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miércoles, 9 de febrero de 2011

no somos más que el instrumento




En realidad nosotros no somos más que el instrumento que hace posible que las cosas ocurran, que la vida transcurra. Podemos crear cualquier experiencia y, nos servimos del mundo de las formas para ello, pero nosotros ni somos la forma, ni la experiencia.

viernes, 19 de noviembre de 2010

¿qué vida quieres?




Tu tienes el conocimiento que ilumina el mundo.
Conocerte a ti mismo es como decir:
¿Qué vida quieres para Ti?.
Toma esta corriente de luminosidad,
busca el sentido de tu vida y déjate guiar por el gran maestro.

sábado, 9 de octubre de 2010

más allá de la belleza




Más allá de la belleza de las formas externas, hay algo más ahí: algo innombrable, algo inefable, una esencia profunda, interior, santa. Siempre y dondequiera que haya belleza, esta esencia interior resplandece de alguna manera. Sólo se le revela cuando usted está presente.

sábado, 28 de agosto de 2010

¿puede darme más ejemplos de inconsciencia ordinaria?



Pregunta: ¿Puede darme más ejemplos de inconsciencia ordinaria?

Eckhart Tolle responde: Vea si puede sorprenderse a sí mismo lamentándose, de palabra o de pensamiento, de una situación en la que se encuentra, de lo que los demás hacen o dicen, de lo que lo rodea, de su situación vital, o incluso del tiempo.
Quejarse es siempre falta de aceptación de “lo que es” [o de la realidad actual].
Invariablemente lleva una carga negativa inconsciente.
Cuando se queja, se convierte en una víctima.

Cuando se explica, está en posesión de su poder. Así que cambie la situación actuando o hablando claro si es necesario o posible; salga de la situación o acéptela.
Lo demás es locura.
La inconsciencia ordinaria siempre está ligada en alguna forma con la negación del Ahora. El Ahora, por supuesto, también implica el aquí. ¿Se está resistiendo a su aquí y ahora?
Algunas personas preferirían estar siempre en otro lugar. Su “aquí” nunca es satisfactorio. Por medio de la observación de sí mismo, descubra si es el caso en su vida.

Dondequiera que esté, esté plenamente allí.
Si encuentra su aquí y ahora intolerable y lo hace infeliz, tiene tres opciones: apártese de la situación, cámbiela o acéptela totalmente.
Si quiere tomar la responsabilidad de su vida, debe escoger una de esas tres opciones y debe escoger ahora. Después acepte las consecuencias, sin excusas, sin negatividad, sin contaminación psíquica.
Mantenga su espacio interior despejado.

lunes, 19 de julio de 2010

los pensamientos ya no me controlan




¿Es posible acallar la pesada voz que habla sin parar desde nuestra cabeza? ¿Quién es esa voz? ¿Es posible ir más allá del pensamiento? Estas preguntas acecharon a Eckhart Tolle durante un tiempo. El ruido de su mente fue en aumento hasta que en medio de la angustia y la ansiedad su mente colapsó. La voz mental se calló y sus pensamientos dejaron de hacerle sufrir. Los espacios de silencio entre pensamientos aumentaron y la paz y la quietud se instalaron en su vida.

De repente, como un fogonazo, alcanzó el estado que los monjes zen persiguen durante décadas en los monasterios y muy pocos alcanzan. A raíz de esta experiencia abandonó su puesto de investigador en la Universidad de Cambridge y se dedicó a dar seminarios por el mundo, hablando de la importancia de hacernos dueños de nuestros pensamientos, “que nos han poseído”, y de vivir el momento presente, porque “es lo único que existe”. En persona transmite autenticidad y sus charlas son un viaje hasta el momento presente, ese lugar que se aloja entre dos pensamientos.

Has hecho una descripción muy acertada del ego. ¿Cómo alcanzaste tal claridad?
Todo empezó una noche cuando experimenté una especie de transformación de la conciencia. Al día siguiente me encontré de repente en un estado de paz interior que después ya nunca me ha dejado. Desde entonces siempre he tenido en el fondo un estado de paz. Antes había vivido en estados de depresión y de ansiedad, y cuando me pasó aquella transformación, no lo entendía, no tenía ni idea de lo que me había pasado, solo sabía que yo estaba en estado de paz. Tardé algunos años en comprender gradualmente lo que me había sucedido. Empecé a leer libros espirituales, textos antiguos y algunos textos nuevos, estaba buscando comparar lo que me había pasado a mí con lo que decían estos libros. Una cosa extraña me pasaba cada vez que abría un libro espiritual hindú o cristiano, inmediatamente entendía la esencia. Los textos y conversaciones con los maestros espirituales, monjes budistas, yoguis… me explicaron lo que me había pasado. Dos años después de la transformación estaba en un monasterio hablando con un monje budista zen y me dijo que lo esencial del zen consiste en ir más allá del pensamiento. Entonces me di cuenta de que eso me había pasado a mi porque después de aquella noche, mis procesos mentales se habían reducido aproximadamente un 80% de lo que habían sido antes. Había muchos espacios sin pensamientos en mi mente, no inconscientes sino muy conscientes, pero sin proceso mental. El estado de paz ya había estado allí siempre pero estaba cubierto con el ruido mental continuo y gradualmente empecé a entender cual es la esencia de la transformación espiritual. Todos los maestros hablan de la misma cosa; utilizan palabras diferentes pero en el fondo todos apuntan hacía el mismo estado. Después lo reconocí también en los evangelios de Jesús en algunas cosas que él dijo. Yo sabía que detrás de aquellas palabras había alguien que lo sabía también.

