jueves, 17 de octubre de 2013
las cuatro leyes de la espiritualidad
Primera Ley:
La persona que llega a tu vida es la persona correcta.
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están ahí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
Segunda Ley:
Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "Si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
Tercera Ley:
En cualquier momento que empiece es el momento correcto.
Todo empieza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es ahí cuando empezará.
Cuarta Ley:
Cuando algo termina, termina.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
martes, 17 de septiembre de 2013
es tu gozo
Mientras haces algo -tallar, pintar, esculpir-, estás enfrascado en ello.
Es tu gozo. Tu meditación.
Pero al terminar, naturalmente regresas a la mente,
y ésta te empieza a preguntar: «¿Qué sentido tiene?.miércoles, 14 de agosto de 2013
mire, mi pequeña amélie
-Pues bien tras todos estos años, el único personaje que me cuesta capturar es la chica con el vaso de agua. Está en el centro y sin embargo está afuera.
-Quizá sea distinta a los demás.
-¿En qué?
-No lo sé.
-Tal vez cuando era pequeña no jugaba con los otros niños. Quizá nunca.
-La chica del vaso de agua.
-Si parece ajena quizá sea porque piensa en alguien.
-¿Alguien del cuadro?
-No, en un chico que ha visto por ahí. Pero le parece que tiene algo en común con él.
-Dicho de otra forma, prefiere imaginar una relación con alguien ausente que crear lazos con los presentes.
-No, quizá se desvive por solucionar los problemas de los demás.
-Pero. ¿Y ella? ¿Y los problemas de su vida? ¿Quién los solucionará?
-El otro día fui muy duro con la chica del vaso de agua. Cuénteme, ¿Ha vuelto a ver al chico con el que se cruzó?
-No. No les interesan las mismas cosas.
-La suerte es como el Tour de Francia. La esperas mucho, y luego pasa rápido. Así que cuando llega el momento hay que saltar la barrera sin dudar.
-Mire, mi pequeña Amélie, usted no tiene los huesos de cristal. Puede soportar los golpes de la vida. Si deja pasar esta oportunidad, con el tiempo será su corazón el que se vuelva tan seco y quebradizo como mi esqueleto. Así que, decídase, por todos los diablos.
sábado, 3 de agosto de 2013
la danza de la realidad
Tú y yo sólo habremos sido recuerdos,
nunca realidad.
Algo nos está soñando,
entrégate a la ilusión.
Vive
Todo lo que vas a hacer ya lo eres.
Lo que buscas ya está en ti.
Alégrate de tus sufrimientos,
gracias a ellos llegaras a mí.
miércoles, 17 de julio de 2013
los sueños
Los sueños entregan información muy interesante a quien se empeña en comprender su simbolismo. El resultado, es cierto, no tiene mucho que ver con preocupaciones mundanas como comprar y vender. Pero los negocios no explican el sentido de la vida, ni una cuenta bancaria satisface los deseos profundos del corazón.
lunes, 17 de junio de 2013
si fueses capaz de sumergirte ahora en tu interior
Si fueses capaz de sumergirte ahora en tu interior y despertar tu Buda durmiente, ¿qué encontrarías? El Budismo Tibetano dice que en tu corazón, en el mío, o en él de cualquiera otra persona y en el de todas las otras criaturas grandes o pequeñas, existe una radiación interna que refleja nuestra naturaleza esencial, la cual es siempre abiertamente positiva. Los tibetanos se refieren a esa luz interior como la radiación pura o la luminosidad innata; de hecho, la llaman luminosidad básica, porque constituye la “línea de base”. No existe nada después ni antes de eso. Esta luminosidad no ha tenido nacimiento ni ha de tener muerte. Es una vacuidad luminiscente, llamada “luz clara” y está dotada con el corazón de la compasión incondicional y del amor.
viernes, 17 de mayo de 2013
y cuando creas desde el corazón
Y cuando creas desde el corazón, eres la luz misma, cuando creas desde el corazón, cuando eres un canal puro, no hay nada que te detenga, no hay nada que pueda hacerte daño, no hay nada que no puedas hacer.
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