domingo, 13 de septiembre de 2009

cartas





Yo sé bien que nadie, ninguna persona en este mundo,

puede saber qué cosa es nuestra vida (excepto) nosotros mismos.

La bella vida nuestra es tan imperceptible, tan delicada,
por llena de imponderables, que casi no es posible verlas.
Es posible solamente vivirla, gracias a Dios.

Yo vivo en una especie de sueño, acordándome de todas las gracias que me has hecho.

Y lo que vivo es una vida nueva, una vida que siempre yo he buscado y nunca hallé.

Es una cosa ella sacra y concentrada.

La vida sin ti es una cosa sin sangre, sin razón alguna.
Tú eres “mi casa”, mi hogar, tú misma.

En ti me centro ( y el solo quererte me purifica).
Ella es el abandono, la confianza completa.
Yo sé que tú eres fiel como una piedra.

Mi memoria es ahora un mundo, se vuelve un Universo vasto y completo.

Y a la vez, incompleto, porque ha crecido tanto aunque parecería que no pudiese crecer más.
Ay, amor grave y tan dulce, tan sin peso a la vez. ¡Alegría mía!


niña errante, gabriela mistral

sábado, 12 de septiembre de 2009

el poder



El poder se manifiesta como algo incontrolable que le viene a uno de repente.
No me es posible decir cómo viene ni qué es en realidad.
No es nada, y sin embargo hace aparecer maravillas delante de tus propios ojos.
Y finalmente, el poder es algo dentro de uno mismo, algo que controla nuestros actos y a la vez obedece nuestros mandatos.


carlos castaneda

viernes, 11 de septiembre de 2009

el baile





La mayoría de nosotros bailamos siguiendo los pasos que nos han mostrado las personas que hemos conocido, y a menudo no nos damos cuenta de que todavía bailamos según ese ritmo en la edad adulta. Como sugiere Jackson Browne, tenemos que aprender a sembrar algunas semillas propias, convertirnos en el coreógrafo de nuestra propia vida y danzar al son de la música que hayamos compuesto nosotros.

El siguiente paso, pues, es la conciencia de que lo único que hay es el ahora. Hoy es el único día de su vida. No tiene por qué estar limitado por su historia.
Reelabore su relación con la realidad.
Ya no será un mero bailarín, también será compositor, coreógrafo y el alma rectora de ese baile.

tu yo sagrado, wayne dyer

jueves, 10 de septiembre de 2009

wild geese




You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
for a hundred miles through the desert, repenting.
You only have to let the soft animal of your body
love what it loves.
Tell me about despair, yours, and I will tell you mine.
Meanwhile the world goes on.
Meanwhile the sun and the clear pebbles of the rain
are moving across the landscapes,
over the prairies and deep trees,
the mountains and the rivers.
Meanwhile the wild geese, high in the clean blue air
are heading home again.
Whoever you are, no matter how lonely,
the world offers itself to your imagination,
calls to you like the wild geese, harsh and exciting--
over and over announcing your place
in the family of things.


wild geese, mary oliver


Gansos salvajes

No tienes que ser buena.
No tienes que recorrer el desierto de rodillas, arrepintiéndote.
Sólo tienes que dejar que el suave animal de tu cuerpo ame lo que ama.
Háblame del dolor, del tuyo, yo te hablaré del mío.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y las claras piedrecitas de la lluvia
avanzan por los paisajes,
sobre prados y árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, allá arriba, en el cielo azul y limpio,
emprenden rumbo de vuelta a casa.
Seas quien seas, te sientas lo sola que te sientas,
el mundo está ahí para tu imaginación,
llamándote, como los gansos salvajes, rudamente, emocionante:
anunciando una y otra vez tu lugar
en el mundo de todo lo que existe.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

dejar ir el miedo


Cuando yo vivía como una Persona de la Calle, bajo el cielo abierto y a la intemperie, llegué a entender profundamente, por mi propia experiencia, la naturaleza del miedo.
También aprendí cómo superarlo. Y hoy le temo a muy poco.

Esto conduce a una pregunta interesante:
¿Qué fue primero, mi pérdida del miedo o la Buena Vida que estoy disfrutando?

¿La Buena Vida produjo mi pérdida de miedo, o fue mi pérdida de miedo la que produjo la Buena Vida?
Estoy claro ahora que miro hacia atrás, que fue lo último y no lo primero.
Fue mi pérdida del miedo lo que produjo la Buena Vida. Desafortunadamente, hice todo lo posible en mi propia vida para deshacerme de mi miedo.
En mi caso, literalmente tuve que perderlo todo antes de poder llegar a un lugar donde ya no tenía miedo de lo que podría perder. Me llevé a mí mismo hasta el fondo, renuncié a todo lo que era querido para mí, dejé ir todas mis posesiones físicas, vi evaporarse mis sueños y metas para mi vida, parado ahí como un observador sorprendido presenciando cómo mi cuerpo se encontraba sin un hogar.
Sólo cuando llegué al lugar donde no tenía “nada que perder” fue que perdí la única cosa que estaba tratando de perder: mi miedo.

