutuamente. No es posible que existan a la vez.
Si la muerte existe, Dios no existe. O Dios no es todo lo que existe. Dicha conclusión da lugar a una pregunta interesante. ¿Existe algo que no sea Dios?
Si crees que existe Dios, pero también algo que no sea Dios, entonces puedes creer en muchas cosas. No sólo en la muerte, sino en el diablo y en todo lo que se te ocurra.
Por otro lado, si crees que Dios es la energía de la Vida y que la energía nunca muere sino que sólo se transforma; que esa energía Divina no sólo se encuentra dentro de todo, sino que lo es todo; y que es la energía que da forma a aquello que ha tomado forma, entonces estás a un paso de comprender que la muerte no puede ni podrá existir.
Ésta es la verdad.
Yo soy la energía de la Vida.
Yo soy el que da forma a aquello que ha tomado forma.
Todo lo que ves es Dios, con formas diferentes.
Todos ustedes son Dios, en formación. O, dicho de otro modo, ustedes son información de Dios.

Ya te lo he dicho antes, pero ahora tal vez lo puedas comprender de verdad.
He reiterado muchas cosas en nuestras conversaciones; y lo he hecho a propósito para que asimiles por completo todos los conceptos expuestos, antes de que intentes entender los siguientes.
Quizás alguien desee avanzar más rápido. Tal vez piense "Bien, ¡ya lo entendí!" Sin embargo, ¿realmente lo entiendes? La vida que llevas es la demostración de lo que has entendido y lo que no. Es el reflejo de tus razonamientos más profundos.
Si en tu vida gozas de alegría constante y dicha absoluta, es que ya lo has entendido.
Significa que tu vida no tiene las condiciones que causan dolor, sufrimiento y desilusión.
En realidad significa que vives con alegría a pesar de las condiciones. Tu percepción no se basa en condiciones.
Eso es amor incondicional, del cual te he hablado muchas veces. Quizá lo sientas respecto a otra persona, o por la Vida misma.
Cuando sientes un amor incondicional por la Vida, entonces amas la vida tal y como es, en este momento y lugar. Esto sólo es posible cuando "ves perfección".
Te digo que todo y todos son perfectos. Cuando lo comprendas, estarás alcanzando la Maestría. Sin embargo, sólo lo comprenderás cuando sepas exactamente cuál es el motivo de la gente, cuál es el propósito de todo lo que existe bajo el cielo.
Por ejemplo, cuando entiendas que el motivo de que repita los puntos principales de este diálogo es que te adentres en tus propios razonamientos y que te acerques cada vez más a la Maestría, entonces te encantará que te lo repita, porque comprenderás su beneficio.
Abrazarás el regalo.

Con ello podrás vivir con ecuanimidad este momento y todos los momentos de tu vida, sin importar lo desagradables que te parecieran antes. Te sentirás ecuánime incluso en los momentos previos a tu muerte, pues podrás ver que también tu muerte es perfecta.
Dominarás el uso de la ecuanimidad cuando comprendas que en cada momento algo muere. Cada momento es el fin de tu vida anterior y el comienzo de una nueva vida, tal como decidas que sea.
En cada instante te vuelves a crear, sea de manera consciente o inconsciente; a sabiendas o no de lo que está ocurriendo.
No necesitas enfrentar el momento de lo que antes denominabas "muerte" para experimentar más vida. Puedes experimentar más vida cada vez que así lo desees, de cientos de maneras diferentes, cien veces diferentes, al momento de tu nacimiento, al momento de tu muerte, o en cualquier momento.

Te lo prometo: Vas a sentir más vida cuando te mueras físicamente y con ello te convencerás, más que nunca, de que sí hay más vida, que la vida sigue y que jamás termina. En ese instante te darás cuenta de que nunca hubo insuficiencia de vida y de que nunca hubo insuficiencia de la materia de la vida.
Eso desvanecerá la cuarta ilusión para siempre. Pero puedes lograrlo antes del momento de tu muerte y ése es el mensaje que aquí te doy.
La manera de producir más vida es experimentar más muerte. ¡No permitas que la muerte ocurra una sola vez en tu vida! Experimenta cada momento de la vida como una muerte, pues así cambiará realmente la idea que tienes de ella y aceptarás que es tan sólo el fin de una experiencia y el comienzo de otra.
Cuando lo logres, podrás celebrar un pequeño funeral por cada instante que ha pasado, por lo que ha muerto. Y podrás mirar al frente y crear el futuro, comprendiendo que hay futuro, que hay más Vida.
Cuando lo comprendas, desaparecerá la idea de que no hay suficiente y podrás comenzar a emplear cada dorado instante del presente de una forma nueva, con una nueva comprensión y una apreciación más profunda; con mayor conciencia y más discernimiento, y tu vida nunca volverá a ser igual.

