martes, 31 de agosto de 2010

cuando hablas sobre lo que deseas




Cuando hablas sobre lo que deseas y por qué lo deseas, hay usualmente menos resistencia dentro tuyo que cuando hablas sobre lo que deseas y como lo vas a obtener. Cuando preguntas cosas para las cuales no tienes respuestas, por ejemplo, el como, donde, cuando, quien, eso genera una vibración contradictoria que lo enlentece.

lunes, 30 de agosto de 2010

oración para el amor por uno mismo





Hoy, Creador del Universo, te pedimos que nos ayudes a aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, sin juzgarnos. Ayúdanos a aceptar nuestra mente tal como es, con todas nuestras emociones, nuestras esperanzas y nuestros sueños, nuestra personalidad, nuestra manera de ser única. Ayúdanos a aceptar nuestro cuerpo tal como es, con toda su belleza y su perfección. Permite que el amor hacia nosotros mismos sea tan fuerte que nunca más volvamos a rechazarnos o a sabotear nuestra felicidad, nuestra libertad y nuestro amor.
De ahora en adelante, permite que cada acción, cada reacción, cada pensamiento y cada emoción se fundamente en el amor. Ayúdanos, Creador, a aumentar el amor hacia nosotros mismos hasta que todo el sueño de nuestra vida se transforme, y el miedo y la desdicha sean sustituidos por el amor y el júbilo. Permite que el poder del amor hacia nosotros mismos sea lo suficientemente fuerte para romper todas las mentiras que nos hicieron creer; todas las mentiras que nos dicen que no somos suficientemente buenos o suficientemente fuertes o suficientemente inteligentes, y que no seremos capaces de conseguirlo. Permite que el amor hacia nosotros mismos sea tan fuerte que ya no necesitemos vivir nuestra vida según las opiniones de otras personas. Permite que confiemos del todo en nosotros mismos a fin de que hagamos las elecciones que debamos hacer. Con este amor que sentimos por nosotros mismos ya no tenemos miedo de enfrentarnos a las responsabilidades de nuestra vida o a los problemas, ni de resolverlos a medida que surjan. Permite que el poder del amor hacia nosotros mismos nos ayude a realizar todos nuestros deseos.
Ayúdanos a empezar hoy mismo a amarnos tanto que nunca creemos una circunstancia que vaya en contra nuestra. Podemos vivir la vida siendo nosotros mismos y sin fingir que somos distintos sólo para ser aceptados por otras personas. Ya no necesitamos ser aceptados por otras personas ni que nos digan lo buenos que somos, porque sabemos lo que somos. Con el poder del amor que sentimos hacia nosotros mismos, permítenos que disfrutemos de la imagen que vemos cada vez que nos miramos al espejo. Permite que una gran sonrisa se dibuje en nuestro rostro y que realce nuestra belleza interior y exterior. Ayúdanos a que el amor que sentimos hacia nosotros mismos sea tan intenso que nos permita disfrutar siempre de nuestra propia presencia.
Permítenos amarnos sin juzgarnos, porque cuando nos juzgamos, cargamos con el peso de la culpa y los reproches, necesitamos castigarnos y perdemos la perspectiva de tu amor. Fortalece nuestra voluntad para perdonarnos a nosotros mismos en este momento. Limpia nuestra mente del veneno emocional y de las recriminaciones a fin de que vivamos en un amor y una paz completos. Permite que el amor que sentimos hacia nosotros mismos sea el poder que cambie el sueño de nuestra vida. Con este nuevo poder en nuestro corazón, el poder del amor por uno mismo, permítenos transformar todas las relaciones que mantenemos, empezando por la que tenemos con nosotros mismos. Ayúdanos a estar libres de conflictos con los demás. Permítenos ser felices por compartir nuestro tiempo con las personas que amamos y perdonarlas por cualquier injusticia que sintamos en nuestra mente. Ayúdanos a amarnos tanto a nosotros mismos que perdonemos a cualquier persona que nos haya herido en nuestra vida.
Concédenos el valor para amar a nuestra familia y a nuestros amigos incondicionalmente y, para cambiar nuestras relaciones de la manera más positiva y amorosa posible. Ayúdanos a crear nuevos canales de comunicación en nuestras relaciones a fin de que no se produzca una guerra de control, de que no exista un vencedor o un perdedor. Permítenos trabajar unidos, como un equipo, para el amor, la dicha y la armonía.
Permite que las relaciones con nuestra familia y nuestros amigos se fundamenten en el respeto y la alegría a fin de que no sintamos la necesidad de decirles qué deben pensar o cómo deben ser. Permite que nuestra relación romántica sea la relación más maravillosa; permite que nos sintamos dichosos cada vez que lo compartimos todo con nuestra pareja. Ayúdanos a aceptar a los demás como son, sin juicios, porque cuando los rechazamos, nos rechazamos a nosotros mismos, y cuando nos rechazamos a nosotros mismos, te rechazamos a ti.
Hoy es un nuevo comienzo. Ayúdanos a empezar otra vez nuestra vida con el poder del amor hacia nosotros mismos. Ayúdanos a disfrutar de la vida, a disfrutar de las relaciones, a explorar la vida, a arriesgarnos, a estar vivos y a no vivir mas con miedo al amor. Permítenos abrir nuestro corazón al amor que nos corresponde por derecho de nacimiento. Ayúdanos a convertirnos en maestros de la Gratitud, de la Generosidad y del Amor a fin de que seamos capaces de disfrutar de todas tus creaciones por siempre jamás.
Amén.