Por ahí en la calle, mis pensamientos se volvieron hacia todo lo que tenía por ganar – y así, muy naturalmente, lo gané todo.

Donde están tus pensamientos, allí estará también tu futuro.

Yo no recomiendo este proceso a otras personas.
Estoy seguro de que hay una forma más fácil de entender que,
como dijo Franklin D. Roosevelt “no tenemos nada que temer más que al miedo mismo”.
Muchas veces antes en mi vida he tratado de enseñarme a mí mismo esta lección, llevarme a mí mismo a la remembranza de esta verdad.

Muchas veces antes en mi vida había sufrido pérdidas que estaba convencido me dejarían infeliz para siempre,
sólo para descubrir que la alegría y la felicidad no eran tan esquivas como me había imaginado que serían, y que yo podía, de hecho, ser feliz sin aquello que pensaba que nunca podía perder.
Lo que estoy tratando de decir aquí es que mi vida me ha demostrado una y otra vez que puedo sufrir una pérdida enorme
y seguir manteniendo mi paz interior y felicidad.
Y ahora, después de la experiencia de Conversaciones con Dios,
tengo esto realmente muy claro, porque he llegado a comprender que la paz y la alegría y la felicidad que busco no vienen y no pueden venir a mí desde fuera de mí mismo.
Me suena tan trillado cuando digo algo así. Todo el mundo dice “la alegría debe venir del interior.”
Pero es verdad. Cada vez que he colocado la fuente de mi felicidad fuera de mí, me ha decepcionado.
Cada vez que coloco la fuente de mi felicidad dentro de mí, soy colmado.

Permítanme compartir con ustedes una técnica que he utilizado con maravillosa eficacia en mi propia vida para darme cuenta de que la verdadera felicidad y la alegría más grande están dentro de mí. Yo experimento esto el momento en que llevo felicidad a los demás.
Lo único que tengo que hacer para experimentar toda la paz, toda la serenidad, toda la sabiduría, toda la comprensión, toda la alegría y toda la felicidad que se encuentra dentro de mí (y que es parte inherente de mi naturaleza) es decidir dar estas cosas – ser la fuente de estas cosas para los demás. Porque el momento en que yo doy estas cosas, experimento que las tengo.
La manera más rápida de experimentar que tienes algo ...la manera más rápida de experimentar que ERES algo ... es dar lo que tienes y lo que eres en plena medida a los demás.

Es por eso que casi todo maestro espiritual que ha caminado por este planeta ha dicho: “Más bienaventurado es dar que recibir”. No es porque “dar” sea “algo bueno”, sino porque “dar” es el camino más rápido hacia el cofre del tesoro que yace dentro de cada uno de nosotros. Es la combinación que abre la caja fuerte. Es la llave que hace girar la cerradura. Es como llegamos al espacio donde reside nuestro Verdadero Yo.
Una vez que estamos en ese espacio, provenimos de ese espacio. Y ése es un gran secreto.
Cuando yo era joven, una frase popular que usaba todo el mundo era, “¿De dónde vienes?” Todo el mundo le preguntaba a todos los demás “¿De dónde vienes con eso?” Cuando tú vienes desde el lugar donde reside el Verdadero Yo, naturalmente envías hacia afuera – literalmente emites de ti mismo – la Energía Esencial que se encuentra en el núcleo de tu ser.
Esta energía es llamada, por algunos, Amor.
Eso es lo que Realmente Eres.
Y no hay manera más rápida ni más profunda de experimentar esto, que permitir que esta energía fluya a través de ti hacia los demás.

Lo interesante de esto es que en esta elección no sólo te encuentras a ti mismo, sino que le devuelves los demás a sí mismos.
Porque lo que otros ven en ti empiezan a ver en sí mismos.
Tú te yergues como el gran ejemplo y la gran posibilidad para los demás.

Y, por supuesto, a medida que tú llevas felicidad y alegría y paz a los demás, ellos se experimentan a sí mismos como más de Quienes Realmente Son.
Ellos recuperan el contacto consigo mismos. Así pues, dos cosas ocurren al mismo tiempo: Ellos se ven a sí mismos en ti, y ellos experimentan su Verdadero Yo dentro de sí mismos. Cuando llevas felicidad a alguien, ellos se vuelven felices.
Cuando llevas alegría a alguien, ellos se vuelven alegres.