Una vez que entiendas que siempre hay Vida, aprenderás a aprovechar la ilusión de insuficiencia de vida. La ilusión te servirá de ayuda, en lugar de ser un obstáculo, cuando recorras el sendero de regreso a casa.
Puedes relajarte; ya sabes que tienes más tiempo, a pesar de la ilusión de que el tiempo se está agotando. Puedes crear con gran eficiencia, pues sabes que tienes más Vida, a pesar de la ilusión de que tu vida se acaba. Puedes encontrar paz y alegría, a pesar de la ilusión de que no hay suficiente de lo que crees necesitar, pues ahora sabes que sí hay suficiente. Hay suficiente tiempo, suficiente vida y suficiente materia de vida para que puedas vivir con felicidad eternamente.
Cuando te permitas concebir que hay suficiente de lo que considerabas insuficiente, comenzarán a ocurrir cambios extraordinarios en tu manera de vivir.
Cuando entiendas que hay suficiente, dejarás de competir con los demás. Dejarás de competir por el amor, el dinero, el sexo, el poder o cualquier cosa que antes creías era insuficiente. ¡Se acabó la competencia!
Esto lo transforma todo. Ahora, en lugar de competir con los demás para obtener lo que desees, comenzarás a regalarlo. En lugar de pelear por conseguir más amor, empezarás a dar más. En lugar de luchar para lograr más éxito, te cerciorarás de que los demás lo tengan. En lugar de esforzarte por detentar el poder, comenzarás a otorgárselo a los demás.
En lugar de buscar afecto, atención, satisfacción sexual y seguridad emocional, descubrirás que tú eres la fuente de todo ello.
Darás a los demás todo lo que alguna vez deseaste. Y lo asombroso es que, en la medida en que des, también recibirás. De repente tendrás más de lo que regales.
El motivo es muy claro. No tiene nada que ver con que tus actos sean "moralmente correctos", "espiritualmente iluminados" ni "La Voluntad de Dios".
Se debe a una verdad muy sencilla: No hay nadie más. Sólo existe Uno.
Sin embargo, la ilusión indica que no es así. Dice que están separados entre sí y separados de Mí. Muestra que no hay suficiente, ni siquiera de Mí, de modo que, debes tomar medidas para obtenerlo. Dice que serás vigilado muy de cerca para que así sea y que, si no lo haces, serás condenado.
No parece un acto muy amoroso. Y, sin embargo, si algo han enseñado todas sus culturas es que Dios es Amor. Amor Supremo. Amor Absoluto. Amor Incalculable. No obstante, si Dios es Amor, ¿cómo puede existir la compensación? ¿Cómo nos puede sentenciar Dios a una tortura eterna fuera del alcance de cualquier descripción?
Los seres humanos comenzaron a formularse estas preguntas.
Era evidente que la séptima ilusión tenía un defecto. Esto debió poner en evidencia que la idea de condenación era falsa, pero ustedes sabían, en un nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.
Una vez más, tenían razón. Pero también aquí cometieron un error.
En lugar de identificar la ilusión como tal y usarla para el fin que pretendía, pensaron que debían corregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la séptima ilusión crearon la octava

