jueves, 26 de julio de 2012

poema de los átomos



Oh día, despierta!
Los átomos bailan.
Todo el universo baila gracias a ellos.
Las almas bailan poseídas por el éxtasis.
Te susurraré al oído
adonde les arrastra esta danza.
Todos los átomos en el aire y en el desierto,
parecen poseídos.
Cada átomo, feliz o triste
está encantado por el sol.
No hay nada más que decir.
Nada más.

jueves, 19 de enero de 2012

karma




Hay muchas clases de karma: karma internacional, karma nacional, el karma de una ciudad, el de un individuo. Todos están inextricablemente relacionados y sólo pueden ser comprendidos en toda su complejidad por un ser iluminado.
En términos sencillos, ¿qué significa el karma? Significa que todo lo que hacemos, con el cuerpo, el habla o la mente, tiene su resultado correspondiente. Toda acción, aun la más insignificante, está preñada de consecuencias. Dicen los maestros que incluso un poco de veneno puede causar la muerte, y que incluso una semilla minúscula puede convertirse en un árbol enorme. Y Buda dijo: «No descuides las acciones negativas sólo porque son pequeñas; por pequeña que sea una chispa, puede incendiar un pajar grande como una montaña». Y también: «No descuides las buenas acciones pequeñas creyendo que no aportan ningún beneficio; incluso las menores gotas de agua acaban llenando un recipiente enorme». El karma no se deteriora como las cosas externas ni se vuelve jamás inoperante. No puede ser destruido «por el tiempo, el fuego ni el agua». Su poder no desaparece nunca, hasta que madura. Aunque quizá las consecuencias de nuestras acciones no hayan madurado aún, lo harán inevitablemente cuando se den las condiciones adecuadas. Por lo general, tendemos a olvidarnos de lo que hacemos, y las consecuencias no nos dan alcance hasta mucho después, cuando ya no somos capaces de relacionarlas con sus causas. Imagínese un águila, dice Jikmé Lingpa, que va volando a gran altura. No proyecta ninguna sombra. Nada delata su presencia. De pronto, ve a su presa, se lanza en picado y desciende hasta el suelo. Y, cuando desciende, aparece su amenazadora sombra.

miércoles, 18 de enero de 2012

crear y curar




En cierta ocasión, un bandido llamado Angulimal fue a matar a Buda. Y Buda le dijo: Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol.
Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo, y de un tajo hizo lo que Buda le había pedido.
Pero luego Buda añadió: Ahora, por favor, vuelve a pegar la rama al árbol, para que siga floreciendo.
Debes estar loco —contestó Angulimal— si piensas que eso es posible.
Al contrario —repuso Buda—, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir, matar y destruir. Eso es cosa fácil, de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar.

martes, 17 de enero de 2012

tonos lentos / sheng sheng man



Busco
busco y busco
pero sólo frío y soledad
sólo frío
tristeza y aflicción
incluso un sol templado, repentino,
haría más difícil mi consuelo
tres o cuatro copas de este vino
¿qué pueden contra una larga noche,
contra el furioso viento que se acerca?
ahora que pasan los gansos salvajes
me duele más mi corazón
y es que somos, ellos y yo,
viejos conocidos de antaño
sobre la tierra se amontonan
los crisantemos tristes
ya marchitos y ajados
¿es que nadie ha querido recogerlos?
vigilo la tarde en mi ventana
yo sola
¿Cómo podré resistir la oscuridad?
además, de los árboles, una lluvia fina
va cayendo
gota a gota
hasta el anochecer
¿tantas cosas…, tantas,
caben en una sola palabra:
tristeza?


lunes, 16 de enero de 2012

comprendí




Comprendí: esto es sufrimiento. Comprendí: esto es la causa del sufrimiento. Comprendí: esto es el fin del sufrimiento. Comprendí: esta es la vía que conduce al cese del sufrimiento. Conociendo así, percibiendo así, mi mente quedó libre de la corrupción del deseo sensual, de la corrupción del deseo de existencia, de la corrupción de la ignorancia. Surgió en mi el conocimiento.
A través de muchas, fatigosas y agotadoras series de renacimientos, he buscado al constructor de esta casa.
Ahora te he encontrado, oh constructor, y nunca jamás volverás a construir esta casa (el cuerpo) de nuevo. Tus vigas (pasiones) están rotas, el techo (la ignorancia ) está destrozado. Mi mente ha alcanzado el Nirvana y el final del deseo.

