viernes, 7 de octubre de 2011

dos personas han vivido en ustedes durante toda su vida




Dos personas han vivido en ustedes durante toda su vida una es el ego, gárrulo, exigente, histérico, calculador; la otra es su ser espiritual oculto, cuya queda voz de sabiduría rara vez ha oído o atendido. A medida que vaya escuchando cada vez más las enseñanzas, las contemple y las integre en su propia vida, su voz interior, su sabiduría innata de discernimiento, que en budismo denominamos ‘percepción selectiva’, despertará y seguirá fortaleciéndose, y empezará usted a distinguir entre su guía y las diversas, clamorosas y cautivadoras voces del ego; empezará a regresarle el recuerdo de su auténtica naturaleza, con todo su esplendor y confianza.

Comprobará, en realidad, que ha descubierto en usted mismo su propio guía sabio. Puesto que éste o esta guía le conoce a fondo, ya que “es” usted, está en condiciones de ayudarle a salvar, con creciente claridad y humor, todas las dificultades de sus pensamientos y emociones. Su guía puede ser también una presencia continua, alegre, tierna, provocativa a veces, que siempre sabe qué es lo que más le conviene, y le ayuda a encontrar cada vez más salidas a su obsesión por sus confusas emociones y reacciones habituales. Conforme la voz de su percepción selectiva se vaya haciendo más y más fuerte y clara, empezará usted a distinguir entre la verdad de esa voz y los variados engaños del ego, y podrá escucharla con discernimiento y confianza.

Cuanto más a menudo escuche usted a ese guía sabio, más fácil le resultará cambiar sus estados de ánimo negativos, ver más allá de ellos, e incluso reírse de ellos como de los dramas absurdos e ilusiones ridículas que en realidad son. Poco a poco seguirá viendo capaz de liberarse cada vez más deprisa de las emociones oscuras que han gobernado su vida, y esta capacidad es el milagro más grande de todos. Terton Sogyal, místico tibetano, decía que en el fondo no le impresionaba que alguien pudiera convertir el suelo en techo o el fuego en agua; un auténtico milagro, decía, era que alguien pudiera liberar siquiera una emoción negativa.

Cuanto más le escuche, más orientación recibirá. Si atiende a la voz de su guía sabio, la voz de su percepción selectiva, y hace callar al ego, llegará a experimentar esa presencia de sabiduría, alegría y felicidad que es usted en realidad. Empieza en usted una vida nueva, absolutamente distinta a la de cuando se hacía pasar por su ego. Y cuando llegue la muerte, ya habrá usted aprendido en vida a controlar esos pensamientos y emociones que, de otra manera, adquirirán una realidad avasalladora en los estados de la muerte, los bardos.

jueves, 6 de octubre de 2011

ego significa yo




Ego significa yo. Cuando decimos ego estamos refiriéndonos a un yo.
En realidad sólo hay dos yoes. Uno es el del alma con sus variados sinónimos: Maestro interior, Naturaleza de Buda, naturaleza de la mente, el Niño interno, la Luz, Conciencia, el Ser y un largo etc. El otro es el yo de la personalidad compuesto a su vez de multiplicidad de yoes (emociones negativas). Sólo se puede expresar un yo de cada vez y en cada momento. O expresamos alma o manifestamos los otros yoes.

miércoles, 5 de octubre de 2011

cuando la comunicación está cortada



Cuando la comunicación está cortada, todos sufrimos, cuando no nos escuchamos ni nos comprendemos, somos como una bomba que está apunto de explotar.
Escuchar compasivamente nos proporciona salud. Algunas veces sólo diez minutos de una escucha profunda puede transformarnos y devolvernos la sonrisa que hemos perdido.

martes, 4 de octubre de 2011

sermón de benarés



He aquí, oh monjes, la verdad santa sobre el dolor: el nacimiento es dolor, la enfermedad es dolor, la vejez es dolor, la muerte es dolor; la convivencia con los que no se ama es dolor, la separación de los que se ama es dolor; todo deseo insatisfecho es dolor, todo apego a los objetos es dolor.