neale donanld walsh

lunes, 14 de septiembre de 2009

la ilusión del juicio




La sexta ilusión es: Existe el juicio

Tu decisión de que debes hacer algo para obtener algo de lo que no hay suficiente, incluyendo a Dios, te ha obligado a responder algunas preguntas difíciles: ¿Cómo se sabrá si una persona ha cumplido con el requisito o no? ¿Y qué sucederá con los que no lo cumplieron?
La respuesta a estas preguntas dio lugar a la invención del juicio.
Pensaste que debía haber un árbitro, y como el Creador fue quien estableció el requisito, lo lógico era que Él decidiera también quién lo había cumplido y quién no.
Durante mucho tiempo, tu especie estuvo convencida de que era necesario hacer algo para complacer a Dios y que, de no ser así, las consecuencias serían trágicas. Es comprensible que llegaran a esa conclusión; cuando miraban a su alrededor, veían que a algunas personas les iba bien en la vida y a otras no. La mente primitiva se preguntaba por qué. Y se le ocurrió una respuesta primitiva:
La fortuna sonreía sólo a quienes eran dignos de la gracia de los dioses. Los dioses debían ser satisfechos y, posteriormente, nos juzgarían por ello.
Conforme a esta creencia surgieron sacrificios y rituales de todo tipo para apaciguar a las exigentes deidades.
En este periodo temprano, la sensación de insuficiencia de tu especie fue tan intensa que llegaron a pensar que los dioses competían entre sí. Existían muchos dioses a quienes complacer y solía ser fácil saber qué había que hacer para mantenerlos a todos contentos.
Cada desastre, cada granizada, cada huracán, cada sequía, hambruna, o calamidad personal se consideraba prueba de que los dioses no estaban satisfechos o, en ocasiones, de que estaban en guerra unos contra otros.
¿De qué otra manera se podría explicar lo que ocurría?
Ahora bien, estas creencias surgieron durante los tiempos antiguos, pero a través de los milenios se han ido refinando. Actualmente la mayoría no cree en una larga lista de dioses enfurecidos a los que hay que apaciguar, sino en un solo Dios enfurecido al que hay que apaciguar.
Aunque parezca que tu especie ha evolucionado y que hace tiempo que dejó atrás esos conceptos primitivos que visualizaban a un Dios vengativo, estas ideas siguen dominando la teología de tu planeta.
El modelo de Dios vengador nunca ha perdido popularidad en su sociedad. Han aprovechado tanto los desastres personales como los planetarios para demostrar su validez. En tiempos muy recientes hubo mucha gente, entre ellos líderes religiosos, que proclamó que los infortunios de la vida, como la epidemia de sida, eran un castigo de Dios por la conducta individual o colectiva de la especie humana.
Muchas personas siguen creyendo que existe un requisito establecido por Mí, el cual deberán cumplir si desean recibir recompensas aquí y en el Cielo. Continúan pensando que hay un tribunal que juzga quién ha cumplido el requisito y quién no.
Por otra parte, algunas teologías afirman categóricamente que nadie puede cumplir el requisito, hagan lo que hagan; aunque tengan una vida perfecta, sin ningún error, tropiezo o falta. Según dichas enseñanzas, todos nacen imperfectos (algunas religiones lo llaman el pecado original), con una mancha en el alma, antes de empezar a vivir.

Ningún acto puede eliminar esta mancha, ni siquiera el arrepentimiento; sólo puede lograrse por la gracia de Dios. Y Dios, según se enseña, no concede esta gracia a menos que la persona se acerque a Él de un modo concreto.

Esta enseñanza manifiesta que yo soy un Dios muy quisquilloso, un Dios que no concede el júbilo del Cielo a quien no haga lo que Yo diga.
Se ha dicho que Yo soy muy obstinado en cuanto a esto; que en realidad no importa cuán bondadosa, compasiva, generosa o noble haya sido una persona. No importa cuán arrepentida esté por sus ofensas ni lo que haya hecho para rectificar su conducta. No importa si le ha hecho al mundo la contribución más grande para mejorar la vida en el planeta. Si no ha venido a Mí por el sendero correcto, pronunciando las palabras adecuadas y creyendo en la religión verdadera, no podrá sentarse a la derecha de Dios Padre Todopoderoso.

Ante tales exigencias, esta idea podría llamarse presunción...
La especie humana, convencida de que Dios ha levantado barreras para separarse de ella, también ha interpuesto barreras entre sus individuos.
Basándose en una página del libro de Dios (lo que a Mí me parece bien sin duda debe aplicarse también entre ustedes), "ponen una mancha" sobre unos u otros incluso antes de que hagan nada. Como ya he dicho, consideren que las personas que son de un género, color o religión "equivocada" están manchados. Y también en cuanto a nacionalidad, vecindario, tendencia política u orientación sexual, o cualquier otra condición "equivocada". Cuando se comportan así es como si jugaran a "ser Dios".
Declaran que Dios enseña a juzgar de esta manera, puesto que Él puso la primera mancha de imperfección en el alma humana, Él los juzgó a ustedes antes de que pudieran demostrar lo contrario.
Por lo tanto, prejuzgar; es decir, tener prejuicios, debe ser aceptable, ya que si Dios lo acepta, ¿por qué no el hombre?
Y, ¿por qué motivo decidí que eran imperfectos desde su nacimiento? Según sus enseñanzas, porque los primeros seres humanos fueron malos.