domingo, 15 de enero de 2012

la inspiración




He dicho antes que la meditación es el camino hacia la Iluminación y la mayor empresa de esta vida. Cuando les hablo a mis alumnos sobre la meditación, siempre insisto en la necesidad de practicarla con resuelta disciplina e indivisa devoción; al mismo tiempo, también les digo lo importante que es practicarla de la manera más inspirada y creativa posible. En cierto modo, la meditación es un arte, y hay que dedicarse a ella con el placer de un artista y fecundidad de invención.
Llegue a ser tan rico en recursos para inspirarse a entrar en su propia paz como lo es para actuar de forma neurótica y competitiva en el mundo. Existen muchas maneras de hacer la meditación lo más gozosa posible. Puede buscar la música que más le exalte y utilizarla para abrir su mente y su corazón. Del mismo modo, puede coleccionar composiciones poéticas y citas o versículos de las enseñanzas que a lo largo de los años le hayan conmovido y tenerlas siempre a mano para elevar su espíritu. A mí siempre me han gustado mucho las pinturas thangka tibetanas, y su belleza me proporciona fuerzas. Puede buscar reproducciones de pinturas que induzcan en usted el sentido de lo sagrado y colgarlas en las paredes de su habitación.

Escuche cintas de enseñanzas de algún gran maestro, o música sacra. Con una flor, una varilla de incienso, una vela, una fotografía de un maestro iluminado o una estatua de una deidad o un buda, puede convertir el lugar donde medita en un sencillo paraíso. Puede transformar la habitación más corriente en un espacio íntimo y sagrado, en un lugar en el que cada día va al encuentro de su verdadero ser con toda la alegría y la ceremonia feliz de dos viejos amigos que se saludan. Y si encuentra que no le resulta fácil meditar en su domicilio de la ciudad, sea creativo y salga a la naturaleza. La naturaleza es siempre una fuente infalible de inspiración. Para sosegar la mente vaya a dar un paseo por el parque al amanecer o contemple el rocío en una rosa de un jardín. Tiéndase en el césped y alce la mirada hacia el cielo, y deje expandir la mente en su espaciosidad. Deje que el cielo exterior despierte un cielo dentro de su mente. Párese junto a un arroyo y funda la mente con su fluir; hágase uno con su incesante rumor. Siéntese junto a una cascada y permita que su risa sanadora le purifique el espíritu. Pasee por una playa y reciba de pleno en la cara el dulce aire del mar. Celebre la belleza de la Luna y utilícela para sosegar su mente. Siéntese a orillas de un estanque o en un jardín y, respirando sosegadamente, deje que se haga el silencio en su mente mientras la Luna se alza lenta y majestuosa en la noche despejada.
Todo puede utilizarse como una invitación a la meditación: una sonrisa, una cara en el metro, la imagen de una pequeña flor que crece en una grieta de la acera, un hermoso corte de tela en el escaparate de una tienda, el modo en que el Sol ilumina las macetas de un alféizar. Esté atento a cualquier signo de belleza y gracia. Ofrezca todas las alegrías, esté despierto en todo momento a «las noticias que siempre llegan del silencio».

sábado, 14 de enero de 2012

cuando nos dejamos llevar por lo extraordinario




-Y sin embargo, a pesar de todo lo que dices, nuestros seres queridos y nosotros mismos partiremos algún día.

-Nunca, absolutamente nunca, perdemos a nuestros seres queridos -afirmo-. Nos acompañan, no desaparecen de nuestras vidas. Simplemente estamos en habitaciones diferentes. No puedo ver lo que hay en el vagón de delante, pero hay gente viajando en el mismo tiempo que yo, que vosotros, que todo el mundo. El hecho de no poder hablar con ellos, de saber lo que ocurre en el otro vagón, es absolutamente irrelevante; están allí. Así, eso que llamamos "vida" es un tren con muchos vagones. A veces estamos en uno, a veces en otro. Otras veces pasamos de uno a otro, cuando soñamos o cuando nos dejamos llevar por lo extraordinario.