Un guerrero sabe que no puede cambiar y, sin embargo, se dedica a intentar cambiar, pese a todo. El guerrero jamás se decepciona cuando fracasa en cambiar. Ésa es la única ventaja que tiene un guerrero sobre el hombre corriente.
Salta al precipicio. Arriésgalo todo y lánzate. Aunque todo en el exterior parezca indicar que morirás, inténtalo. La mano del Altísimo te recogerá en el último momento. Pasarás hambre y frío. Sentirás el horror apoderarse de tu piel durante la caída. Pero no dudes. Si lo haces, morirás. Confía en que nada te pasará. Y aterrizarás suavemente.
La voluntad es lo que puede darte el triunfo cuando tus pensamientos te dicen que estás derrotado. La voluntad es lo que te hace invulnerable. La voluntad es lo que manda a un brujo a través de una pared; a través del espacio; a la luna, si él lo quiere.
Por qué te sorprende que un espíritu humano no pueda recordar de dónde ha venido, dónde se originó y dónde residía antes de nacer? En este mundo que es como un sueño, el espíritu humano está rodeado por un velo como el que forman las nubes ocultando las estrellas, y ya no puede seguir viendo su antigua morada espiritual. La labor del espíritu humano en la Tierra es purificar su corazón para ver a través de ese velo y centrarse en el reino espiritual. El corazón debe penetrar el misterio de esta vida y percibir el principio y el final con una clara visión.
Has sufrido tormentos pero aún así sigues estando lejos de Dios, porque no has alcanzado tu objetivo de destruir al yo. Tus tormentos no cesarán hasta que perezcas. No puedes llegar al tejado a no ser que asciendas por la escalera. Si faltan dos travesaños no podrás subir por ella, si la cuerda del pozo es demasiado corta el cubo no llegará al agua.