domingo, 29 de agosto de 2010

momentos




Hay millones de ellos. Billones de ellos. Trillones de ellos.
Póngalos juntos y forman toda una vida.
Los llamamos momentos.
No tienen una longitud prescrita. Podrían ser un minuto o una hora o un segundo. Vienen y van, y luego se convierten en Recuerdos. Y entonces se quedan. Son suyos para siempre y nadie se los puede quitar. Ni tampoco pueden deshacerse de los malos que no quieren conservar.
Están sucediendo en este momento, mientras están leyendo esto, y a través de todos ellos –los lentos y los demasiado rápidos, los buenos y los malos, los divertidos y los que son simplemente horribles– sólo hay una cosa que importa.
Después de algunos años de coleccionarlos, se dan cuenta de esto. Para entonces ya es demasiado tarde para hacer algo acerca de los que ya han pasado. Pero siempre pueden hacer algo acerca del que está viniendo Justo Ahora. Y el que viene Después. Y los cientos más que van a suceder este día. Y los miles más que van a suceder esta semana. Y los millones más que van a suceder este mes. Y los billones más que van a suceder este año. Y los trillones más que van a suceder antes de que se mueran–cuando sea que se mueran.

Sí, pueden hacer algo acerca de esos. Y mientras contemplan lo que pueden hacer acerca de ellos, y lo que quieren hacer con ellos, se darán cuenta de que sólo hay una cosa que importa.
Cuantos más de ellos pasen, más de ellos van a atesorar mientras estén aquí, y más de ellos van a anhelar antes de que lleguen. Hasta que un día van a dejar de anhelarlos. Habrán tenido suficiente. Estarán totalmente bien si ya no viene ninguno. Y entonces van a morir. Y cuando mueran, en el Momento en que mueran, van a saber Lo Único Que Importa.
Van a saber en ese Momento Quiénes Son, y En Quién Se Han Convertido.
Y van a saber que En Quién Se Han Convertido es lo que han hecho ustedes de sí mismos.
Van a saber que son una persona que se ha hecho a sí misma, que nadie ha tenido nada que ver con Quiénes Son Ustedes sino sólo ustedes; que no hay nadie más a quien culpar, y nadie más a quien alabar. Van a saber que lo han hecho todo ustedes mismos. Y entonces van a anhelar de nuevo. Cuando sepan esto, van a volver a anhelar más Momentos.

