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viernes, 14 de octubre de 2011

¿cuál es la causa de que el sabio sea feliz?




Las entidades luminosas no se detienen en aquél que no vibra al 
unísono con ellas, por esto la inspiración, la alegría y el 
éxtasis para la mayoría de los humanos no son sino momentos muy 
fugaces. Para que duren, hay que dar a estas entidades las 
condiciones que necesitan y preparar todo su ser no sólo para 
recibirlas sino para retenerlas.

¿Cuál es la causa de que el sabio sea feliz? Aunque no cierre 
los ojos ante todas las manifestaciones del mal en el mundo y los 
sufrimientos que de ello se derivan, siempre está atento al paso 
de las entidades luminosas y las acoge, les ofrece una morada en 
su interior. Es consciente de que ofendería al Cielo si dejara 
perder las riquezas y las bendiciones que derrama sobre nosotros 
cada día. La gran debilidad de los humanos no es sentir el mal, 
sino de quedarse ahí recordando una y otra vez lo que es 
negativo.

martes, 19 de julio de 2011

el amor nos vuelve infatigables



El gran secreto para mantener nuestra actividad en las mejores condiciones, es el de aprender a trabajar siempre con amor. Porque el amor fortalece, vivifica, resucita. Cuando no poseemos este amor y consideramos nuestro trabajo sólo como un modo de ganar el pan, no nos da buenos resultados.
Seguramente ganamos algún dinero, pero perdemos nuestra alegría, perdemos nuestro entusiasmo, nos volvemos irritables y nuestra salud se deteriora. Trabajad durante horas con amor y no sentiréis la fatiga, pero si trabajáis tan sólo algunos minutos sin amor, sintiendo cólera o rebeldía, todo se bloqueará dentro de vosotros y os quedaréis sin fuerza.
Hay que comprender la eficacia, el poder del amor y todo lo que hacéis hacedlo con amor, o no lo hagáis. Porque lo que hacéis sin amor os fatiga os envenena, y no es de extrañar que después os sintáis agotados, enfermos.
Cuántas personas se preguntan cómo volverse infatigables.
El secreto consiste en amar lo que se hace, pues el amor despierta todas las energías.

miércoles, 15 de junio de 2011

el bien más precioso: la vida



¡Cuántas veces os ha sucedido que desperdiciáis vuestra vida corriendo detrás de adquisiciones que no son tan importantes como la vida misma!
¿Habéis pensado en ello? Si pusierais a la vida en primer lugar, si pensarais en cuidarla, protegerla, conservarla con la mayor integridad, con la mayor pureza, tendríais cada vez más posibilidades de obtener lo que deseáis. Pues precisamente esta vida limpia, iluminada, intensa, es la que puede proporcionároslo todo.
Por el hecho de estar vivos creéis que todo os está permitido. Pues no; cuando hayáis trabajado durante años para satisfacer vuestras ambiciones, os encontraréis un día tan agotados, tan hastiados de todo, que si colocáis en una balanza lo que habéis obtenido y lo que habéis perdido, os daréis cuenta que lo habéis perdido casi todo para ganar muy poco. Cuántas personas dicen: Puesto tengo la vida, puedo servirme de ella para conseguir todo lo que deseo: dinero, placeres, conocimientos, la gloria. . . Entonces se posesionan de todo, y cuando no les queda nada tienen que interrumpir todas sus actividades. No tiene sentido actuar así, pues si se pierde la vida, se pierde todo. Lo esencial es la vida, y debéis protegerla, purificarla, reforzarla, eliminar lo que la dificulta o la bloquea porque gracias a la vida obtendréis la salud, la belleza, el poder, la inteligencia, el amor y la verdadera riqueza.
En lo sucesivo, trabajad pues para embellecer vuestra vida, para intensificarla, para santificarla.
Pronto la sentiréis: esta vida pura, armoniosa, alcanzará otras regiones donde actuará sobre multitud de entidades que vendrán después a inspirar os y ayudaros.