¿Cómo surgió el libro ‘El poder del ahora’?
Después de la transformación, gente que yo encontraba en la calle o por casualidad empezaron a hacerme preguntas. Muchas veces yo no sabía la respuesta hasta que la escuchaba saliendo de mi boca. Eso fue el principio de esta enseñanza espiritual que se desarrolló de un modo muy informal. Dos o tres años después alguien me llamó “maestro espiritual”. Quedé muy sorprendido. A veces me apuntaba las cosas que yo había, para acordarme porque yo hasta entonces no sabía que lo sabia, y utilicé esas notas unos años más tarde cuando escribí el libro.

Tuviste una experiencia de despertar espiritual muy fuerte. ¿Crees que a todo el mundo le tiene que ocurrir así o se puede hacer de otra forma?
Un cambio tan radical pasa a muy pocas personas. Para casi todos, es un cambio gradual o es un proceso que no se parece a lo que me pasó a mí. No sé porqué me pasó a mí pero así es. Para casi todos los que encuentro, se pasa por una transformación gradual.
Cuando te preguntas: “¿Por qué me ha pasado a mí?, tienes alguna intuición de la respuesta?
Yo sé que el sufrimiento ha sido una parte muy importante de mi despertar. Sin el sufrimiento emocional y mental, esa transformación no hubiera ocurrido. Eso fue fundamental. Pero nunca me hago la pregunta de porqué me ha pasado a mí. Lo veo de otro modo, no es que algo me haya pasado a mí sino que mi ‘yo’ se ha hecho casi transparente, entonces algo que ha estado siempre más allá del ‘yo’, un poder mucho más grande, empezó a surgir.

Ahora que vendes millones de libros y das conferencias ante grandes audiencias supongo que mucha gente te idealizará ¿Cómo llevas eso?
Son proyecciones porque ellos piensan que yo soy especial. Pero todo el poder de la enseñanza espiritual viene a través de esta forma que soy por la simple razón de que yo sé que yo no soy nadie especial. Mucha gente identifica el poder del espíritu que viene a través de la forma con la forma, y es muy importante no aceptar esas proyecciones. Yo soy muy consciente de esas proyecciones y no las acepto, pienso que son ilusiones. En el momento que yo piense que yo soy muy especial, me identificaría otra vez con un pensamiento condicionado. Yo sé que les ha pasado a algunos maestros espirituales, el peligro es mayor si vives en un ‘ashram’ rodeado de discípulos y nunca tienes contacto con otras personas. Después de algunos años empiezas a creer que eres lo que ellos creen que eres, lo he visto en algunas personas, y vuelve el ego.

Hablas de ir más allá del pensamiento. Para personas que estamos acostumbrados a estar casi siempre identificados con el pensamiento, ¿cómo podemos imaginar ese otro escenario que propones?
No hace falta imaginarlo; casi todos son capaces de experimentar aunque sea por un momento muy pequeño lo que significa estar sin pensamiento y al mismo tiempo ser plenamente consciente. La mayoría de la gente no se da cuenta de que incluso en un día normal, siempre hay intervalos muy pequeños entre dos pensamientos en algunos momentos. Las personas que no tienen esos intervalos están muy enfermas psicológicamente, pero si todavía en tu vida existe de vez en cuando la alegría del ser o el amor, la comprensión o la belleza, si respondes interiormente a algo que es bello, eso significa que hay esos intervalos porque es allí dónde surgen. Los pensamientos no pueden reconocer lo profundo que es algo bello. El amor o la compasión no vienen a través de los pensamientos, vienen de una dimensión más profunda, y la gente que no tiene acceso a esa dimensión nunca experimenta la belleza, amor, compasión o una alegría más profunda del ser. En esta civilización loca (risas), hay personas que en su vida ya no tienen esa experiencia del amor, de la belleza, de una paz interior de vez en cuando, les falta todo eso y en aquellas personas el ruido mental sigue, sin interrupciones.

¿Cuál es el primer paso para acallar la mente?
Tomar conciencia de que esos espacios existen en un día normal. Estás mirando a un árbol o al cielo, a las nubes, y es un momento en el que no hay ningún pensamiento. Solamente la percepción y la conciencia a través de la cual la percepción sucede. Un espacio. El primer paso consiste en darse cuenta de que, sin hacer nada, algunos espacios existen en mi vida. Después se pueden buscar esos espacios activamente. Yo recomiendo hacer cosas que uno hace normalmente como lavarse las manos, tomar un café, ir de aquí a allí, entrar en la escalera, subirse al ascensor… tomando conciencia de acto y del momento, sin hacer de ello un medio para un fin sino un fin en sí mismo. Lavarse las manos sintiendo el agua, el jabón, secarse las manos… Solamente la percepción y la conciencia. Otra cosa que también recomiendo es cuando entras en tu coche, cierras la puerta y te quedas unos treinta segundos sin hacer nada, sentir el cuerpo, la vida dentro del cuerpo. No es mucho, 30 segundos, pero muchos de estos momentos en un día inician un cambio. Esos pequeños momentos en los que no pensamos sino que estamos conscientes sin pensar. Es más importante tener muchos momentos pequeños durante el día que estar en una meditación de media hora cada día y luego pasarse el día sin tener espacios. Entonces empieza un cambio, surge la conciencia no condicionada, la conciencia pura. Lo demás, los pensamientos, son una forma de conciencia condicionada por el pasado. Casi toda la gente está atrapada en un sentido del ‘yo’ que depende de los pensamientos condicionados y una imagen mental que tiene de “quién soy”, o sea una identidad que depende de los pensamientos. Eso significa moverse por la superficie de la vida sin nunca ir más profundamente. Una vida de ese modo se hace muy insatisfactoria, siempre hay sufrimiento. Si tu vida se desarrolla solamente en la superficie del ser, que es cuando te identificas siempre con los pensamientos, entonces le falta la profundidad y sufres.