Así que los tendrán. Ustedes van a volver, y van a tener algunos más. Pero van a olvidar lo que sabían. Van a olvidar que no hay nadie más a quien culpar, y nadie más a quien alabar. Van a olvidar que ustedes están creando cada Momento tal como es, y como siempre será recordado. Van a olvidar que lo están haciendo todo por ustedes mismos.
A menos que no lo olviden.
Y si no lo olvidan –si se acuerdan– entonces van a obtener una calidad de control sobre la creación de sus Momentos que nunca han pensado que es posible. Y cada Momento será un tesoro. Porque ustedes lo van a crear así. No importa lo que esté sucediendo, no importa lo que otros estén haciendo o diciendo o pensando. No importa lo que esté sucediendo “allá”, aquí no habrá más que tesoros. Porque habrán comprendido Lo Único Que Importa.
Y en este Momento mágico van a tener en claro que no han hecho nada de sí mismos, que no se han “convertido” en nada, sino que siempre fueron aquello en lo que imaginaron convertirse. Van a saber que siempre estuvieron, están ahora y siempre van a estar, donde una vez pensaron que tenían que ir y siempre fueron lo que pensaban que querían ser.
Entonces se darán cuenta de que no había nada que tuvieran que hacer más que Ser.
Aquí.
Ahora.
Habrán descubierto que ustedes son Lo Único Que Importa.

Con amor y abrazos,
 Neale.

sábado, 28 de agosto de 2010

¿puede darme más ejemplos de inconsciencia ordinaria?



Pregunta: ¿Puede darme más ejemplos de inconsciencia ordinaria?

Eckhart Tolle responde: Vea si puede sorprenderse a sí mismo lamentándose, de palabra o de pensamiento, de una situación en la que se encuentra, de lo que los demás hacen o dicen, de lo que lo rodea, de su situación vital, o incluso del tiempo.
Quejarse es siempre falta de aceptación de “lo que es” [o de la realidad actual].
Invariablemente lleva una carga negativa inconsciente.
Cuando se queja, se convierte en una víctima.

Cuando se explica, está en posesión de su poder. Así que cambie la situación actuando o hablando claro si es necesario o posible; salga de la situación o acéptela.
Lo demás es locura.
La inconsciencia ordinaria siempre está ligada en alguna forma con la negación del Ahora. El Ahora, por supuesto, también implica el aquí. ¿Se está resistiendo a su aquí y ahora?
Algunas personas preferirían estar siempre en otro lugar. Su “aquí” nunca es satisfactorio. Por medio de la observación de sí mismo, descubra si es el caso en su vida.

Dondequiera que esté, esté plenamente allí.
Si encuentra su aquí y ahora intolerable y lo hace infeliz, tiene tres opciones: apártese de la situación, cámbiela o acéptela totalmente.
Si quiere tomar la responsabilidad de su vida, debe escoger una de esas tres opciones y debe escoger ahora. Después acepte las consecuencias, sin excusas, sin negatividad, sin contaminación psíquica.
Mantenga su espacio interior despejado.

viernes, 27 de agosto de 2010

el secreto de un guerrero





El aspecto más peligroso de esa variación surge cada vez que el guerrero descubre que el mundo no es ni lo uno ni lo otro. A mí me dijeron que el único modo de salir a flote en medio de esas variaciones era proseguir con nuestras acciones como si uno creyera. En otras palabras, el secreto de un guerrero es que él cree sin creer. Pero, por lo visto, un guerrero no puede nada más decir que cree y dejar allí las cosas. Eso sería demasiado fácil. Creer no más que por creer lo libraría de examinar su situación. Cuando un guerrero tiene por fuerza que creer, lo hace porque así lo escoge, como expresión de su predilección más íntima.
Un guerrero no cree; un guerrero tiene que creer.


Se me quedó mirando unos segundos mientras yo escribía en mi cuaderno. Permanecí callado. No podía decir que comprendía la diferencia, pero tampoco quería discutir ni hacer preguntas. Quise pensar en lo que don Juan había dicho, pero mi mente se dispersó al mirar en torno. En la calle, a nuestras espaldas, había una larga fila de automóviles y autobuses, tocando sus bocinas. En el extremo del parque, a unos veinte metros de distancia, directamente en la línea de la banca donde estábamos sentados, un grupo de unas siete personas, incluyendo tres policías de uniforme gris claro, estaba congregado junto a un hombre que yacía inmóvil en el pasto. Parecía estar borracho, o acaso seriamente enfermo.
Miré a don Juan. También él había estado observando al hombre.
Le dije que, por algún motivo, me resultaba imposible esclarecer por mí mismo lo que acababa de decirme.