lunes, 3 de octubre de 2011

súbitamente me abro



Súbitamente me abro.
Todo se asienta,
Esta brizna de hierba que soy yo
Con raíces en los sonidos
Gansos graznando, silencio
El tic-tac de un reloj
Humo de incienso
Luz apagándose
Maravillosamente llena.
Soy una brizna de hierba,
Enraizada aquí esta noche
Posada en estos momentos
De vuelo de aves salvajes.
Es aquí donde están mis orígenes
Y como una brizna de hierba
Me doblo y tuerzo, y vivo y muero
En todo lo que transcurre precipitadamente
Nieve, hielo, lluvia torrencial
Sol, estrellas
Placer, dolor
Oscuridad, luz
Y sigue adelante con todas las cosas de la vida.

domingo, 2 de octubre de 2011

karma




De forma común con muchas culturas a lo largo de la historia, la mayoría de indios en tiempos del Buda creyeron en un ciclo imparable de reencarnación. Es decir, no creían que la muerte fuera el final de la vida de una persona en la tierra. Aunque un tanto circunstancial, de hecho existe cierta evidencia de casos particulares que tienden a corroborar esta creencia. Pero, de forma, provisional, aceptando la realidad de la reencarnación, vemos que a causa de que muchos "asuntos pendientes" permanecen en un sujeto a la hora de su muerte, esa persona necesita renacer para continuar lo que no había acabado. Esto por sí solo, no sería ningún problema, excepto por el hecho de que para la mayor parte de la humanidad a lo largo de la historia incluso una sola vida está marcada por la infelicidad, el sufrimiento y la frustración y mucho menos un ciclo de vidas sin fin.
Fue este ciclo que el propio Buda rompió y quiso ayudar a otros a romperlo. Cuando se iluminó, vio que el poder detrás de este ciclo era el karma. En las formas de hablar populares de occidente, el karma a menudo suele significar "destino", a veces con alusiones al castigo, pero éste no es su verdadero significado en el budismo. Así pues, ¿qué es el karma? De forma simple, es el poder causal o de motivación que hay detrás de cualquier acción y los resultados de esa acción. Si la motivación de una acción es negativa, entonces el resultado también será negativo, y viceversa para las motivaciones positivas. Aunque el proceso actual es complejo, el principio básico es uno de causalidad, cualquier acción motivada o intencionada, si es realizada por el cuerpo, el habla o la mente, tiene un resultado.

sábado, 1 de octubre de 2011

todo comienza y termina con la mente




El papel de la mente es primordial en el budismo: todo comienza y termina con la mente. Según funcione e interactúe esa mente con el mundo en general, una persona se puede mover interminablemente por la noche oscura de la ignorancia espiritual o liberarse gradualmente de las dolorosas frustraciones de la existencia cotidiana. Para comprender el rol de la meditación, primero debemos mirar por qué somos prisioneros de nuestras mentes. La mente es de forma inherente y primordialmente pura y luminosa, aunque la gente en general, no suele ser consciente de ello. A menudo se le denomina naturaleza-Buda; es decir, la iluminación o al menos el potencial para la iluminación no se encuentra fuera de nosotros, sino que, de hecho, está en todos los seres humanos. El problema es que la pureza y la luminosidad de la iluminación permanecen enterradas entre una capa densa de actitudes y pensamientos negativos, que la encubren totalmente. Se enseñan dos símiles comunes en las escrituras para ilustrar la naturaleza de este problema. En un día nublado, el sol se amaga de nuestra vista y sólo notamos su presencia levemente. Sin embargo, el sol siempre ha estado en el cielo y no se ve afectado en absoluto por las nubes. Una vez se ha disipado, el sol reaparece con toda su calidez y gloria; o también, las aguas tranquilas de una lago son claras y puras, pero cuando se agitan a causa de los fuertes vientos, los sedimentos de los fondos la enturbian, por lo que dejan de ser claras. Cuando el viento amaina, el agua vuelve a su estado original. En el caso de la mente, el potencial para la iluminación siempre está presente pero se encubre de sedimento.