martes, 24 de agosto de 2010

debemos mantener constantemente la unión





Existe un Ser del que dependemos enteramente, por esto debemos mantener constantemente la unión con Él y atrevernos a alzarnos contra todas las voluntades interiores y exteriores que tratan de obstaculizarlas. Aquél que no tiene conciencia del lazo que le une a la Causa primera, sólo puede envilecer y profanarlo todo, primero en sí mismo y luego a su alrededor, porque se desprende de la Fuente de la vida. La Vida viene de arriba, es la quintaesencia de Dios mismo. Por ello, en cada una de nuestras ocupaciones, tenemos la tarea de recibirla, de abrirle camino en nosotros y aprender a conservarla en toda su luz, su riqueza y su poder, para poder también esparcirla a nuestro alrededor.

A veces encontramos a criaturas que tienen ese don de recibir y dar, de irradiar vida por dónde pasan, y es una bendición encontrarse con semejantes seres.

martes, 13 de julio de 2010

se apacible con tu entorno



Cuando alguien se siente turbado, irritado o desgraciado, ¿qué hace? En lugar de intentar apaciguarse, calmarse, dominarse, se va corriendo a casa de los vecinos, o de los amigos, o bien les llama por teléfono para contarles todo lo que va mal. Una vez descargadas sus penas, se siente contento, aliviado y mejor. Sí, pero no nos damos cuenta de que actuando así, es como si se depositara en esas personas un montón de impurezas. No quiero decir con ello que nunca hay que hablar de las propias dificultades con los amigos. Los amigos con sus consejos y apoyo, pueden ser de gran ayuda. Sólo digo que no hay que utilizarlos como un cubo de basura para verter en él nuestras decepciones, nuestros enfados y mal humor. Nada bueno puede ocurrir actuando así. Además, hay que tener en cuenta que los amigos, que no son demasiado razonables, irán a su vez a buscar otros amigos para descargar su carga, y así sucesivamente.

Insisto en deciros que no creo que sea censurable buscar el consuelo de un amigo. Pero, a menudo, no se busca este consuelo. No se espera ninguna luz, ningún consejo. La gente sólo siente la necesidad de descargarse, esto es todo. y si después de hacerlo se sienten mejor, en realidad esta mejoría es sólo pasajera porque no han realizado un verdadero trabajo interior para resolver sus problemas, y, al primer contratiempo, sucumben de nuevo. Por lo tanto, no sólo habrán envenenado a los demás, sino que, en realidad, tampoco ellos habrán mejorado su propio estado. Para desembarazarse de las penas y de las preocupaciones, hay otros métodos distintos que el de molestar a los amigos o los vecinos. Cuando os sintáis contrariados, irritados, quedaos en vuestra casa tranquilamente, trabajad con la luz, orad, meditad, cantad, escuchad música... O bien, salid, andad un poco por la naturaleza, respirad profundamente uniéndoos a la tierra, a los árboles, al Cielo... Y no os presentéis frente a los demás hasta que os sintáis liberados, descargados y capaces de aportarles algo bueno, luminoso y constructivo.

Observaos y constataréis que normalmente hacéis exactamente lo contrario: cuando algo va mal, vais rápidamente en busca de otras personas para compartir con ellas vuestros problemas, y, cuando todo va bien, no decís nada, no tenéis nada que contar. ¡Es realmente extraordinario: cuando todo va bien, no hay nada que contar! ¿No creéis que deberíais corregiros y aprender a compartir con vuestro entorno tan solo estos buenos estados?
Vayamos todavía más lejos: cuando viváis momentos de paz, de alegría, de admiración, pensad en hacer partícipes a los demás de estos estados de privilegio. Consagrad algunos minutos a todos los seres que se sienten angustiados y desesperados en el mundo. Concentraros en ellos y decid: "Queridos hermanos y hermanas del mundo entero, esto que poseo es tan bello, tan luminoso, que quiero compartirlo con vosotros. Tomad de esta belleza, tomad de esta luz..."
Puesto que sabéis que vuestros estados interiores producen ondas que se propagan, no guardéis vuestra felicidad para vosotros, compartidla; de esta forma no tan sólo haréis el bien a los demás, sino que amplificaréis estos estados en vosotros mismos.
Sí, es un fenómeno mágico: para conservar vuestra alegría, hay que saberla compartir.

