miércoles, 4 de noviembre de 2009

el miedo




Es el primer enemigo con el que tiene que enfrentarse una persona que quiera convertirse en guerrero del conocimiento.

El miedo podemos definirlo como una perturbación del estado de ánimo, en el que se pierde la confianza en los propios recursos para afrontar situaciones concretas, que son percibidas como peligrosas para el sujeto. El miedo tiene una particularidad en el ser humano, que puede ser real o imaginario, presente o proyectado en el futuro, pero siempre ocasiona una disminución del sentido de seguridad.

Todos hemos sentido miedo alguna vez y podemos considerarlo como una emoción normal, ya que gracias a él nos preparamos para enfrentarnos a una amenaza. Como animales que somos, ante la inminencia de una agresión el organismo reacciona y produce un mecanismo de defensa: el miedo, que desencadena unas determinadas reacciones físico químicas para ponernos en situación de defendernos. Observar cómo se le eriza el pelo del lomo a un perro cuando siente el peligro, o cómo un gato se hincha para parecer más grande, estas reacciones las produce el miedo. Si no lo sintiésemos, probablemente hace tiempo que habrían dejado de existir, por lo que podemos afirmar que el miedo razonable y encaminado a subsistir es necesario.

Pero así como el animal, una vez pasado el peligro, se olvida de todo y prosigue con su vida normal, el ser humano tiene la facultad de recordar y anticipar las situaciones por lo tanto es capaz de seguir sintiendo temor por algo que ya sucedió y que probablemente no se va a volver a producir, así tenemos que el miedo lo provoca un objeto imaginario, irracional y desproporcionado que altera la conducta de quien lo sufre y es incapaz de sobreponerse a él, a pesar de reconocer que es absurdo.

El miedo es aprendido. Los niños lo aprenden de los adultos y cada cultura tiene sus propios generadores de miedo. También se aprende con la experiencia, si uno ha sufrido una experiencia traumatizante, estará temeroso de que vuelva a pasar y desencadenará en la persona una serie de síntomas tanto psicológicos como neurovegetativos, como sudoración, taquicardia, temblor, necesidad de orinar, diarreas, pilo erección, que acompañan a la ansiedad y a la angustia y que pueden ser más desagradables que la propia emoción. Por último se puede dar el caso del miedo a tener miedo, que es como una ansiedad que prevé el sufrimiento que puede aparecer.

Existen varias maneras de reducir el miedo, como evitar el contacto con el objeto fóbico, utilizar fármacos, extinción experimental, psicoterapia o relajación, pero el estudio de estos métodos no es el propósito de este artículo. Aquí vamos a tratar el miedo desde el punto de vista del guerrero del conocimiento. Ya sabemos que el miedo existe y cómo se produce, pero ¿qué tiene que hacer el aprendiz a guerrero para tratar de vencerlo? Este miedo se produce cuando el aprendiz se enfrenta por primera vez con el conocimiento que supone vislumbrar que no sólo existe la realidad en la que vive, sino que hay otras muchas a las que se puede penetrar por medio de ese conocimiento.

Cuando empieza a aprender no sabe lo que va a encontrar. Va poco a poco al comienzo, luego más y más. Y sus pensamientos se dan topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende no es nunca lo que uno creía. Y así comienza a tener miedo.

Castaneda dice que los seres humanos corrientes somos importantes porque tenemos miedo y cuanto más miedo tenemos, más importante nos creemos y más Ego tenemos. Sin embargo, y afortunadamente para los guerreros, la importancia personal tiene un punto débil, y es que depende del reconocimiento para subsistir. Si no le damos importancia a la importancia, ésta se acaba. Sabiendo esto, un aprendiz renueva sus relaciones. Aprende a huir de quienes le consienten y frecuenta a aquellos a los que nada humano les importa. Busca la crítica, no la adulación. Cada cierto tiempo comienza una vida nueva, borra su historia, cambia de nombre, explora nuevas personalidades, anula la sofocante persistencia de su ego y se lleva a sí mismo a situaciones límite, en las cuales lo auténtico se ve forzado a asumir el mando.

Al no tenernos lástima, podemos enfrentar con elegancia el impacto de nuestra extinción personal. La muerte es la fuerza que da al guerrero valor y moderación. Sólo mirando a través de sus ojos nos volvemos conscientes de que no somos importantes. Entonces ella viene a morar a nuestro lado y comienza a transmitirnos sus secretos.

El guerrero convierte su miedo animal a la extinción en una oportunidad de gozo, pues sabe que todo lo que tiene es este momento. Piensen como guerreros, ¡todos vamos a morir!.

Un guerrero es alguien que pasa su vida perfeccionándose a través de ardua disciplina. Cuando llega su hora, enfrenta a su muerte como una nueva etapa en el sendero. A diferencia del hombre común, él no intenta paliar su miedo con falsas esperanzas. El guerrero parte a su viaje definitivo pleno de gozo, y su muerte lo saluda y le permite conservar su individualidad como trofeo. Va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir en cualquier otra forma es un error y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos.