Si no soy los pensamientos ¿Quién soy yo?
No eres los pensamientos, eres el espacio desde el cual surgen los pensamientos. ¿Y qué es ese espacio? Es la conciencia misma. La conciencia que no tiene forma. Todo lo demás en la vida tiene forma. En esencia somos esa conciencia sin forma que está detrás de los pensamientos. Pero para experimentarlo es necesaria una experiencia de quietud interior. Si yo tengo solamente un momento en el día de quietud alerta que me da un sabor de lo que es, ya entiendo lo que es la conciencia no condicionada, más allá del pensamiento. Una persona que no tiene ese momento, ni siquiera un momento, no puede entender nunca de qué estamos hablando ahora. No lo entendería.

En el mundo espiritual, hay una corriente que tiende a utilizar canalizaciones, maestros, guías, etc… Sin embargo, tus enseñanzas son muy sencillas, muy prácticas. ¿Qué diferencia hay entre estas dos vías de conocimiento?
Como lo veo yo, esta enseñanza va a la fuente. Hay otras enseñanzas que van a un nivel intermedio que todavía tiene una forma. Hay muchos niveles y cada enseñanza tiene su lugar y la gente será atraída a la enseñanza que corresponde a su interior. Esta enseñanza no tiene nada que ver con la forma, va a la misma fuente del ser, y por eso es la más simple. Todas las intermedias son más complicadas y cuanto más cerca de la superficie, más complicadas, cuánto más profundas, más sencillas.

¿Has llegado a alguna conclusión de lo que hay después de la muerte?
De algún modo, casi puedo decir que he muerto ya porque si no estás identificado con la forma, lo que queda es lo eterno que no tiene forma. Entrar en eso conscientemente es encontrar la muerte antes de que la muerte te encuentre a ti (risas) y si entras ya en la dimensión que no tiene forma y has entrado en la muerte, te das cuenta de que lo que llamamos muerte en realidad es la vida, es la vida sin forma. La muerte es solamente la disolución de la forma y queda la vida, o lo que Jesús llama “vida eterna”. Por eso la muerte, incluso la muerte que sucede cerca de ti cuando se muere alguien, es siempre una posibilidad de realización espiritual. Detrás de cada muerte se esconde la gracia.

Entonces, ¿para qué estamos aquí?
Estamos aquí para que la conciencia pueda florecer a través de esta forma y entrar en el mundo de las formas para transformarlo. El propósito de la vida, en lo profundo, es ser como una puerta para la dimensión sin forma, que entonces entra en el mundo de las formas y convierte el mundo en algo que ya no es hostil.

En el libro Un mundo nuevo ahora, estableces una relación entre lo que está sucediendo en el mundo a nivel de catástrofes climáticas, etc., con el estado de conciencia de los seres humanos. ¿Podrías desarrollar un poco esa idea?
Lo que uno experimenta como la vida exterior, las situaciones que uno encuentra, las cosas que pasan, las relaciones que tiene, es decir, el modo en que la persona experimenta la vida, es siempre un reflejo de su conciencia, de su estado interior, del estado de la mente. Si una persona, por ejemplo, siempre está rodeada de personas violentas, en cada situación encuentra violencia, significa que hay algo dentro que es una fuerza violenta, agresiva. Son inconscientes de esta situación, y una persona completamente inconsciente experimenta su propio estado como cosas que le pasan desde el mundo exterior. Si una persona así se hace conciente, de repente sería capaz de ver que dentro suyo existe violencia emocional o mental, entonces empieza la transformación.

¿Cómo crees que estará la humanidad dentro de 50 años?
Yo lo veo de este modo: Las cosas están empeorando y mejorando al mismo tiempo. Hay dos corrientes: la corriente inconsciente que desde miles de años ha sido la corriente dominante y se sigue haciendo cada vez más demente y creando cada vez más destrucción; al mismo tiempo está emergiendo la corriente de la consciencia nueva, no condicionada, espiritual. La pregunta es: ¿Hasta qué punto va a seguir el movimiento de la corriente inconsciente? Sin duda va a tener un efecto cada vez más destructivo en el planeta pero al mismo tiempo se está desarrollando la consciencia nueva. Nadie sabe, ni yo tampoco lo sé, si la humanidad se está separando en dos especies diferentes. Es una posibilidad, que una parte de la humanidad no entre en la nueva conciencia y otra sí, entonces se hace una separación como dos especies diferentes. Otra posibilidad es que al mismo tiempo que hay cada vez más destrucción, la consciencia que está despertando llegue a un punto crítico y cuando lo alcance, los inconscientes se vean arrastrados a la conciencia también. Es muy posible que si encuentran destrucción y sufrimiento que ellos han generado, sean arrastrados a la consciencia nueva. Yo veo esas dos posibilidades pero como no soy clarividente, no sé lo que va a pasar. Aunque no creo que la vieja consciencia destructiva vaya a ser la dominante porque cada vez hay más gente que está despertando.

¿Crees que existe un plan para la evolución de la consciencia o es algo que se va definiendo sobre la marcha?
Las dos cosas. Hay una meta hacia dónde va el universo. Hay un impulso evolutivo y está yendo hacía un punto. En ese sentido creo que hay un plan, pero todos los detalles se desarrollan espontáneamente. Hay un plan muy grande que nunca nadie sería capaz de entender a través del pensamiento. A veces yo siento lo que es pero nunca podría expresarlo.