De este modo comprobamos cómo se remitieron a las primeras tres ilusiones para justificar las tres siguientes. Funciona así: cada nueva ilusión provoca la siguiente y a su vez demuestra las anteriores.
Tu cultura dice que cuando Adán y Eva pecaron, fueron expulsados del Paraíso y, tanto ellos como su descendencia, perdieron la felicidad y el derecho a la vida eterna. No sólo los sentencié a una vida de limitación y esfuerzo, sino a la muerte (la cuarta ilusión), condiciones que no sufrían antes de su tropiezo.
Otras culturas y teologías que aún existen en su planeta, no aceptan la historia de Adán y Eva, pero crearon su propia prueba de que existe un requisito. La mayoría está de acuerdo con que ustedes son imperfectos a los ojos de Dios y deben hacer algo para alcanzar la Perfección, léase Purificación, Salvación, Iluminación...
Como creen que el ser humano es imperfecto puesto que Yo mismo les he otorgado esta característica, se lo atribuyen entre ustedes con toda libertad. Y siempre esperan de los demás lo que creen que Yo espero: la perfección.
Se pasan la vida exigiendo perfección a los que ustedes mismos consideran imperfectos.
Su primer error, y el que suele resultar más caro, es hacérselo a ustedes mismos, y después, cometen un segundo error al exigírselo a los demás. Así, es imposible que alguien pueda cumplir... El requisito.
Los padres exigen perfección de sus hijos y los hijos exigen perfección de sus padres.
Los ciudadanos exigen perfección de su gobierno y el gobierno exige perfección de sus ciudadanos.
La Iglesia exige perfección de sus fieles y los fieles exigen perfección de su Iglesia.
Los vecinos exigen perfección de sus vecinos, una raza de otra raza, las naciones de otras naciones.

Piensan que la ilusión del juicio es real. Proclaman que si Dios los juzga, también ellos tienen derecho a juzgar a los demás. Y así lo hacen.

Su mundo se apresura a juzgar sobre todo a cualquiera que reciba premios como fama, poder o éxito, lo cual se supone que sólo es digno de un ser perfecto; y condena a cualquier persona que muestra la más mínima imperfección.
Se han vuelto tan fanáticos que es casi imposible convertirse en líder, héroe o imagen pública, por lo que se privan justamente de lo que su sociedad más necesita.
Han caído en su propia trampa; no pueden liberarse de los juicios que se imponen a sí mismos ni de los que Creen que Dios les impuso.
Sin embargo, ¿por qué una simple observación sobre tu persona te hace sentir incómodo? Afirmar que algo es de cierto modo, ¿se considera un juicio? ¿No podría ser simplemente una observación? ¿Qué más da si alguien no cumple con el requisito? ¿Qué importancia tiene?
Se hacen estas preguntas.
Era evidente que la sexta ilusión tenía un defecto, hecho que debió haber puesto en evidencia que la idea del juicio era falsa, pero los seres humanos sabían, en un nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.
Una vez más, tenían razón. Pero también aquí cometieron un error. En lugar de identificar la ilusión como tal y usarla para el fin que pretendía, pensaron que debían corregir su defecto.
Con el fin de corregir el defecto de la sexta ilusión crearon la séptima.


neale donald walsh

miércoles, 9 de septiembre de 2009

dejar ir el miedo


Cuando yo vivía como una Persona de la Calle, bajo el cielo abierto y a la intemperie, llegué a entender profundamente, por mi propia experiencia, la naturaleza del miedo.
También aprendí cómo superarlo. Y hoy le temo a muy poco.

Esto conduce a una pregunta interesante:
¿Qué fue primero, mi pérdida del miedo o la Buena Vida que estoy disfrutando?