jueves, 8 de julio de 2010

a pesar de todos estos magníficos deseos, la mayoría se sienten desgraciados





El mundo entero desea la paz, la libertad. Podemos incluso decir que mucha gente las desea también para los demás. Pero como muy pocos saben dónde encontrarlas y cómo realizarlas, ocurre que, a pesar de todos estos magníficos deseos, la mayoría se sienten desgraciados y hacen también desgraciados a los demás. Sólo se puede encontrar la felicidad dando prioridad a la vida interior sobre las adquisiciones exteriores. Por supuesto, muchos dirán que ya lo saben: "El dinero no da la felicidad". Saben que ni los bienes materiales, ni la gloria, dan la felicidad, pero se comportan como si no lo supieran. Continuamente se preocupan por conseguir una buena situación material. Es por ello por lo que, incluso aunque lo consigan, no serán felices, e incluso harán desgraciados a los demás.

¡Se alborota tanto sobre el éxito material! Mientras se de tanta importancia a quienes triunfan financiera y socialmente, presentándolos por todas partes, en los periódicos, en la radio, en la televisión, se irá alimentando en las personas menos favorecidas, el sentimiento de inferioridad, de insignificancia, lo que necesariamente provocará celos, rencores, odios.
No quiero decir con ello que se deba dejar totalmente de lado el éxito social, no. Pero pienso que si los humanos dieran mayor importancia y aprendiesen a utilizar sus riquezas interiores, la sociedad se comportaría mejor. En primer lugar porque sería más generosa. ¿Cómo es posible pensar que la gente que concentra todos sus esfuerzos en el éxito material pueda ser realmente generosa? Sienten que aquello que tienen no lo poseen verdaderamente, y que están a merced de los acontecimientos o de la mala voluntad de gente más activa y más hábil que ellos; es, pues, normal que vacilen en compartir con otros aquello que tanto temen perder. Y no tan sólo no lo compartirán, sino que harán lo imposible para conservado, aunque para ello deban mostrarse egoístas, despiadados, o crueles. Por el contrario, aquél que ha trabajado para conseguir riquezas espirituales estará siempre dispuesto a beneficiar a los demás; sabe que no tan solo no perderá nada, sino que incluso se enriquecerá ayudándoles.

Los humanos necesitan tener modelos a los que imitar. Cuando ven a alguien que se distingue por su capacidad, por sus éxitos, desean ser como él. Por lo tanto, ¡cuidado!, si vuestra superioridad consiste en tener más dinero, más poder, más gloria, no seréis un buen modelo ya que arrastraréis a la gente hacia un camino que incita siempre a dominar a los demás, a humillarlos, a ponerlos en evidencia. En cambio, si vuestra superioridad se encuentra en vuestras cualidades espirituales, la bondad, la sabiduría, el control, la nobleza, la generosidad, la pureza, la abnegación... no sólo sentiréis que realmente éstas os pertenecen y os permiten afrontar todas las situaciones dificiles, sino que también ayudaréis a los demás a andar por el buen camino y a encontrar la felicidad. Todo el mundo necesita modelos pero no modelos para alcanzar el éxito material, sino para que les ayuden a tener conciencia de sus verdaderas riquezas, las riquezas del corazón, del alma y del espíritu.

miércoles, 7 de julio de 2010

¿Por qué es tan dificil la felicidad?