¿Cómo es un día ordinario en tu vida?
Muy simple. Yo pienso relativamente poco. En la vida diaria, si estoy con una persona, la escucho hasta que las palabras surjan, o si estoy en la calle comprando también tengo pocos pensamientos y reacciones. Las situaciones son como son. La vida es muy simple. Muy pocas veces pienso en el pasado y la atención está en la simplicidad. El momento presente siempre es bastante simple porque es solamente eso. La consciencia está en la simplicidad del momento presente. Hay paz incluso si algo no va bien. No llevo encima una identidad. Por ejemplo, en la enseñanza espiritual, la gente me llama maestro espiritual y ellos piensan que es mi identidad pero yo lo veo simplemente como una función. Cuando estoy con un grupo de personas y estoy hablando, entonces soy el maestro espiritual, pero en el momento en que salgo de la sala dejo de ser el maestro espiritual inmediatamente y solamente hay una consciencia abierta que no lleva una imagen de quien soy. Porque cada imagen que llevas te va a conducir al sufrimiento. Voy por la calle sin ser nadie en particular, simplemente un espacio consciente. Das un paseo no como una persona sino como un espacio consciente, o estás tomando un café no como una persona, pensando en tu historia personal, simplemente como un espacio consciente, sin llevar las constantes definiciones de quien soy o hablándome de mi vida con esa voz interior que me cuenta cosas de mi vida: “no estoy contento con mi vida” o cosas así que son cuentos, pensamientos. (risas) Estas complicaciones, afortunadamente, no las tengo. (risas)

Es curioso que tu nombre Eckhart, sea el mismo que el de un mistico alemán de la Edad Media llamado Meister Eckhart ¿Coincidencia?
El nombre que me pusieron al nacer no era Eckhart. Durante un tiempo soñaba con unos libros. Sabía que yo había escrito esos libros, pero cuando los miraba tenían escritos en la portada el nombre de Eckhart pero a pesar de eso sabía que yo había escrito estos libros. Unos días más tarde estaba andando por la calle, y un amigo me saludó y me llamó Eckhart, entonces me dijo, “no sé, es la palabra que me ha salido de la boca.” Esto sucedió en la época de mi transformación espiritual, y mi nombre antiguo ya no tenía vida. Fue la señal de que era el tiempo de cambiar, la vida me dio esas dos señales para hacerlo.

domingo, 20 de junio de 2010

la impermanencia




Hay fases de éxito en que las cosas vienen a ti y se desarrollan, y fases de fracaso en que las cosas se marchitan, se desintegran y tienes que dejarlas ir para que puedan surgir otras nuevas, o para que se produzca la transformación.

Si, llegado a ese punto, te apegas y te resistes, te estás negando a seguir el flujo de la vida, y eso te hará sufrir. La disolución es necesaria para que se produzca un nuevo crecimiento. Ambos aspectos no pueden existir separadamente.

La fase descendente del ciclo es absolutamente esencial para la realización espiritual. Debes de haber fracasado rotundamente a algún nivel, o haber experimentado una pérdida seria o un dolor, para sentirte atraído por la dimensión espiritual. O quizá el éxito mismo haya perdido significado, quedándose vacío y convirtiéndose en fracaso.

El fracaso reside oculto en cada éxito, y el éxito en cada fracaso. En este mundo, es decir, en el nivel de las formas, todos «fracasamos» antes o después, y todas las realizaciones acaban convirtiéndose en nada. Todas las formas son impermanentes.

Puedes mantenerte activo y disfrutar manifestando y creando nuevas formas y circunstancias, pero ya no te identificarás con ellas. No las necesitas para tener una identidad. Ellas no son tu vida; sólo son tu situación de vida.

El ciclo tiene una duración variable que va de unas pocas horas a varios años. Hay ciclos largos y ciclos breves dentro de los ciclos largos. Muchas enfermedades se generan por luchar contra las fases de baja energía, que son vitales para la regeneración. La acción compulsiva y la tendencia a extraer la propia autoestima y la identidad de factores externos, como el éxito, es una ilusión inevitable mientras te identifiques con la mente.

Esto hace que no puedas aceptar las fases bajas del ciclo, que no las dejes ser. Finalmente, la inteligencia del organismo puede adueñarse de la situación como medida de autoprotección y provocar una enfermedad que te obligue a detenerte para que pueda tener lugar la necesaria regeneración.

En cuanto la mente juzga que un estado o situación es «bueno», le toma apego y se identifica con él, tanto si se trata de una relación como de una posesión, un papel social, un lugar o tu cuerpo físico. La identificación te hace feliz, hace que te sientas bien contigo mismo, y ese estado o situación puede llegar a convertirse en parte de quien eres o de quien crees ser.

Pero nada es duradero en esta dimensión donde la polilla y el orín consumen. La situación acaba, o cambia, o puede producirse un cambio de polaridad: lo que ayer o el año pasado era bueno, súbita o gradualmente se vuelve malo. La misma situación que antes te hacía feliz, ahora te hace desgraciado. La prosperidad de hoy se convierte en el consumismo vacío de mañana. La boda feliz y la luna de miel se convierten en un doloroso divorcio o en una convivencia infeliz.

O también puede ocurrir que desaparezca una situación y su ausencia te haga infeliz. Cuando el estado o situación con el que la mente se ha identificado cambia o desaparece, ésta no puede aceptarlo. Se apegará al estado que ha desaparecido y se resistirá al cambio. Es casi como si nos cortaran un miembro del cuerpo.

Esto significa que tu felicidad y tu infelicidad son, de hecho, la misma cosa. Sólo las separa la ilusión del tiempo.

jueves, 17 de junio de 2010

si estás enlodazado en el lodo del mundo



Si estás enlodazado en el lodo del mundo
Piensa: la vida aún te quiere, estás vivo.
Y piensa en el loto, se eleva desde el fango.
Elévate tú también, y el tiempo disipará tus recuerdos de fango.
¿Cómo lo haces?
Prestando atención a lo que haces.





lunes, 14 de junio de 2010

la mayor parte del dolor humano es innecesario




La mayor parte del dolor humano es innecesario. Lo crearás tú mismo mientras la mente no observada dirija tu vida. El dolor que produces en el ahora siempre surge de una falta de aceptación, de una resistencia inconsciente a lo que es.