¿La Buena Vida produjo mi pérdida de miedo, o fue mi pérdida de miedo la que produjo la Buena Vida?
Estoy claro ahora que miro hacia atrás, que fue lo último y no lo primero.
Fue mi pérdida del miedo lo que produjo la Buena Vida. Desafortunadamente, hice todo lo posible en mi propia vida para deshacerme de mi miedo.
En mi caso, literalmente tuve que perderlo todo antes de poder llegar a un lugar donde ya no tenía miedo de lo que podría perder. Me llevé a mí mismo hasta el fondo, renuncié a todo lo que era querido para mí, dejé ir todas mis posesiones físicas, vi evaporarse mis sueños y metas para mi vida, parado ahí como un observador sorprendido presenciando cómo mi cuerpo se encontraba sin un hogar.
Sólo cuando llegué al lugar donde no tenía “nada que perder” fue que perdí la única cosa que estaba tratando de perder: mi miedo.

Por ahí en la calle, mis pensamientos se volvieron hacia todo lo que tenía por ganar – y así, muy naturalmente, lo gané todo.

Donde están tus pensamientos, allí estará también tu futuro.

Yo no recomiendo este proceso a otras personas.
Estoy seguro de que hay una forma más fácil de entender que,
como dijo Franklin D. Roosevelt “no tenemos nada que temer más que al miedo mismo”.
Muchas veces antes en mi vida he tratado de enseñarme a mí mismo esta lección, llevarme a mí mismo a la remembranza de esta verdad.

Muchas veces antes en mi vida había sufrido pérdidas que estaba convencido me dejarían infeliz para siempre,
sólo para descubrir que la alegría y la felicidad no eran tan esquivas como me había imaginado que serían, y que yo podía, de hecho, ser feliz sin aquello que pensaba que nunca podía perder.
Lo que estoy tratando de decir aquí es que mi vida me ha demostrado una y otra vez que puedo sufrir una pérdida enorme
y seguir manteniendo mi paz interior y felicidad.
Y ahora, después de la experiencia de Conversaciones con Dios,
tengo esto realmente muy claro, porque he llegado a comprender que la paz y la alegría y la felicidad que busco no vienen y no pueden venir a mí desde fuera de mí mismo.
Me suena tan trillado cuando digo algo así. Todo el mundo dice “la alegría debe venir del interior.”
Pero es verdad. Cada vez que he colocado la fuente de mi felicidad fuera de mí, me ha decepcionado.
Cada vez que coloco la fuente de mi felicidad dentro de mí, soy colmado.

Permítanme compartir con ustedes una técnica que he utilizado con maravillosa eficacia en mi propia vida para darme cuenta de que la verdadera felicidad y la alegría más grande están dentro de mí. Yo experimento esto el momento en que llevo felicidad a los demás.
Lo único que tengo que hacer para experimentar toda la paz, toda la serenidad, toda la sabiduría, toda la comprensión, toda la alegría y toda la felicidad que se encuentra dentro de mí (y que es parte inherente de mi naturaleza) es decidir dar estas cosas – ser la fuente de estas cosas para los demás. Porque el momento en que yo doy estas cosas, experimento que las tengo.
La manera más rápida de experimentar que tienes algo ...la manera más rápida de experimentar que ERES algo ... es dar lo que tienes y lo que eres en plena medida a los demás.

Es por eso que casi todo maestro espiritual que ha caminado por este planeta ha dicho: “Más bienaventurado es dar que recibir”. No es porque “dar” sea “algo bueno”, sino porque “dar” es el camino más rápido hacia el cofre del tesoro que yace dentro de cada uno de nosotros. Es la combinación que abre la caja fuerte. Es la llave que hace girar la cerradura. Es como llegamos al espacio donde reside nuestro Verdadero Yo.
Una vez que estamos en ese espacio, provenimos de ese espacio. Y ése es un gran secreto.
Cuando yo era joven, una frase popular que usaba todo el mundo era, “¿De dónde vienes?” Todo el mundo le preguntaba a todos los demás “¿De dónde vienes con eso?” Cuando tú vienes desde el lugar donde reside el Verdadero Yo, naturalmente envías hacia afuera – literalmente emites de ti mismo – la Energía Esencial que se encuentra en el núcleo de tu ser.
Esta energía es llamada, por algunos, Amor.
Eso es lo que Realmente Eres.
Y no hay manera más rápida ni más profunda de experimentar esto, que permitir que esta energía fluya a través de ti hacia los demás.

Lo interesante de esto es que en esta elección no sólo te encuentras a ti mismo, sino que le devuelves los demás a sí mismos.
Porque lo que otros ven en ti empiezan a ver en sí mismos.
Tú te yergues como el gran ejemplo y la gran posibilidad para los demás.