¿Por qué es tan dificil la felicidad? Porque la esperamos.

Observaos y veréis: esperáis encontrar el gran amor, esperáis encontrar el éxito, esperáis la fortuna, la gloria, y si no vienen, os sentís desgraciados. Algunos incluso van a consultar a clarividentes, a astrólogos que les dicen: "Pues si, el amor vendrá, el éxito llegará. Dentro de seis meses, de un año, cuando tenga lugar determinado tránsito de planetas, o tal conjunción, ya veréis, todo cambiará". Y de este modo, se tranquilizan, recobran la esperanza y siguen aguardando.
Pues bien, la felicidad no es algo que dependa del exterior.
La felicidad es un estado de conciencia que depende de nuestra correcta comprensión de las cosas. No hay que imaginarse que hemos venido a la tierra para vivir rodeados de facilidades, de placeres, y en la abundancia. Hemos venido a la tierra para aprender y para perfeccionarnos. Pero, ¿cómo perfeccionarnos sin tener cada día nuevos problemas que resolver? Es necesario que esto quede bien claro: la tierra es una escuela y, como en todas las escuelas, tan sólo aquellos que aprenden y progresan pueden ser felices. Así pues, no esperéis que la felicidad os llegue del exterior bajo la forma de encuentros o de condiciones favorables. La felicidad real, definitiva, sólo puede venir de nosotros mismos, de nuestra manera de considerar las cosas. Haced una comprobación: interrogad a las personas que poseen algunas de las ventajas materiales con las que vosotros tanto soñáis, y os confesarán que no son tan felices. Y si lo son, se debe a que ya poseen en su corazón y en su alma, elementos que les permiten apreciar su situación, y por lo tanto se sentirían igualmente felices en situaciones no tan envidiables. Por otra parte, muchas veces hemos podido constatar que no todos aquellos que se encuentran en una misma situación, reaccionan de la misma forma.
Tomemos un ejemplo totalmente banal de la vida cotidiana: un embotellamiento. Observad la reacción de los automovilistas: uno se pone nervioso, toca el claxon e injuria a sus vecinos; otro, lee el periódico o escucha la radio; otro, charla con su acompañante, o la abraza si es su amada. Por último, otro -aunque mucho más raro- aprovecha este momento de espera para relajarse, armonizarse, concentrarse en sí mismo, unirse al Cielo y proyectar su amor y su luz a todos los seres de la tierra.Lo mismo ocurre en la mayoría de las circunstancias de la vida. Es, pues, en nuestra cabeza donde hay que hacer los reajustes...
Nuestro pensamiento es el que actúa sobre nuestros estados de conciencia. Con un buen razonamiento, con una buena filosofia, podemos llegar a ser los dueños de nuestra felicidad. Y así, mientras los demás se enfadan, consumen y corrompen a cuantos están a su alrededor, vosotros, por el contrario, os fortalecéis, os enriquecéis y gracias a vuestras experiencias podréis después ayudar a los que os rodean con vuestros consejos, con vuestra actitud, con vuestra irradiación, e incluso, a veces, con vuestra sola presencia: con la fuerza, la luz y la paz que emanarán de vosotros.
Que quede pues muy claro: no esperéis pasivamente que la felicidad os llegue del exterior. Por el contrario, sois vosotros los que debéis actuar y aplicar los métodos que os permitirán transformar las penas en alegrías, los fracasos en éxitos.

sábado, 19 de junio de 2010

sin cesar recibimos mensajes del mundo invisible




Nunca estamos solos ni abandonados, sin cesar recibimos mensajes del mundo invisible. Estos mensajes son como unas huellas que se graban en el alma del mundo, y pueden sernos transmitidos a través de animales, en particular de los pájaros, o incluso a través de los humanos. Con respecto a los animales esto se realiza evidentemente sin ellos saberlo; y por lo que respecta a los humanos, la mayoría de las veces también. En general, no son conscientes de que nos transmitan mensajes, y es preciso todo un aprendizaje para lograr descifrarlos.
En vez de preguntar a las cartas, a las bolas de cristal, etc., debemos estar vigilantes, atentos, estudiar, buscando la confirmación de estos mensajes o su desmentido, en todas partes en la naturaleza, y sobre todo en nosotros mismos. Así, poco a poco, lograremos verlo claro. Pero para conseguir un día esta claridad, debemos realizar todo un trabajo interior de purificación.