Como pensamiento, la resistencia es un juicio de algún tipo. Como emoción, es algún tipo de negatividad. La intensidad del dolor depende del grado de resistencia al momento presente y ésta, a su vez, depende de lo fuerte que sea tu identificación con la mente. La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él.

En otras palabras: cuanto más te identificas con tu mente, más sufres. O puedes decirlo de este otro modo: cuanto más capaz seas de valorar y aceptar el ahora, más libre estarás del dolor y del sufrimiento, más libre de la mente egotista.

Algunas enseñanzas espirituales afirman que, en último término, todo dolor es ilusorio. Eso es cierto, pero la cuestión es: ¿es esta afirmación verdadera para ti? El mero hecho de creerla no hace que sea verdad. ¿Quieres seguir experimentando dolor el resto de tu vida y continuar diciendo que es una ilusión? ¿Te liberas así del dolor? Lo que nos importa aquí es cómo plasmar esa verdad, cómo hacerla real en tu propia experiencia.

El dolor es inevitable mientras sigas identificándote con tu mente, es decir, mientras sigas siendo espiritualmente inconsciente. Me refiero básicamente al dolor emocional, que también es la principal causa del dolor físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpabilidad, la ira, la depresión, los celos, e incluso la menor irritación..., todos ellos son formas de dolor. Y cada placer o cumbre emocional contiene dentro de sí la semilla del dolor: su opuesto inseparable, que se manifestará con el tiempo.

Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse «mejor» sabe que después de la subida viene la bajada, que el placer se convierte en algún tipo de dolor. Muchas personas saben también que las relaciones íntimas pasan rápidamente de ser una fuente de placer a convertirse en una fuente de dolor. Vistas desde una perspectiva superior, las polaridades positiva y negativa son las dos caras de la misma moneda, y ambas forman parte del dolor subyacente, inseparable del estado de conciencia del ego en el que te identificas con la mente.

Tu dolor tiene dos niveles: el dolor que creas ahora y el dolor del pasado que aún vive en tu cuerpo y en tu mente.

Mientras no seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor emocional que experimentes dejará tras de sí un residuo de sufrimiento que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado que ya estaba allí, alojándose en tu cuerpo y en tu mente. Y aquí se incluye, por supuesto, el dolor que sufriste de niño, causado por la inconsciencia del mundo en el que naciste.

Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo consideras una entidad invisible por derecho propio, te acercas bastante a la verdad. Se trata del cuerpo-dolor emocional.

El cuerpo-dolor tiene dos estados posibles: latente o activo. Puede estar latente el 90 por 100 del tiempo, aunque en una persona muy infeliz puede llegar a estar activo el 100 por 100 del tiempo. Algunas personas viven casi totalmente a través de su cuerpo de dolor, mientras otras lo experimentan sólo en ciertas situaciones, como en las relaciones íntimas o en situaciones relacionadas con pérdidas o abandonos del pasado, dolores físicos o emocionales, etc.

viernes, 11 de junio de 2010

la libertad




La libertad comienza cuando te das cuenta de que no eres «el pensador».
En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.
Entonces te das cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia.
También te das cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes: la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna, surgen de más allá de la mente.

Empiezas a despertar.

viernes, 4 de junio de 2010

no hacer nada




Dices que una emoción es el reflejo de la mente en el cuerpo. Pero a veces hay un conflicto entre ambas: la mente dice “no” mientras la emoción dice “si”, o al revés.
Si realmente quieres conocer tu mente, el cuerpo siempre te dará un reflejo fiel; por tanto, observa la emoción o, más bien, siéntela en tu cuerpo. Si existe un conflicto aparente entre ambos, el pensamiento es el que miente y la emoción dice la verdad. No la verdad última de tu identidad real, sino la verdad relativa de tu estado mental en ese momento.

Observar una emoción es básicamente igual que escuchar u observar un pensamiento (…).La única diferencia es que, mientras el pensamiento está en tu cabeza, la emoción tiene un fuerte componente físico, de modo que se siente principalmente en el cuerpo. Puedes dejar que la emoción esté ahí sin ser controlado por ella. Ya no eres la emoción; eres el observador, la presencia que mira. Si practicas así, todo lo que es inconsciente en ti saldrá a la luz de la conciencia.

La rendición es una sabiduría simple pero profunda que implica ceder más que oponerse al flujo de la vida. El único lugar donde puedes experimentar el flujo de la vida es el ahora; por lo tanto, rendirse es aceptar el momento presente incondicionalmente y sin reservas. Es renunciar a la resistencia interna a lo que es. Resistirse internamente es decir “no” a lo que es mediante el juicio mental y la negatividad emocional. La resistencia suele agudizarse cuando las cosas “van mal”, lo que significa que hay una distancia entre las demandas y rígidas expectativas de tu mente y lo que es. En esa brecha anida el dolor.

La rendición hará que tus relaciones cambien profundamente. Si no puedes aceptar lo que es, eso implica que nunca puedes aceptar a las personas como son. Las juzgarás, las criticarás, las etiquetarás, las rechazarás o intentarás cambiarlas. Además, si siempre haces del ahora un medio para un fin futuro, también convertirás a cada persona con la que te encuentres o con la que te relaciones en un medio para un fin. La relación –el ser humano- será entonces de una importancia secundaria para ti, o no tendrá ninguna importancia. Lo primordial será lo que puedas sacar de la relación, sea una ganancia material, una sensación de poder, placer físico o algún tipo de gratificación para el ego.
“No hacer nada” cuando estás en un estado de intensa presencia es un poderoso transformador que sana a las personas y situaciones.
El taoísmo describe esta actitud con un término llamado Wu wei, generalmente traducido por “actividad sin acción” o “sentarse tranquilamente sin hacer nada”. En la antigua China, éste se consideraba uno de los más elevados logros o virtudes. Es radicalmente diferente de la inactividad en el estado de conciencia ordinario –o más bien de inconsciencia – que surge del miedo, de la inercia o de la indecisión. El verdadero “no hacer nada” implica ausencia de resistencia interna e intensa alerta.