No debe correr. Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente paso en su aprendizaje. No debe detenerse. Y llega el momento en que el miedo se retira y no vuelve más.


black eagle, el aprendiz de brujo



martes, 3 de noviembre de 2009

la muerte/ lo que nunca muere




Lleva tu atención a mirar dentro de ti aquéllo que nunca muere. Estás ahora listo para soltar lo que se ha muerto o se ha ido. Olvídate de intentar traerlo de vuelta y no tomes su partida como algo personal.

Los milagros de Buda son totalmente diferentes de los de Jesús. Una mujer va a Buda: su niño está muerto y ella se lamenta y llora, y es viuda y nunca podrá tener otro hijo. Su único hijo está muerto y él constituía todo su amor y su atención.

Pero ¿qué hizo Buda? Buda le sonrió y dijo: `Sólo ve al pueblo y busca unas cuantas semillas de mostaza de una casa donde nadie haya jamás muerto`. La mujer se fue rápidamente al pueblo y fue de casa en casa. Y en todas le decían: `Podemos darte tantas semillas de mostaza como desees, pero no podemos cumplir tu condición, porque mucha gente ha muerto en nuestra casa`. Una y otra vez ocurría lo mismo. Sin embargo ella seguía abrigando esperanzas. `Quizás, quién sabe, puede haber alguna casa en algún lugar, que no ha conocido la muerte`. Caminó y caminó durante todo el día. Hacia la tarde, una gran luz de comprensión le sobrevino: `La muerte es una parte de la vida. Ocurre. No es algo personal. No es una calamidad personal que me ha ocurrido a mí`. Con esa comprensión se dirigió a Buda. El le preguntó: `¿Dónde están las semillas de mostaza?` Y ella sonrió, cayó a los pies de él y le dijo: `Iníciame. Quisiera conocer aquéllo que nunca muere. No pido que me regresen a mi hijo, porque aún cuando me lo dieran, él moriría nuevamente. Enséñame algo, de modo que pueda conocer dentro de mí misma lo que nunca muere`.


la sabiduría de las arenas

lunes, 2 de noviembre de 2009

el guerrero es autosuficiente



Los perezosos siempre descansan sobre los demás, clamando para que alguien lleve la cruz que les pertenece. Un Guerrero, en cambio, lleva la propia y además ayuda a otros en esta tarea.
Porque el Guerrero sabe que en último término la batalla debe librarse a solas, se prepara con dedicación durante toda su vida para ello. Adquiere múltiples habilidades, explora distintos terrenos, enfrenta diferentes adversarios. Y a la hora de cumplir su deber, va confiado a la batalla sabiendo que tiene en sus manos todas las armas para vencer. De nadie necesita. En nadie se apoya. Vence por sí mismo, pero lo hace para la vida. Y nunca perderá la gratitud con aquellos que le ayudaron en su preparación. Como muestra de su agradecimiento, estará siempre dispuesto a entregar a otros lo que ha aprendido. Por ello cada Guerrero es, naturalmente, un maestro también.


lucas estrella schultz

domingo, 1 de noviembre de 2009

volverse uno con el todo otra vez




Y contempla la muerte.
Puede venir en cualquier momento, así que no pienses que es morboso pensar en la muerte. No lo es, porque la muerte es la culminación de la vida, el crescendo mismo de la vida. Tienes que prestarle atención. Está llegando,te suicides o venga sola...pero está llegando. Tiene que suceder. Tienes que prepararte para ella, y la única forma de prepararse para la muerte es morir al pasado a cada momento. Esa es la forma correcta. Eso es lo que tiene que hacer un sannyasin: morir al pasado a cada momento, nunca cargar con el pasado ni por un solo instante. En cada momento tienes que morir al pasado y nacer al presente. Eso te mantendrá fresco, joven, vibrante, radiante, eso te mantendrá vivo, palpitante, entusiasmado, extático. Y un hombre que sabe cómo morir al pasado en cada momento, sabe cómo morir, y esa es la máxima habilidad, el máximo arte. De forma que cuando le llega la muerte a un hombre así, ¡danza con ella!, ¡la abraza!; es una amiga, no es el enemigo.
Es Dios que llega a ti en forma de muerte.
Es la total relajación en la existencia.
Es volverse el todo de nuevo, volverse uno con el todo otra vez

osho

sábado, 31 de octubre de 2009

yo soy el ángel del incienso



Con reverencias, genuflexiones, profundo respeto y solemne actitud, los ángeles ofrecemos a Nuestro Padre rituales divinos y ceremonias de adoración.

Con música, cantos e himnos de amor entonamos nuestras voces para alabarle, bendecirle y exaltar Su Nombre. Con fúlgidas velas, bellísimas flores y con el aroma sagrado del incienso celestial nos postramos ante Su Presencia para venerarle, adorarle y entregarle nuestra vida, alma y corazón.

Hoy, yo, el ángel que engloba en su aura toda esta emanación de adoración a Dios, desciendo a tu mundo y llego hasta ti para cubrirte con mi fulgor y con los resplandores divinos del amor celestial.