viernes, 18 de junio de 2010

tomar y dar




Tomar y dar. Estas dos palabras resumen dos concepciones de la vida. Y se puede decir que materialmente, afectivamente y mentalmente la mayoría de los humanos piensan sobre todo en tomar: las situaciones, los acontecimientos y los seres sólo les
interesan verdaderamente en la medida en que tengan algo que puedan tomar. Y por esto nada puede mejorar verdaderamente en el mundo.
Si de verdad queréis que quede algo bueno de vuestro transcurso por la tierra, acostumbraos a dar. Mirad una fuente: los animales acuden a apagar su sed, a su lado las plantas y los árboles crecen y los hombres construyen sus casas. ¿Por qué?
Porque no cesa de dar a todos su agua pura. La fuente nos enseña que existe un único método verdadero para crear y mantener la vida, y es dar, dar lo mejor que tenemos en nuestro corazón y en nuestra alma. Y no temáis la ingratitud de la gente. Mucho peor para ellos si son desagradecidos: continuarán siendo pobres; y mucho mejor para vosotros si sois una fuente: ¡os haréis ricos!

martes, 25 de mayo de 2010

los designios de dios son insondables



A menudo se oye decir que los designios de Dios son insondables.
Esto significa que aunque en apariencia el destino de un ser se presente bajo el aspecto más desfavorable, no se sabe al final si estos acontecimientos no le conducirán hacia un bien mayor. Y a la inversa.
Os unís a tal hombre o tal mujer, escogéis tal oficio, vais a vivir a tal ciudad, sufrís tal enfermedad... y no sabéis adónde todo esto os llevará. Aunque vuestra relación o vuestro oficio no sean un éxito, aunque la enfermedad os retenga en el lecho durante meses, quizás es el destino que, por caminos indirectos, os conduce hacia lo que en definitiva sea lo mejor para vosotros.
No podéis pronunciaros mientras vuestra vida no haya llegado a su fin, porque a través de estos caminos «insondables» a menudo el mundo invisible os conduce hacia la luz.

sábado, 24 de abril de 2010

luz



Al sol se le llama «la lámpara del universo», porque ilumina el mundo y gracias a su luz podemos ver. Cuando el sol no nos ilumina, necesitamos otras fuentes de luz: bombillas eléctricas, velas, linternas, faros…
Los objetos son pues sólo visibles si una luz les alcanza y les ilumina; ésta es una ley del mundo físico y también es una ley del mundo espiritual. Pero en el mundo espiritual, no existe ninguna luz que podamos encender como encendemos la luz de nuestra escalera o de nuestra habitación; y si queremos ver, nosotros somos quienes debemos proyectar una luz desde nosotros mismos. He aquí porqué tan pocos seres son capaces de ver en el plano espiritual: porque esperan que los objetos sean iluminados, cuando son ellos mismos quienes deben proyectar los rayos que les permitirán ver."

martes, 23 de marzo de 2010

los grandes espíritus



¡Cuántos artistas han acabado su vida desanimados, quebrantados, porque el público no les había aceptado ni reconocido! Los artistas no tienen generalmente una gran resistencia psíquica:
son pocos quienes, en medio de las pruebas, han sabido manifestarse con este valor que es la marca de los más grandes espíritus.
A veces se plantea la siguiente pregunta: «Pero, ¿por qué los Señores de los destinos permiten que se trate con tanto rigor a los seres más destacados, a los más nobles? ¿Por qué?…» Pues bien, es para que estos seres puedan superarse y dar lo mejor de sí mismos. Si se vieran rodeados de gente que les aplaudiera, les adulara y les facilitara las cosas, se dormirían, se debilitarían, se ensombrecerían; serían incapaces de producir obras tan profundas y tan grandiosas. El destino es un pedagogo terrible, pero hay que comprender y aceptar, actúa de esta manera para que los seres lleguen a ser verdaderos creadores.