-Ya no quiero hacer preguntas -dije-. Pero sino le pido explicaciones, me quedo sin entender. No hacer preguntas es muy anormal para mí.
-Por favor, sé normal, con toda confianza -repuso con seriedad fingida.
Dije no comprender la diferencia entre creer y tener que creer. Para mí, ambas cosas eran la misma.
Discernir entre las dos formulaciones era bizantinismo.
-¿Recuerdas la historia que una vez me contaste de tu amiga y los gatos? -preguntó don Juan con tono casual.
Alzó lo ojos al cielo y se reclinó en la banca, estirando las piernas. Unió las manos detrás de la cabeza y contrajo los músculos de todo el cuerpo. Como siempre ocurre, sus huesos produjeron un fuerte crujido.

Se refería a la historia de una amiga mía que halló dos gatitos, casi muertos, dentro de una secadora de lavandería automática. Los revivió y, con excelente nutrición y cuidado, hizo de ellos dos gatos gigantescos, uno negro y otro rojizo.
Dos años después, vendió su casa. Como no podía llevar a los gatos consigo, ni les encontraba otro hogar, sólo le quedó llevarlos a un hospital de animales para que dispusieran de ellos.
Yo la acompañé. Los gatos nunca habían estado en un coche; ella trataba de calmarlos. La arañaron y la mordieron, sobre todo el gato rojizo, al que llamaba Max. Cuando finalmente llegamos al hospital, ella se llevó primero al gato negro; con él entre los brazos, y sin pronunciar palabra, bajó del coche. El gato jugaba con ella: la tocaba suavemente con la pata mientras ella abría, empujándola, la puerta de cristal de la clínica.
Miré a Max; estaba sentado en la parte trasera. El movimiento de mi cabeza debe haberlo asustado, pues se escurrió bajo el asiento del conductor. Deslicé el asiento hacia atrás. No quería meter la mano debajo por miedo de que el gato me mordiera o rasguñara. Max yacía en una concavidad en el piso del coche. Parecía muy agitado; su aliento se aceleraba. Me miró; nuestros ojos se encontraron y una sensación avasalladora me poseyó. Algo se hizo cargo de mi cuerpo: una forma de aprensión, desesperanza, o acaso vergüenza por ser parte de lo que ocurría.
Sentí la necesidad de explicar a Max que la decisión era de mi amiga, y que yo sólo la ayudaba. El gato seguía mirándome, como si entendiera mis palabras.
Miré por ver si ella venía. La vi a través de la puerta de cristal. Hablaba con la recepcionista. Mi cuerpo sintió una extraña sacudida, y automáticamente abrí la puerta del coche.
-¡Corre, Max, corre! -dije al gato.
Bajó de un salto; cruzó velozmente la calle con el cuerpo cerca de tierra, como un verdadero felino. El otro lado de la calle estaba vacío; no había coches estacionados y pude ver a Max correr a lo largo de la cloaca.
Llegó a la esquina de un gran bulevar y descendió por la compuerta de desagüe.
Mi amiga regresó. Le dije que Max se había ido. Ella subió al auto y nos fuimos sin decir palabra. A lo largo de los meses, el incidente se convirtió en un símbolo para mí. Imaginé, o acaso vi, un raro destello en los ojos de Max cuando me miró al saltar del coche. Y creí que por un instante ese animal doméstico, castrado, gordo e inútil, se hizo gato.