Cuando llevas sabiduría a alguien, ellos se vuelven sabios.
Lo único que estás haciendo es ponerlos en contacto con lo que ya existe dentro de ellos.

Ésta es la visión de todo gran maestro.
Ésta es la comprensión de todo gran instructor. Éste es el “¡ajá!” al que llega todo estudiante.
No estamos haciendo nada aquí con nuestro trabajo espiritual, sino dando a la gente de regreso a sí mismos. Primero empezamos con nosotros mismos. Luego pasamos a los demás. Finalmente, toda la humanidad es devuelta a Sí Misma. ¿Puede suceder esto? ¿Realmente puede ocurrir? ¿Es posible la transformación de toda una especie? Por supuesto que lo es. Esto se llama crecimiento. Es el medio por el cual una especie evoluciona. Estamos entrando ahora en una fase rápida de este proceso. El proceso en sí se está acelerando, de forma exponencial. La pregunta no es si esto está sucediendo, la pregunta es, ¿qué parte vas a jugar en este suceso? ¿Va a ser algo que te suceda A ti, o algo que suceda A TRAVÉS DE ti? Ésa es la única pregunta. Para que pueda suceder a través de nosotros, debemos liberarnos de nuestros miedos. Uno de los mayores miedos en la vida, como he observado, es el miedo de ser rechazado. Ciertamente, yo he experimentado este miedo en mi vida. Y tendría que creer que la mayoría de nosotros lo hemos hecho. He encontrado un poderoso antídoto contra ese miedo. Simplemente no rechazo a nadie por ningún motivo en absoluto.
Cuando doy a los demás mi total aceptación, sucede algo extraordinario. Dos cosas, realmente. Primero, cuando doy mi aceptación total a los demás, me doy total aceptación a mí mismo. Segundo, cuando doy mi aceptación total a los demás, ellos me dan su total aceptación. Todo lo que va, vuelve. La vida nos envía lo que nosotros le enviamos. Todo es tan simple como eso, y sé que aquí estoy predicando a los conversos, así que por favor, no sientan que estoy siendo condescendiente.
La verdad es que estoy hablando conmigo mismo.

Me estoy recordando a mí mismo lo que ya sé.
Todas las cosas que temo, amplifico.
Todas las cosas que amo, amplifico también. Conversaciones con Dios nos dice que sólo hay dos lugares de donde proceder a medida que avanzamos en nuestras vidas. Procedemos desde el amor o procedemos desde el miedo en todo lo que pensamos y decimos y hacemos.
He aprendido a consultar mi sentido interno en cuanto a de dónde procedo con todos mis pensamientos, palabras y acciones importantes. Y cuando siento que procedo desde el Miedo, intento acercarme a la esencia de mi ser, a la Energía Esencial, al Verdadero Yo. A veces me parece peligroso hacer esto. A veces se siente como si estuviera arriesgándolo todo. Sólo cuando paso a entender que no tengo nada que perder, me resulta fácil afirmarme en mi verdad, decir lo que es para mí, expresarme con autenticidad en todo momento, y quitar el escudo que he estado sosteniendo delante de mí en mi ilusión de que tengo que protegerme de ti. Estos días tengo claro que tú no eres de quien tengo que protegerme. Tú eres de quien no quiero volver a separarme nunca más. Es en la realidad de nuestra Unicidad que voy a encontrar mi verdadera libertad del miedo.
Les deseo lo mejor en este día.
Les deseo buena suerte en su viaje.

Les deseo paz y alegría y amor y felicidad en su sendero.

Les prometo proporcionarles compañía en el camino cuando pueda y como pueda.

Elijo nunca volver a sentirme separado de la vida, en cualquiera de sus formas manifiestas.

Soy libre.

Libre del miedo al fin.

En la Unicidad, soy libre.



neale donald walsh

martes, 8 de septiembre de 2009

no te rindas


No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar, y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas.

Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino, y el amor es cierto.
Porque no hay heridas, que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos, abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas.

Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.

Porque cada día es un comienzo nuevo.

Porque ésta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás sola.

Porque yo te quiero.


mario benedetti

lunes, 7 de septiembre de 2009

la vía del sufrimiento




Existen al menos tres vías para enfrentarse al sufrimiento:


La vía húmeda: Hacemos meditación, nos tratamos con un psicoanalista, leemos libros de autoayuda, etc. Es una vía lenta y requiere mucha disciplina.


La vía seca: Sucede de pronto un accidente, una enfermedad, un enamoramiento, una catástrofe… algo inesperado y repentino que nos cambia la visión del mundo y se reorganiza nuestra vida.


La vía del discípulo: Encontramos un maestro que nos ayuda y nos enseña lo que el aprendió por alguna de las vías anteriores.



marianne costa