Y, por supuesto, a medida que tú llevas felicidad y alegría y paz a los demás, ellos se experimentan a sí mismos como más de Quienes Realmente Son.
Ellos recuperan el contacto consigo mismos. Así pues, dos cosas ocurren al mismo tiempo: Ellos se ven a sí mismos en ti, y ellos experimentan su Verdadero Yo dentro de sí mismos. Cuando llevas felicidad a alguien, ellos se vuelven felices.
Cuando llevas alegría a alguien, ellos se vuelven alegres.

Cuando llevas sabiduría a alguien, ellos se vuelven sabios.
Lo único que estás haciendo es ponerlos en contacto con lo que ya existe dentro de ellos.

Ésta es la visión de todo gran maestro.
Ésta es la comprensión de todo gran instructor. Éste es el “¡ajá!” al que llega todo estudiante.
No estamos haciendo nada aquí con nuestro trabajo espiritual, sino dando a la gente de regreso a sí mismos. Primero empezamos con nosotros mismos. Luego pasamos a los demás. Finalmente, toda la humanidad es devuelta a Sí Misma. ¿Puede suceder esto? ¿Realmente puede ocurrir? ¿Es posible la transformación de toda una especie? Por supuesto que lo es. Esto se llama crecimiento. Es el medio por el cual una especie evoluciona. Estamos entrando ahora en una fase rápida de este proceso. El proceso en sí se está acelerando, de forma exponencial. La pregunta no es si esto está sucediendo, la pregunta es, ¿qué parte vas a jugar en este suceso? ¿Va a ser algo que te suceda A ti, o algo que suceda A TRAVÉS DE ti? Ésa es la única pregunta. Para que pueda suceder a través de nosotros, debemos liberarnos de nuestros miedos. Uno de los mayores miedos en la vida, como he observado, es el miedo de ser rechazado. Ciertamente, yo he experimentado este miedo en mi vida. Y tendría que creer que la mayoría de nosotros lo hemos hecho. He encontrado un poderoso antídoto contra ese miedo. Simplemente no rechazo a nadie por ningún motivo en absoluto.
Cuando doy a los demás mi total aceptación, sucede algo extraordinario. Dos cosas, realmente. Primero, cuando doy mi aceptación total a los demás, me doy total aceptación a mí mismo. Segundo, cuando doy mi aceptación total a los demás, ellos me dan su total aceptación. Todo lo que va, vuelve. La vida nos envía lo que nosotros le enviamos. Todo es tan simple como eso, y sé que aquí estoy predicando a los conversos, así que por favor, no sientan que estoy siendo condescendiente.
La verdad es que estoy hablando conmigo mismo.

Me estoy recordando a mí mismo lo que ya sé.
Todas las cosas que temo, amplifico.
Todas las cosas que amo, amplifico también. Conversaciones con Dios nos dice que sólo hay dos lugares de donde proceder a medida que avanzamos en nuestras vidas. Procedemos desde el amor o procedemos desde el miedo en todo lo que pensamos y decimos y hacemos.
He aprendido a consultar mi sentido interno en cuanto a de dónde procedo con todos mis pensamientos, palabras y acciones importantes. Y cuando siento que procedo desde el Miedo, intento acercarme a la esencia de mi ser, a la Energía Esencial, al Verdadero Yo. A veces me parece peligroso hacer esto. A veces se siente como si estuviera arriesgándolo todo. Sólo cuando paso a entender que no tengo nada que perder, me resulta fácil afirmarme en mi verdad, decir lo que es para mí, expresarme con autenticidad en todo momento, y quitar el escudo que he estado sosteniendo delante de mí en mi ilusión de que tengo que protegerme de ti. Estos días tengo claro que tú no eres de quien tengo que protegerme. Tú eres de quien no quiero volver a separarme nunca más. Es en la realidad de nuestra Unicidad que voy a encontrar mi verdadera libertad del miedo.
Les deseo lo mejor en este día.
Les deseo buena suerte en su viaje.

Les deseo paz y alegría y amor y felicidad en su sendero.

Les prometo proporcionarles compañía en el camino cuando pueda y como pueda.

Elijo nunca volver a sentirme separado de la vida, en cualquiera de sus formas manifiestas.

Soy libre.

Libre del miedo al fin.

En la Unicidad, soy libre.



neale donald walsh