lunes, 1 de marzo de 2010

cuando os sintáis inseguros



Cuando os sintáis inseguros, desorientados, perdidos, pensad en
concentraros en la imagen de la cima, este punto culminante
desde donde podéis ver la verdad sobre los seres y sobre las
cosas. Evidentemente, la distancia que os separa de ella es
inmensa, incluso infranqueable, y sólo puede lograr alcanzar la
cima aquél que vive verdaderamente una vida pura y santa.
Pero con el pensamiento, cada uno puede intentar alcanzar la
cima, porque el pensamiento es ya como una cuerda que lanzáis
hasta ese punto, hacia arriba, que queréis alcanzar; y una vez
sujeta la cuerda, escaláis. Esto es lo que hacen los alpinistas:
lanzan una cuerda y escalan. Efectivamente, ya lo veis, hay que
aprender a descubrir estas correspondencias entre el mundo
físico y el mundo espiritual


omraam mikhaël aïvanhov

jueves, 25 de febrero de 2010

cuando el amor se acerca




Cuando el amor se acerca, los seres y las cosas se abren como las flores.

Amar verdaderamente, es ser capaz de hacer entrar en vuestro amor por un ser, el amor por el universo entero, para todas las criaturas, desde las piedras hasta las estrellas.
El amor desinteresado no espera nada de los demás, no se inquieta, no se pega a los demás, no les perturba. Es una fuente que emana, que da sin cesar sin preocuparse de saber quién vendrá a beber de su agua.
El amor es una cualidad de la vida divina. Por ello, no encontraréis el amor si no lográis derramar esta vida en vosotros, una vida purificada, iluminada por la práctica de las virtudes.

El verdadero mago, el mago todopoderoso, es el amor. Debéis invitarlo para que se instale en vosotros, y entonces, como la llama resplandeciente a través del vidrio de una lámpara, allí donde iréis, vuestro amor resplandecerá alrededor vuestro.
Amar a un ser, es querer desarrollar aquello que se posee de más luminoso en sí mismo para podérselo dar y llevarlo así a progresar en el camino de la luz.
No impidáis nunca a vuestro corazón de amar. Si teméis que se abuse de vuestro amor, guardarlo interiormente y que haga su camino sin mostrarse. Pero no lo matéis, sino sois vosotros quienes moriréis.

Aquellos que trabajan para hacer de su amor un intercambio sobre el plano del alma y del espíritu saborean cada día una nueva felicidad, puesto que no es un cuerpo, una envoltura que aman, sino su contenido, el principio espiritual salido de la fuente única e inagotable.

Para ser feliz y aportar la dicha a los demás, hay que llenar el corazón de amor. Llamad, pues, al amor con todas vuestras fuerzas, y no sólo seréis felices sino que la felicidad que daréis a los demás os volverá amplificada.
La alegría, la inspiración en nosotros, son comparables a la floración del árbol, y como la floración del árbol se manifiestan cuando se reúnen las condiciones, en primavera. Depende, pues, de nosotros, el crear en nuestra alma las condiciones de la primavera. Y cómo? Por el amor. Es el amor el que crea la primavera en el hombre.
El amor viene del cielo y regresa a él. No existen dos, tres o cuatro amores, siempre es el mismo amor, pero comprendido o vivido a niveles diferentes.

De dónde vendría el amor humano si no fuera Dios mismo su fuente?



omraam mikhaël aïvanhov