Expresé a don Juan mi convicción de que, cuando Max corría calle abajo y se sumergía en el drenaje, su "espíritu de gato" era impecable, y quizás en, ningún otro momento de su vida fue tan evidente su "gatunidad".
El incidente me dejó una impresión imborrable.
Conté la historia a todos mis amigos; tras repetirla una y otra vez, mi identificación con el gato llegó a ser muy placentera.
Me pensaba yo mismo como Max: dejado, domesticado en muchos sentidos, pero no podía pasar por alto, sin embargo, que siempre había la posibilidad de un momento en que el espíritu del hombre se posesionara de todo mi ser, igual que el espíritu "gatuno" llenó el cuerpo hinchado e inútil de Max.
A don Juan le había gustado la historia; hizo algunos comentarios casuales acerca de ella. Dijo que no era tan difícil dejar que el espíritu del hombre fluyera a tomar las riendas; sostener el paso, sin embargo, era algo que sólo un guerrero podía hacer.
-¿Qué pasa con la historia de los gatos? -pregunté. -Me dijiste que crees estar corriendo el riesgo, como Max -dijo él.
-Así creo.
-Lo que he estado queriendo decirte es que, como guerrero, no puedes nada más creer eso y dejar las cosas así. Con Max, tener que creer significa que aceptas el hecho de que su fuga pudo ser un arranque inútil. A lo mejor se metió por el desagüe y se murió en el acto. A lo mejor se ahogó, o se murió de hambre, o se lo comieron las ratas. Un guerrero toma en consideración todas esas posibilidades y luego elige creer de acuerdo con su predilección intima.

Como guerrero, tienes que creer que a Max le salió todo bien; que no sólo escapó, sino que mantuvo su poder.
Tienes que creerlo.
Digamos que sin esa creencia no tienes nada.

jueves, 26 de agosto de 2010

entre mis recuerdos




Cuando la pena cae sobre mí
el mundo deja ya de existir,
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos
Para encontrar la niña que fui
y algo de todo lo que perdí
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos

Sueño con noches brillantes al borde
de un mar de aguas claras y puras
y un aire cubierto de azahar.

Cada momento era especial
días sin prisas, tardes de paz,
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos.

Yo quisiera volver a encontrar la pureza
nostalgia de tanta inocencia
que tan poco tiempo duró.

Con el veneno sobre mi piel
frente a las sombras de la pared
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos,
vuelvo hacia atrás y busco
entre mis recuerdos.

Y si las lágrimas vuelven
ellas me harán más fuerte.

Yo quisiera volver a encontrar la pureza
nostalgia de tanta inocencia
que tan poco tiempo duró.


Cuando la pena cae sobre mí
el mundo deja ya de existir,
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos

Vuelvo hacia atrás y busco
entre mis recuerdos...

miércoles, 25 de agosto de 2010

manifiesto del comportamiento humano




Las obras de los seres humanos, sus logros y creaciones
deberían por la “LEY MORAL” ser aplaudidas y no envidiadas.
Como podríamos encontrar felicidad en cada rincón de nuestras vidas
si no disfrutamos del éxito de nuestros semejantes.
Si disfrutaras de esos éxitos como si fueran tuyos
tendrías mas razones para ser feliz.

Cambia tu odio, por la paz
Tu mueca sombría, por una sonrisa
Tus gritos desesperados, por murmullos de tu voz
Tu dolor, por experiencia
Tu apresuramiento, por la tranquilidad...
Cambia tu amor, que cada día sea mayor
que el día anterior.

Bienaventurados los grandes de espíritu
aquellos de fácil palabra
los que respetan y aman al prójimo
los que caminan con la frente en alto
los que proyectan amor verdadero
los que sencillamente ven más allá de las palabras
Ellos serán ganadores,
ganadores, por un mundo mejor.

No te hagas notar
no te resaltes
no te ilumines...
deja que te noten
deja que te resalten
dejate iluminar con luz propia.

Hacen falta nuevas directrices de educación;
hacen falta personas idóneas con valores reales
que contribuyan a la formación de nuevas generaciones
y otros que reparen los comportamientos
de la actual generación desarrollada de manera anómala;
hacen falta valores en las autoridades que dirigen las políticas de estado y de la justicia;
hace falta la existencia de una oposición a los gobiernos
pero siempre pensando en el bienestar del país y sus ciudadanos
y no en la agresión partidista, lo que va en desmedro del avance de las leyes necesarias
para una sociedad justa y valiosa...y por último...
¡¡ HACE FALTA QUE NOS DEJEMOS DE ODIAR !!



www.ciberexplora.cl