viernes, 21 de mayo de 2010

mirar el dolor a los ojos



Todas las adicciones surgen de una negativa inconsciente a encarar y traspasar el propio dolor. Todas las adicciones empiezan con dolor y terminan con dolor. Cualquiera que sea la sustancia que origine la adicción- alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o una persona , estás usando algo o a alguien para encubrir tu dolor. Por eso hay tanto dolor e infelicidad en las relaciones en cuanto pasa la primera euforia. Las relaciones mismas no son la causa del dolor y de la infelicidad, sino que sacan a la superficie el dolor y la infelicidad que ya están en ti. Todas las adicciones lo hacen. Llega un momento en que la adicción deja de funcionar y sientes el dolor con más intensidad que nunca. Ésta es la razón por la que la mayoría de la gente siempre está intentando escapar del momento presente y buscar la salvación en el futuro. Si concentrasen su atención en el ahora, lo primero que encontrarían sería su propio dolor, y eso es lo que más temen. Si supieran lo fácil que es acceder ahora al poder de la presencia que disuelve el pasado y su dolor, a la realidad que disuelve la ilusión.
Si supieran lo cerca que están de su propia realidad, lo cerca que están de Dios.

martes, 27 de abril de 2010

la entrega es un fenómeno puramente interior



La entrega es un fenómeno puramente interior. No significa que en el exterior usted no pueda actuar y cambiar la situación. De hecho, no es la situación total lo que usted debe aceptar cuando se entrega, sino sólo el minúsculo segmento llamado el Ahora. Por ejemplo, si usted estuviera atascado en el barro en algún sitio, no diría: “Bien, me resigno a quedarme en el barro”. La resignación no es entrega. Usted no tiene que aceptar una situación vital indeseable o desagradable. Ni necesita engañarse a sí mismo y decir que no hay nada malo en estar atascado en el barro. No, usted reconoce completamente que quiere salir de ahí. Entonces concentra su atención en el momento presente sin etiquetarlo mentalmente de ninguna forma. Esto significa que no juzga al Ahora. Por lo tanto, no hay resistencia, ni negatividad emocional. Usted acepta el ser del momento. Entonces emprende la acción y hace todo lo que puede para salir del barro.
A tal acción la llamo acción positiva. Es mucho más efectiva que la acción negativa, que surge de la ira, la desesperación o la frustración. Hasta que usted logre el resultado deseado, continúa practicando la entrega refrenándose de calificar el Ahora…

sábado, 17 de abril de 2010

¿Necesitas más conocimiento?



¿Necesitas más conocimiento? ¿Crees que más información, o computadores más rápidos, o más análisis científicos e intelectuales van a salvar al mundo? ¿No es sabiduría lo que más necesita la humanidad en estos momentos?

Pero ¿qué es la sabiduría? ¿Dónde se encuentra?
La sabiduría viene cuando uno es capaz de aquietarse.
Sólo mira, sólo escucha. No hace falta nada más.
Aquietarse, mirar y escuchar activa la inteligencia no conceptual que anida dentro de tí.
Deja que la quietud dirija tus palabras y tus acciones.

martes, 16 de marzo de 2010

el ahora



No te responsabilizas definitivamente de la vida hasta que te responsabilizas de este momento, del Ahora. Esto se debe a que en el Ahora es en el único lugar donde se halla la vida.
Responsabilizarse de este momento significa no oponerse internamente a la «cualidad» del Ahora, no discutir con lo que es. Significa estar alineado con la vida.
El Ahora es como es porque no puede ser de otra manera. Ahora los físicos confirman lo que los budistas han sabido siempre: no hay cosas ni sucesos aislados. Por debajo de las apariencias superficiales, todas las cosas están interconectadas, son parte de la totalidad del cosmos que ha producido la forma que toma este momento.
Cuando dices «sí» a lo que es, te alineas con el poder y la inteligencia de la Vida misma.
Sólo entonces puedes convertirte en un agente del cambio positivo en el mundo.

domingo, 7 de marzo de 2010

cuando aceptas lo que es, cada momento es el mejor



Hay fases de éxito en que las cosas vienen a ti y se desarrollan, y fases de fracaso en que las cosas se marchitan, se desintegran y tienes que dejarlas ir para que puedan surgir otras nuevas, o para que se produzca la transformación.

Si, llegado a ese punto, te apegas y te resistes, te estás negando a
seguir el flujo de la vida, y eso te hará sufrir. La disolución es
 necesaria para que se produzca un nuevo crecimiento. Ambos aspectos no
 pueden existir separadamente.

La fase descendente del ciclo es absolutamente esencial para la 
realización espiritual. Debes de haber fracasado rotundamente a algún
 nivel, o haber experimentado una pérdida seria o un dolor, para
sentirte atraído por la dimensión espiritual. O quizá el éxito mismo 
haya perdido significado, que dándose vacío y convirtiéndose en
 fracaso.


El fracaso reside oculto en cada éxito, y el éxito en cada fracaso. En 
este mundo, es decir, en el nivel de las formas, todos "fracasamos"
antes o después, y todas las realizaciones acaban convirtiéndose en
 nada. Todas las formas son impermanentes.
Puedes mantenerte activo y disfrutar manifestando y creando nuevas 
formas y circunstancias, pero ya no te identificarás con ellas. No las 
necesitas para tener una identidad. Ellas no son tu vida; sólo son tu
 situación de vida.