Ven, acércate a mí, siéntate en mi regazo y apoya tu cabeza en mi corazón. Cierra tus ojos y aspira mi esencia, mi ternura y mi suave aroma angelical para que tu vida entera sea un acto de adoración, para que tus palabras produzcan notas que, como aromático incienso, se eleven alabando a Dios.

Aspira nuevamente, aspira sándalo, magnolia, mirra y aromas de amor y veneración. Vamos juntos a disfrutar de este día… ¡Es bellísimo!… Hay otros ángeles que quieren estar junto a ti...



lucy aspra

viernes, 30 de octubre de 2009

no dependas de nada





Por eso han de hacerse esas dos cosas; desapego, desapego con todo.

Esto no quiere decir que debas de dejar de disfrutar. Esta confusión está ahí y el Yoga ha sido mal interpretado en muchas maneras. Una es ésta. Parece que el Yoga está diciendo que mueras a la vida porque el desapego significa que no has de desear nada. Si no deseas nada, si no estás apegado a nada, si no amas nada, entonces serás solamente un cadáver. No; ése no es su significado.

Desapego significa "no dependas de nada" y "no hagas que tu vida y tu felicidad dependan de nada". Que prefieras, es correcto; que te apegues, no es correcto. Cuando digo que tener preferencias es correcto, quiero decir que puedes tener preferencias, que has de tener preferencias. Si hay muchas personas aquí, has de amar a alguien, has de elegir a alguien, has de sentirte amistoso con alguien. Ten preferencia por alguien, pero no te apegues a él.

¿Cuál es la diferencia?. Si te apegas, entonces se convierte en una obsesión. Si no tienes a la persona, te sientes infeliz. Si no estás con la persona, te sientes desgraciado. Y el apego es una enfermedad de tal calibre que si no tienes a la persona contigo, te sientes desgraciado, y si la persona está ahí, te sientes indiferente. Entonces está bien, entonces la tienes asegurada. Si la persona está allí, va bien; nada más que eso. Si la persona no está ahí, entonces sufres. Esto es el apego.

Tener preferencias es exactamente lo inverso. Si la persona no está ahí, tú estás bien. Si la persona está ahí, te sientes feliz, agradecido. Si la persona está contigo, no la tomas como algo seguro. Eres feliz, disfrutas, lo celebras. Pero si la persona no está contigo, tú estás bien. No exiges, no te obsesionas. También puedes estar solo y ser feliz. Hubieras preferido que esa persona estuviera contigo, pero no es una obsesión.

El tener preferencias es correcto; el apego es una enfermedad. Y el hombre que vive teniendo preferencias, vive inmerso en una profunda alegría. No puedes hacerle desgraciado. Solamente puedes hacerle feliz, más feliz, pero no puedes hacerlo desgraciado....

Una chica vino hace unos días a verme. Había venido dos meses antes, con su novio. Y estaban constantemente peleando entre ellos y el discutir se había convertido en una enfermedad, de modo que le indiqué que se separaran durante unas semanas. Dijeron que les era imposible vivir juntos, así que les dije que se separaran.

De modo que la chica estuvo aquí, en Pascua, y me dijo: "¡He echado tanto de menos a mi novio durante estos dos meses! . Constantemente he estado pensando en él. Ha empezado a aparecer incluso en mis sueños. Nunca me había sucedido antes. Cuando estábamos juntos, nunca lo vi en mis sueños... Y , ¡déjanos vivir juntos otra vez , ahora! ".

De modo que le dije: "Por mí de acuerdo. Podéis vivir juntos. Pero recuerda solamente esto: estabais viviendo juntos hace tan solo dos meses y nunca fuisteis felices".

El apego es una enfermedad. Cuando estáis juntos, no sois felices...

El apego te hará más y más desgraciado; el preferir te hará más y más feliz... Todo el mundo ha de tener preferencias. Puede gustarte una comida y puede no gustarte otra. Pero esto es solamente una preferencia. Si no dispones de la comida que te gusta, entonces elegirás la segunda comida y será feliz, porque sabes que la primera no está disponible, y que has de disfrutar con cualquier cosa de la que dispongas. No te quejarás ni llorarás. Aceptarás la vida tal y como se te presenta.

yoga, la ciencia del alma. osho

jueves, 29 de octubre de 2009

yo soy el ángel de la calma




Con profundo amor desciendo a tu mundo porque me envía Nuestro Padre para traer paz a tu vida.
Mi aura refulge con un brillo sagrado y crece para bañarte con más luz.
Ven… ven a mis cálidos brazos que con ternura te esperan para transmitirte vibraciones de amor, consuelo angélical y tregua sin fin a la inquietud.
Todo para que alcances la armonía espiritual y tranquilidad en tu vida.
Apóyate en mí. Cierra los ojos y aspira lentamente.
Ahora serena tu alma.
Todo empieza a ir bien… ¿Percibes ya la calma?…
Hay aromas de dulzura y se escuchan tintineos de finísimo cristal.
Aspira sosiego y quietud.
Los pájaros trinan.
Hay paz… Ya todo está bien.
Ahora descansa en mi pecho…
Deja que te lleve, arrullándote con amor,
a recibir este día que te espera con suspiros celestiales y mucho esplendor...


lucy aspra