domingo, 7 de febrero de 2010

un guerrero tiene un espíritu indomable



Una vez que ha comprendido cuál es el curso a seguir, un Guerrero pondrá en juego voluntad, sangre y músculos para lograr lo que sea necesario. Por ello, se requiere algo de obsesión para transitar el camino del guerrero. Lo que importa es el horizonte, la promesa de libertad. Eso prima sobre los sacrificios que deba hacer. Paradójicamente, el Guerrero vive a la vez en el presente y por ello no descuida las cosas importantes, nunca actúa ciegamente. La lucidez le permite encontrar la senda para llegar a su meta. Batalla cuando tiene que hacerlo, se repliega cuando es necesario. Cuida de quien lo necesita. Descansa cuando las fuerzas flaquean y sigue adelante. Amanecer tras amanecer el Guerrero se levanta con su objetivo en la mente. Por sólo unos breves y necesarios instantes, el futuro cobra cierta relevancia para él. Eso le permite mantenerse unificado y no dispersar energías.
Puede que la tarea se prolongue por años.
Y en ocasiones, más de lo que él preveía. Pero el Guerrero siempre estará allí, trabajando sin cejar, sin lamentarse. Y un día, tal vez sin darse cuenta, se encontrará a sí mismo mirando las montañas, sus acantilados y sus cimas blancas desde lo alto. Entonces habrá llegado.

Apenas una profunda exhalanción y otra tarea le será dada. El Guerrero partirá.




lucas estrella schultz

sábado, 6 de febrero de 2010

dream of the return



Al mar eché un poema
Que llevó con él mis preguntas y mi voz
Como un lento barco se perdió en la espuma
Le pedí que no diera la vuelta
Sin haber visto el altamar
Y en sueños hablar conmigo de lo que vió.

Aún si no volviera
Yo sabría si llegó
Viajar la vida entera
Por la calma azul o en tormentas zozobrar
Poco importa el modo si algún puerto espera.

Aguardé tanto tiempo el mensaje
Que olvidé volver al mar
Y así yo perdí aquel poema
Grité a los cielos todo mi rencor
Lo hallé por fin, pero escrito en la arena
Como una oración.

El mar golpeó en mis venas
Y libró mi corazón.

viernes, 5 de febrero de 2010

toma una taza de té




El té fue descubierto por Bodhidharma, el fundador del Zen. Es una bella historia.
Llevaba meditando nueve años de cara a la pared. Nueve años, y siempre de cara a la pared; era normal que empezara a quedarse dormido. Luchó y luchó contra el sueño; recuerda el sueño metafísico, la inconsciencia. Quería permanecer consciente incluso mientras dormía. Quería mantener una continuidad de la conciencia; la luz debía permanecer encendida día y noche, durante veinticuatro horas. En eso consiste el dhyana, la meditación: en darse cuenta. Una noche notó que era imposible seguir despierto, se estaba quedando dormido. ¡Se cortó los párpados y los tiró! Así no habría manera de cerrar los ojos.

Es una hermosa historia. Para acceder a los ojos interiores hay que arrancar los ojos exteriores. Ése es el alto precio que hay que pagar. ¿Y qué ocurrió? A los pocos días se dio cuenta de que de los párpados que había arrojado al suelo surgía un pequeño brote. Y el brote se convirtió en té.
Por eso, cuando bebes té, algo de Bodhidharma penetra en ti y no puedes dormirte. Bodhidharma estaba meditando en una montaña llamada Ta; de ahí procede el nombre de té.
Procede de la montaña donde Bodhidharma meditó durante nueve años.

Cuando el maestro Zen dice: «Toma una taza de té», está diciendo: «Prueba un poco de Bodhidharma. No te plantees todas esas preguntas sobre si Dios existe o no, quién creó el mundo, dónde está el cielo y dónde el infierno y cuál es la teoría del karma y el renacer.»
Cuando el maestro Zen dice: «Toma una taza de té», está diciendo: «Trata de volverte más consciente, no te entretengas con tonterías. No te van a servir de nada.»



el arte del té, osho

jueves, 4 de febrero de 2010

castillo de naipes



En Tocopilla, pequeño puerto chileno sumido entre el gélido océano Pacífico y las planicies montañosas del desierto de Tarapacá, la zona más seca del mundo, donde no ha llovido durante siglos, tuve a los 7 años mi primer contacto con los naipes... A causa del extremo calor, los comerciantes cerraban sus negocios desde mediodía hasta las cinco de la tarde. Jaime, mi padre, bajaba la cortina de acero de su Casa Ukrania -donde vendía ropa interior de mujer y artículos domésticos- y se iba a jugar al billar donde "el loco Abraham", un judío lituano, viudo, varado allí en circunstancias misteriosas. En ese hangar donde no entraban mujeres, los mercaderes rivales, alrededor de una mesa verde, decretaban la paz y afirmaban su virilidad haciendo carambolas. Según la filosofía de Jaime, a los 7 años un niño ya tenía el cerebro formado y se le debía tratar como a un adulto. El día de mi séptimo aniversario me permitió acompañarlo a jugar el billar. No me impresionó el atronador ruido de las bolas chocando, ni sus estelas blancas y rojas cruzando el paño aceitunado, lo que atrapó mi atención y me fascinó fue el castillo de naipes. El loco Abraham tenía la manía de construir, con mazos de cartas, grandes castillos. Dejaba ese conjunto, siempre diferente, extenso, alto, en el mesón del bar, lejos de las corrientes de aire, haciéndolo durar hasta que él mismo, borracho, lo deshacía a golpes para, de inmediato, ponerse a construir otro. Jaime, socarrón, me empujó hacia el "chiflado" ordenándome que le preguntara por qué hacía aquello. Él, con una sonrisa triste, le respondió a un niño lo que no quería decir a los adultos:

"Imito a Dios, muchachito. Aquel que nos crea, nos destruye y con nuestros restos, reconstruye."



alejandro jodorowsky

miércoles, 3 de febrero de 2010

somos hierro



Somos hierros, envueltos en alambres de cobre, y cada vez que queremos magnetizarnos podemos lograrlo. Hacemos fluir nuestro voltaje interior por el alambre y atraemos a quienes deseamos atraer. Al imán no le inquieta la técnica del funcionamiento. Es él mismo, y por su naturaleza atrae algunos elementos y deja otros intactos.

Es una ley cósmica. Los semejantes se atraen. Limítate a desplegar tu propia personalidad, serena, transparente y luminosa. Cuando irradiamos lo que somos, preguntándonos a cada instante si lo que hacemos es lo que deseamos hacer y haciéndolo sólo cuando la respuesta es afirmativa, nuestra actitud rechaza automáticamente a quienes nada tienen que aprender de lo que somos y atrae a quienes sí tienen algo que aprender, que son los mismos de quienes nosotros a la vez aprendemos.



richard bach

martes, 2 de febrero de 2010

haz



Haz lo que puedas,
con lo que tengas,
allí donde estés.



theodore roosevelt

lunes, 1 de febrero de 2010

no tengo prisa



No tengo prisa. ¿Prisa de qué? No tiene prisa el sol
y la luna: están seguros. Tener prisa es creer que la
gente pasa delante de las piernas, o que, dando un
brinco, salta por encima de la sombra. No; no sé
tener prisa. Si extiendo el brazo, llego exactamente
a donde mi brazo llega, ni un centímetro más allá.
Toco sólo donde toco, no donde pienso. Sólo me
puedo sentar donde estoy.





fernando pessoa