El ciclo tiene una duración variable que va de unas pocas horas a
 varios años. Hay ciclos largos y ciclos breves dentro de los ciclos 
largos. Muchas enfermedades se generan por luchar contra las fases de 
baja energía, que son vitales para la regeneración. La acción
 compulsiva y la tendencia a extraer la propia autoestima y la 
identidad de factores externos, como el éxito, es una ilusión
 inevitable mientras te identifiques con la mente. 
Esto hace que no puedas aceptar las fases bajas del ciclo, que no las 
dejes ser. Finalmente, la inteligencia del organismo puede adueñarse 
de la situación como medida de autoprotección y provocar una 
enfermedad que te obligue a detenerte para que pueda tener lugar la
 necesaria regeneración.


En cuanto la mente juzga que un estado o situación es "bueno", le toma
 apego y se identifica con él, tanto si se trata de una relación como 
de una posesión, un papel social, un lugar o tu cuerpo físico. La 
identificación te hace feliz, hace que te sientas bien contigo mismo,
y ese estado o situación puede llegar a convertirse en parte de quien
 eres o de quien crees ser.
Pero nada es duradero en esta dimensión donde la polilla y el orín
 consumen. La situación acaba, o cambia, o puede producirse un cambio
 de polaridad: lo que ayer o el año pasado era bueno, súbita o 
gradualmente se vuelve malo. La misma situación que antes te hacía
 feliz, ahora te hace desgraciado. La prosperidad de hoy se convierte
 en el consumismo vacío de mañana. La boda feliz y la luna de miel se
 convierten en un doloroso divorcio o en una convivencia infeliz. 
O también puede ocurrir que desaparezca una situación y su ausencia te
 haga infeliz. Cuando el estado o situación con el que la mente se ha 
identificado cambia o desaparece, ésta no puede aceptarlo. Se apegará 
al estado que ha desaparecido y se resistirá al cambio. Es casi como 
si nos cortaran un miembro del cuerpo.

Esto significa que tu felicidad y tu infelicidad son, de hecho, la 
misma cosa. Sólo las separa la ilusión del tiempo.

No ofrecer resistencia a la vida es estar en un estado de gracia,
tranquilidad y ligereza, un estado que no depende de que las cosas 
sean de cierta manera, buenas o malas.

Parece paradójico y, sin embargo, cuando desaparece la dependencia 
interna de la forma, la situación general de tu vida, lo que tiene 
relación con las formas externas, parece mejorar enormemente. Las
 cosas, las personas o las situaciones que creías necesitar para ser
 feliz ahora llegan a ti sin esfuerzo ni lucha por tu parte, y eres 
libre de disfrutarlas y apreciarlas mientras duren.
Todas esas cosas, evidentemente, seguirán teniendo un final, los
ciclos irán y vendrán, pero cuando desaparece la dependencia,
desaparece también el miedo a la pérdida. La vida fluye con
tranquilidad.

La felicidad derivada de una fuente secundaria nunca es muy profunda.
 Sólo es un pálido reflejo de la alegría de Ser, de la vibrante paz que 
encuentras en tu interior cuando entras en el estado de
noresistencia. El Ser te lleva más allá de los opuestos polares de la
mente y te libera de la dependencia de la forma. Aunque todo colapsara 
y se derrumbara a tu alrededor, en lo profundo de tu núcleo interno
seguirías sintiéndote en paz. Puede que no te sintieras feliz, pero al
menos estarías en paz.

Toda resistencia interna se experimenta como negatividad de uno u otro
 tipo. Toda negatividad es resistencia. En este contexto, ambas 
palabras son casi sinónimas. 
La negatividad va desde la irritación o la impaciencia hasta la ira
encendida, desde el estado de depresión anímica o resentimiento hasta
la desesperación suicida. A veces la resistencia activa el
 cuerpo-dolor emocional y, en tal caso, cualquier roce sin importancia 
puede producir una intensa negatividad en forma de ira, depresión o 
una pena muy honda.
 El ego cree que puede manipular la realidad mediante la negatividad y 
conseguir lo que quiere. Cree que la negatividad le permite atraer un
 estado agradable o disolver un estado desagradable. 
Si "tú" -la mente- no creyeras que la negatividad funciona, ¿para qué
 habrías de crearla? La cuestión es que, de hecho, la negatividad no 
funciona. En lugar de atraer un estado deseable, más bien le impide
 emerger. En lugar de disolver un estado indeseable, lo mantiene en su 
lugar. La única "utilidad" de la negatividad es fortalecer el ego, y 
por eso al ego le encanta.

Cuando estás identificado con una emoción negativa no quieres 
soltarla, y en algún profundo nivel inconsciente no deseas un cambio 
para mejor porque pondría en peligro tu identidad de persona
 deprimida, enfadada o maltratada. Entonces ignorarás, negarás o 
sabotearás lo positivo de tu vida. Éste es un fenómeno bastante común.
Y una locura. Observa cualquier planta o animal y permite que te enseñe a aceptar lo que es, a rendirte al ahora.


Deja que te enseñe a Ser.
Deja que te enseñe integridad, qué significa 
ser uno mismo, ser real.
Deja que te enseñe a vivir y a morir, y a no 
hacer un problema de la vida y de la muerte.

Las emociones negativas recurrentes contienen a veces un mensaje, como 
también lo contienen las enfermedades. Pero cualquier cambio que 
introduzcas, tanto si tiene que ver con tu trabajo como si afecta a
tus relaciones o a tu entorno, será superficial a menos que surja de 
un cambio en tu nivel de conciencia. Y en cuanto a eso sólo puedo
 aconsejarte una cosa: mantente más presente. Cuando hayas alcanzado
 cierto grado de presencia, ya no necesitarás que la negatividad te
 indique qué necesita tu situación de vida.
 Pero mientras la negatividad esté ahí, úsala. Úsala como recordatorio
 de que has de estar más presente.
 Cuando sientas surgir la negatividad en tu interior, tanto si está
 causada por algo externo como si está provocada por un pensamiento o
 por nada concreto de lo que seas consciente, considérala una voz que 
te dice:

"Atención.
Aquí y Ahora.
Despierta.
Sal de tu mente.
Mantente 
presente".


Hasta la más leve irritación es significativa y tiene que ser
 reconocida y registrada para que no haya una acumulación de reacciones
 no observadas.

Es posible que al darte cuenta de que no quieres tener ese campo
energético negativo en tu interior, de que no tiene ningún propósito,
 simplemente renuncies a él. Pero, si es así, asegúrate de soltarlo 
completamente. Si no puedes hacerlo, acepta que está ahí y lleva tu 
atención a la sensación.
Como alternativa, puedes hacer desaparecer la emoción negativa 
imaginándote que te has vuelto transparente a la causa externa de esa 
reacción.


Te recomiendo que al principio lo practiques con cosas pequeñas,
 incluso triviales. Digamos que estás tranquilamente sentado en tu 
casa. De repente oyes el sonido penetrante de una alarma de automóvil
 que suena en la calle. Surge la irritación. ¿Qué propósito tiene esa
 irritación? Ninguno en absoluto. ¿Por qué la has creado? No la has
 creado, la ha creado tu mente. Ha sido una reacción totalmente
a utomática, totalmente inconsciente.
¿Por qué la ha creado la mente? Porque cree inconscientemente que esa 
resistencia, que tú experimentas como negatividad o infelicidad,
 disolverá en cierto modo la situación indeseable. Esto, evidentemente,
 es una ilusión. La resistencia creada por la reacción -la irritación o
 el enfado, en este caso- es mucho más molesta que la causa original 
que está tratando de disolver.

Todo esto puede transformarse en una práctica espiritual.
Sientete como si te estuvieses volviendo transparente, por así
 decirlo; como si no tuvieras la solidez de un cuerpo material. Ahora
 permite que el ruido, o cualquiera que sea la causa de la reacción 
negativa, te atraviese. Ya no golpea con una "pared" sólida en tu 
interior. 
Como he dicho, al principio es mejor practicar con cosas pequeñas: la
 alarma del coche, el ladrido del perro, los gritos de los niños, el
 atasco de tráfico. En lugar de tener un muro de resistencia dentro de 
ti, golpeado constantemente por cosas "que no deberían estar
 ocurriendo", deja que todo te atraviese.

Imagina que alguien te dice algo grosero o con intención de
molestarte. En lugar de caer en la reacción inconsciente y en la 
negatividad, en lugar de atacar, ponerte a la defensiva o retirarte, 
deja que las palabras te atraviesen limpiamente. No ofrezcas 
resistencia. Es como si ya no hubiera nadie que pudiera sentirse 
herido. Eso es perdón. Así es como te vuelves invulnerable. 
Puedes seguir diciendo a esa persona que su conducta es inaceptable,
 si eso es lo que eliges. Pero esa persona ya no tiene el poder de
controlar tu estado interno. Entonces eres dueño de ti mismo, no estás
 bajo el poder de otra persona, y tampoco te dejas controlar por tu
 mente. Tanto si se trata de una alarma de automóvil, de una persona
 grosera, de una inundación, un terremoto o de la pérdida de todas tus 
posesiones, el mecanismo de resistencia es el mismo.
 Sigues buscando fuera y no puedes dejar de buscar. Quizás el próximo
 curso tengas la respuesta; quizás esa nueva técnica.
A ti, 
personalmente, te digo: 
NO BUSQUES LA PAZ.
No busques ningún estado diferente del que tienes; 
así no producirás conflicto interno ni resistencias inconscientes.
 Perdónate por no estar en paz. En el momento en que aceptas
 completamente tu falta de paz, la no-paz se transforma en paz.
 Cualquier cosa que aceptes plenamente te llevará allí, al estado de
 paz. Éste es el milagro de la rendición. 
Cuando aceptas lo que es, cada momento es el mejor.

Eso es iluminación.

lunes, 17 de agosto de 2009

la muerte





Cada vez que se produce una gran pérdida en tu vida algo muere dentro de ti.
Sientes que mengua tu sentido de identidad.

También podrías sentir cierta desorientación.
«Sin esto..., ¿quién soy yo?»
Cuando una forma con la que te habías identificado inconscientemente y que
considerabas parte de ti te deja o se desvanece, eso puede ser muy doloroso.
Podría decirse que deja un agujero en la trama de tu existencia.

Cuando te ocurra algo así, no niegues ni ignores el dolor o la tristeza que
sientes.
Acepta que están ahí.
Date cuenta de la tendencia de la mente a construir una historia en torno a esa pérdida en la que se te asigna el papel de víctima.

El miedo, la ira, el resentimiento o la autocompasión son las emociones que acompañan a ese papel. A continuación, registra de lo que está detrás de esas emociones y detrás de la historia fabricada por la mente: ese agujero, ese espacio vacío.
¿Puedes afrontar y aceptar esa extraña sensación de vacío?
Si lo haces, tal vez descubras que ya no te da miedo.
Quizá te sorprenda descubrir la paz que emana de él.
Cada vez que se produce una muerte, cada vez que una forma de vida se desvanece, Dios, el informe e inmanifestado, brilla a través de la abertura dejada por la forma disuelta. Por eso lo más sagrado de la vida es la muerte.
Por eso la
paz de Dios puede llegar hasta ti en la contemplación y en la aceptación de la muerte.




eckhart tolle

domingo, 16 de agosto de 2009

silencio


Cuando pierdes contacto con la quietud interior,
pierdes contacto contigo mismo.
Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo.
Tu sentido más interno de tí mismo, tu sentido de quién eres, es inseparable de la quietud.
Ese es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma.



el silencio habla, eckhart tolle